Sobre la obra original, las versiones, las traducciones y otros asuntos que atañen a la creación artística
03 de Enero de 2020;
En este pequeño texto de hoy venimos a tratar de destacar o ponderar positivamente la fuerza del original frente a la versión en la creación artística, sea de la índole que sea.

Así, en las bellas artes más tradicionales como pueden ser la pintura y la escultura, el original es la obra realmente apreciada por delante de la copia, sea autorizada o no. En la pintura existe un verdadero fetichismo hacia el original. En la escultura, medio artístico que se puede copiar con cierta facilidad, la importancia de la obra original se diluye un poco y por así decirlo, los modelos tienen menos fuerza ya que en este medio las obras se pagan "al peso" de bronce o mármol, exceptuando obras de suma importancia como pueden ser las del escultor renacentista Miguel Ángel.

En el plano de la literatura, la música, el cómic y el cine, donde no hay casi un original o este tiene un carácter testimonial porque es en la copia el soporte en el que se disfruta la obra, la versión, ya sea de un tema musical o una traducción de un original literario o película, pierde importancia en la mayoría de los casos. Podemos mencionar sonados ejemplos, y escasos, donde una versión musical es más interesante que el original; la canción popularizada por Frank Sinatra "My Way" es de lejos muy superior, en la humilde opinión de este editor, que la versión original en francés; lo mismo ocurre con la auto-versión en directo del tema "No woman no cry" de Bob Marley; si bien la grabación de estudio es bastante anodina, en esa versión en directo que anda circulando por el imaginario colectivo mundial, Bob se reivindica a sí mismo en toda su plenitud (versión que fue digitalizada con éxito ya que un duendecillo maligno hizo que en un momento de la grabación hubiera un ruido por ahí, que ha sido mitigado con la edición digial mencionada).

No hace falta mencionar que un ejemplar en versión original, por ejemplo, de Don Quijote de Cervantes, tiene mucho más interés que una traducción, sea cual fuere (hay algunas traducciones hechas por personalidades importantes que están muy bien también no obstante), y en el cine la cosa está igual. Particularmente, en la medida de lo posible (ya que no siempre es posible), el editor de esta publicación trata de disfrutar las obras cinematográficas en versión original con subtítulos, como debe ser. Hablando de cómic, por supuesto que, por mencionar algo, un ejemplar en francés original de la serie Tintín tiene mucho más valor que uno traducido, a nivel coleccionismo global, que es el que importa.

En cualquier caso, en lo tocante a las traducciones, cabe decir que las películas pronto podrán ser disfrutadas por las personas en su máximo esplendor (la versión original), sin necesidad de traducción, ya que cuando el hombre se una a la máquina podrá cargar fácilmente diversos idiomas y entenderlos como un nativo, lo cual será de agradecer y ofrecerá un nuevo renacer a todas aquellas obras que ahora tienen que ser traducidas.

El editor de esta publicación en este caso lo pone fácil al público en general; todas las películas son originales, junto con los libros ilustrados, para que el comprador sepa que la obra que va a disfrutar se va a revalorizar con el tiempo, como debe ser.
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