Los diversos truquitos que utilizan los artistas para captar la atención en sus obras
24 de Mayo de 2019;
Como todos sabemos, el iceberg tiene dos partes, una la visible, que es pequeña, y otra la parte sumergida, que es grande y no se ve. Pues de la misma manera los grandes artistas utilizan un truquito interesante para llamar la atención sobre sus obras.

El ejemplo principal es La Gioconda de Leonardo da Vinci. Esa sonrisa a medias ha dado lugar a ríos y ríos de tinta de comentaristas de arte avezados, que discuten sobre si realmente está sonriendo, y sobre qué, si hay un punto de malicia en su sonrisa, etcétera. Pues bien, es este un truquito de Leonardo que, lo más seguro intencionadamente, fue capaz de dar a su obra para que todos los demás, sencillos o cultivados, estemos hablando por igual sobre la sonrisa de este personaje femenino. Para el sencillo es simplemente un juego divertido, pensar si está riéndose o seria; el erudito busca por otro lado el porqué de la sonrisa o cualidades más profundas de la misma; todos contentos, y todos hablando de la acertada media sonrisa que Leonardo plasmó en esta obra de arte.

También podemos mencionar a Hamlet de Shakespeare, obra en la que se dice una frase chocante, epatante, y con esa característica genial: "ser o no ser, esa es la cuestión". Esta frase esconde como muy bien decimos dos lecturas: la sencilla, epatante, graciosa, memorable también; y la profunda, que es objeto de meditaciones por parte de los sabios y eruditos de todas regiones del mundo. La punta del iceberg y la parte no visible del mismo.

De igual manera cabe nombrar la casi perfecta fachada de la Universidad de Salamanca de estilo renacentista recargado (plateresco); un entendido en arte se vanagloria y admira del conjunto, de su belleza intrínseca; mientras tanto el sencillo solo tiene una cosa en la cabeza: "sí, sí, muy bonita, pero ¿dónde está la rana?" (todos sabemos que dicha fachada tiene una rana escondida en algún lugar de sus complejas y bonitas formas).

Así mismo en Trujillo, Extremadura, un cantero esculpió el escudo del Athletic de Bilbao en un capitel de la ciudad y tanto los aficionados a ese club como los demás lo buscamos ansiosamente al visitar la ciudad.

El productor de cine Pedro Alonso Pablos, que escribe estas líneas, ha identificado rápidamente este pequeño truco y lo utiliza ampliamente en sus creaciones. Podemos mencionar su última película, Triskipolis, y su célebre cita: "¿el secreto del secreto del secreto?".

En definitiva, podemos apreciar que es divertido dejar pequeños recuerdos en las obras de arte que con el tiempo se convierten en icebergs: un mensaje sencillo y divertido para el admirador medio y a la vez una capa profunda de largo y sesudo estudio por parte del erudito.
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