Sobre el indeseado revisionismo cultural histórico
16 de Octubre de 2020;
En estos días, en las plataformas de cine por internet, están apareciendo una serie de mensajes antes de ciertas películas antiguas que se muestran en dichos proveedores, principalmente americanos, mencionando que esas películas se hicieron hace tiempo y que sus estándares morales no concuerdan con los actuales. Este medio cree que es una aproximación correcta al tema, como ahora veremos, y entronca como lo que se conoce como revisionismo cultural histórico.

En principio este es un tema sensible puesto que hay muchas personas que se ven afectadas por estos asuntos como es de entender, pero no conviene volverse locos con ello, puesto que estas personas, nosotros, tenemos un cierto discernimiento de lo que es nuestro actual modo de vida y la moral imperante en nuestro tiempo, que va cambiando, con lo que ocurrió en el pasado, o con lo que ocurre en otras partes del mundo ahora mismo. Por poner un ejemplo que reduzca al absurdo posibles planteamientos exagerados, podemos mencionar que quizá a alguien se le puede ocurrir derrumbar las pirámides de egipto porque fueron construidas por esclavos o no leer Las mil y una noches porque el rey Shahriar mataba cada amanecer a su última esposa, con la que se había casado el día anterior.

Y por entrar en materia, podemos afirmar que cada obra artística, así como tiene varias lecturas de manera intrínseca, tiene también varias posibles interpretaciones atendiendo al tiempo en que fueron escritas o creadas. Esto tiene que ver con la moral de cada época o civilización, que es cambiante y sobre la que hemos escrito ya anteriormente en esta publicación. Pues bien, no podemos exigir a los creadores ser absolutamente perfectos, ni hacer obras de arte cuyo mensaje, sobre todo relativo a algunos aspectos sensibles de la moral, sea consistente en el tiempo, pues sabemos que el ser humano es imperfecto por naturaleza y ni siquiera los artistas más avezados se libran de este posible revisionismo (más adelante en este artículo mencionaremos un pequeño listado de obras que "deberían quemarse" atendiendo al criterio revisionista).

Para paliar este defecto que tienen casi todas las obras de arte, lo mejor es utilizar, o desempolvar, el vetusto "análisis de texto", o comentario de texto, o análisis de una obra artística. Esto en literatura se soluciona de manera sencilla, una breve introducción previa al texto en cuestión que nos sitúa en el tiempo y lugar geográfico en el que tuvo difusión la obra por primera vez. Cada cultura es sensible a unos temas sí y a otros no, siendo algunos pertenecientes a una eterna disputa sobre ellos, como pueden ser el aborto, el suicidio, u otros temas. Incluso hoy en día en algunos lugares del mundo está aceptado que una niña se case con un hombre adulto y esté bien visto por esa cultura, cuando esto es un hecho absolutamente reprobable desde la moral occidental, en nuestro tiempo. Por lo tanto conviene tener un poco de humildad a la hora de acercarse a todos estos temas en cualquier caso.

En las películas, los pequeños vídeos introductorios o la simple mención del año en que fueron producidas, como ocurre normalmente, o el país de origen del filme, son de gran ayuda para entender la circunstancia en que esa obra fue creada.

Por poner ejemplos, podemos mencionar ciertos pasajes de El lazarillo de Tormes, que a ojos de un sensibilizado norteamericano podrían parecer totalmente racistas pero que a ojos del humor negro español no lo parecen tanto (me estoy refiriendo al hermanastro que tiene el lazarillo, mulato, y sobre el que se hace una broma muy racista al comienzo de la obra; tan dura que el que escribe retiró dicho pasaje de su adaptación a dibujos animados homónima). También podemos mencionar una o dos páginas de toda la producción sobre Tintín, referentes a la colonización belga del Congo. Igualmente podemos encontrar algunos momentos en películas "recientes" americanas muy sensibles con el tema del racismo, esto es, Lo que el viento se llevó o ciertas secuencias de películas producidas por el mismísimo Walt Disney.

Por lo tanto, para paliar este problemilla, que puede ser una virtud si se mira desde otro prisma, es conveniente que fluya la información adyacente a cada obra de arte, es decir, año y lugar de origen, contexto histórico, ánimo de la obra, etcétera. Como hemos comentado antes, es preciso desempolvar el viejo y denostado comentario de texto para que las obras de arte viajen ellas mismas, sin ser apenas retocadas, pero con una sólida interpretación añadida que nos haga comprender la situación histórica en la que se escribió, y que por ende la humanidad en su conjunto pueda mejorar y avanzar, ya que el conocimiento humano se asienta sobre los hechos pasados, y eliminarlos de la historia, como se ha dicho muchas veces, nos puede hacer volver a caer en dichos hechos negativos que no queremos repetir.
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