Sobre la figura del artista aficionado o el profesional
02 de Noviembre de 2020;
En esta ocasión venimos a hablar sobre diferencias entre el artista aficionado o amateur y el artista profesional, las relaciones entre ambos conceptos y también, ¿por qué no? tratar de dilucidar cuál de las dos figuras produce una calidad de arte mejor.

A grandes rasgos podemos decir que el artista profesional es alguien que obtiene un beneficio económico por lo que produce, o sea, cuya ocupación se considera un trabajo, entendiendo por trabajo la capacidad humana de resolver un problema más o menos complejo a la hora de producir un bien o mercancía en un tiempo determinado. Por otro lado, el artista aficionado es aquel que no obtiene rendimiento económico de su ocupación. Tradicionalmente, se puede decir que el aficionado utiliza su tiempo libre para desempeñar esa ocupación, y que emplea menor tiempo que una jornada completa de trabajo en su cometido artístico. Por el contrario, el artista profesional emplea su jornada productiva en esta tarea.

Teóricamente, podríamos decir que el artista profesional obtendrá mejores productos, de mayor calidad (entiéndase por calidad una cierta mejoría abstracta en la manufactura del producto artístico, que de por sí no tiene mucha dificultad de producción por ser artístico en este caso), pero podría no ocurrir así siempre. También podría darse el caso de que el aficionado, dedicándole poco tiempo a su ocupación, produjera obras de mayor calidad que el profesional, y también podrían darse todos los estados intermedios.

Ahora podemos traer a colación a diversos artistas que han tenido aproximaciones distintas al arte atendiendo a lo que estamos considerando en este artículo: por ejemplo Van Gogh, que dedicaba toda su jornada a pintar, no generaba dinero con sus productos (por lo menos cuando estaba vivo). O por ejemplo Velázquez, pintor del barroco español, quien tuvo que acreditar que pintaba por afición, sin cobrar dinero, para poder entrar en la Orden de Santiago al final de sus días, aunque dedicó su jornada a la pintura. También Claude Monet vio que su obra no generó beneficios económicos al comienzo de su carrera pero que esta misma dio mucho juego en su madurez.

Podemos mencionar igualmente al escultor griego Fidias, quien tuvo un taller muy grande a su cargo lo que demuestra que su tarea era totalmente profesional. Y podemos mencionar también a el que escribe este artículo, o mencionarse a sí mismo, Pedro Alonso Pablos, artista que no emplea toda su jornada en desarrollar su arte, y dejamos al lector la valoración del alcance del mismo. En cualquier caso el arte de Pedro entra en el tráfico económico de otros bienes análogos que se pueden haber producido. Por poner un último ejemplo, Aleksandr Borodín, el compositor ruso miembro del grupo de los cinco, no cobraba mucho por sus labores musicales ya que era médico.

Estas consideraciones se relacionan con otras expuestas por Adam Smith o Karl Marx, en lo tocante a la separación del trabajo y la alienación del trabajo. Es decir, que los obreros realizan una tarea individualizada en una pieza conjunta de creación de bienes o mercancías, consiguiendo que en la mayoría de casos estos bienes se produzcan más rápido y con un mejor acabado, pero causando una alienación en el trabajador, además de ofrecer una teórica plusvalía al capitalista.

Podemos así afirmar que para que una ocupación se considere trabajo deben confluir en ella varios hechos: el primero es que esa ocupación se haga a título oneroso, es decir, para obtener un beneficio económico, un salario, un dinero que luego podrá ser intercambiado para obtener otros bienes. La segunda es que debe suponer un gasto energético, ya sea físico o psicológico, para el trabajador, ya que si no no habría valor económico en el resultado. Y la tercera es que se debe realizar utilizando la mayor parte de la jornada, en nuestros días 8 horas ó 4, dependiendo de si es completa o partida. Y podemos mencionar una característica más, y es si la ocupación desempeñada representa un trabajo parcial, rasgo también del desempeño profesional. Cuando una misma persona desempeña varias tareas distintas en una misma ocupación, podemos hablar de que está más cerca de la afición por no tener especialización (como es el caso de las tareas artísticas que desempeña el que escribe).

Como añadido a estas consideraciones, el que escribe constata que "si tuviera que dedicar 8 horas todos los días a hacer dibujos animados me arruinarían la vida", a modo de aseveración exagerada y jocosa, ya que él no utiliza todo su tiempo laboral en hacerlos, para no perder la ilusión del aficionado, entre otras cosas, y para que dicho trabajo no se convierta en una carga.

Pero, ¿qué conclusiones se obtienen sobre la calidad de las obras atendiendo a todos estas consideraciones? En el caso de los artistas mencionados, muchas de sus obras tienen un alto valor, sin embargo podemos apreciar que el acercamiento a su modelo de creación es variable. Unos dedicaban todo su tiempo, otros no; unos cobraban, otros no. Unos no cobraron durante un tiempo y luego se hicieron ricos. Así que en principio conviene no desesperar y pensar que no todo el desempeño profesional del arte da mejores resultados a nivel de calidad artística.
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