¿Cuál es el nivel de abstracción perfecto para una obra de arte?
14 de Mayo de 2020;
En este artículo se cubrirán los puntos de abstracción teóricamente perfectos que una obra de arte, ya sea un tema musical, una película o una pintura, puede y debe tener, a juicio de esta publicación.

Hemos visto que durante el siglo XX pintores como Picasso se afanaron por buscar y llevar al arte en su conjunto hacia la abstracción, cosa que está muy bien como principio pero que definitivamente no sabemos, a juicio siempre de este editor, si en efecto es algo bueno para el arte. Ya que podemos poner varios ejemplos, tanto en pintura, como en música, como en cine, en los que un exceso de abstracción significan una merma en la emoción causada al espectador/oyente.

Así, está bastante claro que el ruido para la música, que es la abstracción perfecta en este medio, no supone ningún beneficio para el escuchante. Luego podemos hablar del impresionismo musical o la música experimental que aunque es un poco más comprensible, tampoco llena por completo los oídos de los escuchantes, que definitivamente prefieren oír y disfrutar con obras muy definidas como las de Mozart o Beethoven, en general.

En el campo del cine si hablamos del videoarte o del cine experimental obtenemos las mismas respuestas. Es el cine con su esquema clásico de película y narrativa sostenida principalmente por el planteamiento-desarrollo-desenlace y sus múltiples variantes el que consigue emocionar plenamente al espectador. Lo demás son, como podría decir un filósofo sobre este asunto, conjeturas. Tanto es así que el productor norteamericano de cine del siglo XX Walt Disney (je, je, estamos seguros de que el lector sabe a quién nos referimos), desechó la idea de continuar con la senda de su segunda película Fantasia (como sabemos el más enigmático, simbólico e impresionista de todos sus filmes) y se centró en la narrativa clásica para no desconcertar y extrañar al espectador y que éste pudiera entender plenamente lo que estaba ocurriendo en la pantalla para poder conectar más con él, como buen cineasta que fue.

En la pintura, tal y como se ha comentado anteriormente en este medio, la abstracción deja al visionante tipo un poco patidifuso y muchas veces no sabe qué pensar sobre la obra que está viendo. Es más fácil conectar, y se transmite mucho más, con obras eminentemente figurativas, aunque éstas tengan un punto de evasión de la realidad como puede ser el impresionismo capitaneado por Claude Monet, que a juicio del editor de esta publicación, es el máximo exponente a nivel pictórico del equilibrio entre la abstracción y la figuración. Detrás del impresionismo, como bien se ha podido constatar en el siglo XX, hay un abismo, y perdóneseme la rima.

Por lo tanto, tras estas conclusiones podemos decir sin titubear que aunque un poquito de evasión nunca viene mal, de hecho la genialidad siempre está un poquito sintetizada por la visión del artista como ocurre en el movimiento impresionista mencionado; un poquito más de abstracción consigue evitar que el espectador medio conecte con la obra pictórica, musical o cinematográfica, según el caso, perdiendo por lo tanto parte de la emoción que podría causarle un mayor equilibrio entre lo figurativo y lo abstracto.

No es, para terminar, el objetivo del editor de esta publicación hacer obras pictóricas con un nuevo -ismo que retorne un poco a la senda perdida, ya que como también se ha comentado en nuestra revista, la abstracción ha llevado a la pintura a un callejón del que no puede ya salir, y necesita volver un poco a la figuración. Hay multitud de temas y puntos de vista que todavía no se han tocado en el mundo del arte y que están más cerca de lo figurativo. Pero, como he dicho antes, no será el que escribe quien dé demasiadas pistas sobre este tema, más allá de plasmar sus propias visiones en sus diversas creaciones artísticas.