Sobre la propiedad privada y el desarrollo del arte y de la ciencia
03 de Noviembre de 2020;
En esta ocasión venimos a recalcar por qué es importante que exista la propiedad privada, y dentro de ésta, la propiedad intelectual (en el marco del libre comercio), para que el arte y la ciencia avancen en la humanidad; eso sí, tratando de ayudar al necesitado (corrección por abajo) y limitando ciertas operaciones de crédito como la usura (corrección por arriba).

En un primer lugar deberemos fijar los conceptos que tanto los seguidores de Marx como los de Adam Smith (comunistas vs. libre comercio, respectivamente), utilizan. Entendemos por libre comercio un sistema de distribución de la riqueza basado en la existencia del dinero, que es un instrumento de cambio, o un bien totalmente líquido, con el que se pueden adquirir otros bienes, ya sean tangibles o intangibles, en propiedad. Entendemos por sistema comunista aquel que aboga por reducir o eliminar la propiedad privada, reduciendo o eliminando el dinero como instrumento de cambio. Entendemos por capitalismo las operaciones principalmente monetarias que se dan de compra-venta de activos como títulos de acciones o el dinero propiamente dicho, es decir operaciones donde no se adquieren bienes tangibles sino se intercambia dinero a través del cobro de comisiones etcétera. Entendemos por plusvalía del capitalista el exceso en el valor de producción que el empresario obtiene al fabricar productos y que, según Marx, "roba al trabajador u obrero".

Pues bien, hay que decir que en el marco actual de distribución de la riqueza en el que nos movemos, una persona puede ser primero trabajadora (en su juventud, para aprender) y luego empresaria, e incluso puede ser empresaria y después trabajadora (si no funciona la empresa creada); incluso una misma persona puede arruinarse varias veces y crear diversas empresas y trabajar diversas veces a lo largo de su vida. Esto se da así en la actualidad porque la escalera o vía hacia la reconversión de trabajador a empresario existe dadas las amplias dosis de libertad en las que nos movemos actualmente. Por lo tanto, el hecho de que el "empresario roba al obrero un excedente" es una falacia o aseveración falsa en la actualidad. Por otro lado, el exceso de burocracia es perjudicial para que esta escalera se mantenga en buen estado.

Continuamos por esta vía y comentamos que el derecho moral de la propiedad intelectual e industrial, o sea, el atribuir un creador a una obra, es el motor de la necesidad de que exista la propiedad privada, ya que, si alguien hace un descubrimiento, no hay nadie más que esa misma persona la que debe obtener el crédito del mismo, e incluso aunque el crédito (el derecho moral) es inamovible, puede comerciar con su creación ya que ésta está inserta en el tráfico económico y tiene un valor de cambio. Por lo tanto es absolutamente necesario que las creaciones artísticas, o sea propiedad intelectual, tengan un poseedor, además de un creador (el derecho moral), para que el mundo avance, ya que el crédito tanto moral como de cambio de una creación intelectual se traduce en riqueza.

Es del interés del artista y del científico que así ocurra, como hemos explicado, para que el descubrimiento le reporte beneficios económicos y de esta manera exista un incentivo para seguir creando. Y lo mejor de todo es que este sistema beneficia a la sociedad en su conjunto, ya que estos descubrimientos, ya sean científicos o artísticos, repercuten en la mejora de condiciones de bienestar en la sociedad en general. Y a través del vencimiento de las patentes o del cambio al estado de dominio público de las obras artísticas dichas creaciones pasan a ser posesión de toda la humanidad.

Basta con comprender que el que escribe, que ha creado y publicado hasta ahora multitud de obras de diversa índole, incluyendo sus hallazgos musicales, debe protegerlas y convertir sus creaciones en riqueza. Estas creaciones no podrían haberse dado en un marco diferente al de la existencia de la propiedad privada, y es la propia creación tal y como se muestra en nuestro pequeño mundo de la que emana todo el sistema de propiedad intelectual.

Esto no implica que no haya que, de alguna manera, retocar o limitar el libre comercio para evitar aberraciones tanto por arriba como por abajo, es decir: ayudar al necesitado y limitar los excesos producidos por el capitalismo: la usura, los créditos, limitaciones al amasamiento de dinero (como las limitaciones al monopolio de las empresas), etcétera.