El homo inutilis ya está aquí, ¿es esto bueno para el arte? ¿Es esto bueno para la humanidad?
01 de Junio de 2019;
De la misma manera que el artista pintó la Cueva de Altamira, la humanidad ha tenido por bandera siempre su particular diferencia con el resto de animales, una especie de sapiencia que le permitía utilizar herramientas o pintar obras de arte: la inteligencia. El "homo sapiens", como a sí mismo bien ha tenido llamarse, está dando paso, en los albores del tercer milenio, al "homo inutilis", es decir, personas que viven en este mundo que no trabajan para vivir, o sea, personas que no hacen nada en esta vida más allá de jugar al dominó o al parchís o hablar del tiempo o cosas por el estilo. Este concepto ha sido previamente descrito en la obra "Homo Deus" y en un pequeño blog de internet.

Pongámonos en situación, este nuevo tipo de especie, que procede si lo miramos a largo plazo y en perspectiva de la "evolución", o quizá "involución" del ser humano ya que llegado a un punto no necesita trabajar para vivir, ha surgido derivado de la cálida brisa del mar Mediterráneo, y se está dando principalmente en Grecia, Italia y España. Se trata de grupos más o menos amplios de personas que en su edad adulta no trabajan y pueden vivir.

Durante siglos el hombre ha intentado liberarse del yugo opresor del trabajo, bajo la dirección de Karl Marx, cabeza pensante que para bien o para mal trajo al mundo una serie de teorías denostando el trabajo. El trabajo, una vez liberado el ser humano de las necesidades más penosas y duras condiciones laborales como las minas o la agricultura sin ayuda de las máquinas, no es un derecho, es un privilegio; aunque haya sido incluido en los derechos humanos no nos engañemos, en algunas zonas del mundo no es necesario para vivir.

Ahora cambiemos de enfoque. Hubo un hombre que se llamó Buda que hablaba de la realización personal y de la iluminación personal que él mismo obtuvo al comunicarnos su teoría. Pues bien, cada uno en sus posibilidades, es decir, no todos vamos a ser Einstein, debemos trabajar para dar sentido a nuestra vida porque, ¿qué es el ser humano sino un animal que más o menos piensa? ¿Para qué va a usar ese intelecto? ¿Para nada? El trabajo es la vía principal, hoy día, para la realización del ser humano tanto a nivel individual como en conjunto, y es lo que todo hombre libre adulto y sin defectos debería hacer durante la mayor parte de su vida. Pero ahora resulta que no.

El ansia que el ser humano tuvo una vez por aprender, por superarse, por ir más allá, en definitiva, se está limando y el hombre ahora no quiere aprender, quiere no hacer nada. En principio esto viene definido por la no necesidad de trabajar, y ya sabemos que lo que no tiene uso no tiene mucho sentido que exista. Entonces, ¿tiene sentido que existan las mujeres y hombres que no trabajan? Esto lo está sufriendo el grupo creativo que está detrás de esta publicación puesto que con buenas intenciones ha dirigido varias de sus creaciones al ámbito educativo muy directamente, y con sorpresa este grupo creativo se ha encontrado que las personas no lo utilizan para aprender sino solo para divertirse.

Es preciso, por lo tanto, ligar el trabajo, hoy un privilegio y no un derecho, a la propia esencia del ser humano que más allá de alimentarse y procrear, como podría hacer una oveja, desempeña una tarea intelectual solo reservada para sí mismo. Si nos privamos del trabajo, ¿qué seremos? Personas no realizadas, homos inútiles, que no cumplimos nuestra función principal, y que de tal forma podremos ser dirigidas por los que sí trabajan (es decir, las personas que dedican su vida y su talento a la investigación o en definitiva, la productividad sea cual fuere), de la misma manera que un pastor maneja a su rebaño.

El "homo faber", "homo util", "homo sapiens", en definitiva, está dando paso, en un punto de inflexión involutivo, lo que viene a recalcar la esencia cíclica del tiempo, al "homo inutilis", es decir, el hombre que no trabaja, el hombre que no produce, el hombre que no utiliza su intelecto, el hombre que no quiere aprender, el hombre cansado, el hombre que no se va a realizar como persona, pues está renunciando al uso de su mayor virtud.
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