En favor de la arquitectura vernácula
03 de Febrero de 2019;
La arquitectura vernácula o arquitectura local tradicional se ha visto fuertemente acorralada durante el siglo XX porque ha aparecido eso que se llama la arquitectura moderna o simplemente la modernidad en su conjunto, que abarca varias disciplinas artísticas.

Bueno, pues el resultado del rechazo a la arquitectura vernácula ha significado el afeamiento de las ciudades y otras localidades, por lo menos en España, a pasos agigantados. Y es que la ruptura con los órdenes estrictos de edificación como pueden ser los clásicos o la ya varias veces mencionada arquitectura vernácula ha supuesto un caos creativo en las ciudades españolas. Cada cual puede hacer lo que le dé la gana, es decir, utilizar el ladrillo, la pizarra, el granito, o cualquier otro material, sin importar el conjunto. Eso unido al "ansia edificatoria" español, sabiendo que los constructores lo que quieren es beneficio inmediato y no atienden a razones más allá de ello, se traduce en que durante los años 60, 70 y 80, es decir, el franquismo tardío y el comienzo de la democracia, se han hecho construcciones baratas, feas y poco ordenadas a lo largo y ancho de toda la geografía española. Por ejemplo podemos mencionar ciudades como Burgos, ampliaciones de ciudades como Cáceres, por nombrar dos capitales de provincia, o los ensanches o ampliaciones en Madrid (estoy pensando en la zona este de la Castellana, pasado el barrio de Salamanca). La realidad es que en Madrid, salvo los barrios de Salamanca, alguna zona de Chamberí, y Centro (Incluyendo Cortes, Justicia, etc), ya no quedan edificios "a la antigua" y el aspecto visual de la capital se va deteriorando por momentos.

¿Cuál es el problema? El problema es la mal entendida modernidad, que trata de destrozar todo lo antiguo, sin darse cuenta de que el activo principal que tiene España y gran parte de Europa es su pasado, en contraposición a, por ejemplo, países de nuevo cuño como pueden ser los Estados Unidos de América. El presente es el resultado de la herencia pasada más los aires del futuro, y ni todo lo que se hará en el futuro es bueno, ni todo lo que había en el pasado es malo. Hay que elegir selectivamente. Por ejemplo, adelantos en el mundo del cine como las salas 3D o la realidad virtual (las famosas gafitas) en los videojuegos son tecnologías que no se están implantando en el día a día de las personas. Y venían del futuro... pero fracasaron. La esclavitud, por poner un ejemplo del pasado, es algo que no funciona y hay que evitarlo.

Francia, el país más visitado del mundo, sabe en este caso cómo hacer las cosas. La campiña está plagada de edificios vernáculos, y sin conocer las leyes francesas al respecto me inclino a pensar que la construcción rural está muy restringida y todo debe tener un aire parecido singular, la arquitectura tradicional rural francesa. El ámbito de edificios "tradicionales" en París ocupa muchas más hectáreas de terreno que en Madrid. Eso sí, saben combinar el futuro puesto que la torre Eiffel o la pirámide del Louvre ofrecen contraste y modernidad respetando todo lo demás.

Por lo tanto, esa "huída hacia adelante" española, en lo que a estilos arquitectónicos se refiere, unida al mencionado "ansia edificatoria" español, están haciendo mucho no, muchísimo mal tanto a la campiña nacional como a las ciudades, allí donde no se ha impuesto la visión nacionalista del asunto, como puede ser en el País Vasco, que está fomentando con éxito sus tipos clásicos constructivos y está homogeneizando el paisaje y embelleciéndolo notablemente.

De esta manera serían deseadas normas arquitectónicas más estrictas, y la restauración de los diversos castillos que campan largo y ancho por toda la geografía española. Pero han pasado ya muchos años así y ni los constructores ni los legisladores parecen tener sensibilidad especial a este respecto por lo que si no hay un cambio de rumbo en este sentido podemos esperar un afeamiento creciente de la arquitectura en España, ya sea perteneciente al ámbito rural o al ámbito más urbano.