Sobre el ritmo de las películas
23 de Julio de 2021;
En esta ocasión venimos a hablar, a través de este artículo, sobre algo que es bastante importante a la hora de crear una obra cinematográfica; nos referimos al ritmo de las películas, el "son" que deben tener para convertirlas en una verdadera obra de arte. Y adelantando el resultado de esta disquisición, muchos expertos coinciden en que dicho ritmo debe ser partido, es decir, alterno, con sus aceleraciones y sus pausas, todo en la misma película, para fomentar la variedad y evitar la monotonía.

Así, tal y como reza el dicho español "después de la tormenta viene la calma", es normal que en la propia película, después de una escena de acción venga una más reposada, para que el espectador "descanse" un poco y tome aire para la siguiente tanda de escenas movidas. De la misma manera, si ha habido una escena en la que ha habido profusión de eventos relacionados con el desarrollo del guion, o diálogos intensos, es también normal que la siguiente escena sirva un poco de "desahogo" y vaya más despacio para que el espectador pueda reflexionar sobre lo que ha visto anteriormente.

De esta manera, podemos comprobar que si la película no tiene un ritmo especialmente lento o largo y uniforme en toda la duración de la película por un motivo especial, es mejor evitar la monotonía ofreciendo variedad en los "compases" de la obra. Por ejemplo en el filme de Pedro Alonso Pablos, La ruta de los elefantes, debido a la presencia de esos elefantes se le dio un ritmo solemne ("lentito") al filme, para dar cohesión y para que todo fluyera más acorde al propio contenido. Pero si no existe un motivo bien definido para ello, es mejor utilizar un ritmo "partido" ya que de esta manera el filme será más interesante, según la mayoría de cineastas que se precian a los que hemos consultado (o sea, ninguno).

Si el filme va demasiado rápido y además de manera uniforme, podríamos pensar que será un beneficio para su disfrute, pero puede no ser así. Un ejemplo de este efecto es la película Pompoko de Isao Takahata, que con su ritmo uniforme y rápido hace que el espectador no pueda descansar de la acción en determinados momentos y se haga ciertamente incómodo su visionado. También los filmes de ahora que vienen de Hollywood tienen algunos de ellos un ritmo rápido y uniforme, como es el caso de la película animada reciente Soul, y ello perjudica a su visionado, ya que produce un efecto "como si todo lo que estuviéramos viendo no importara demasiado", al no enfatizar o acentuar con el patrón ritmo algunas de sus escenas.

En fin, que si no hay un motivo muy poderoso para hacer una película con un ritmo lento, rápido, y uniforme, lo mejor es utilizar un ritmo "partido", es decir, con sus partes rápidas y sus partes más reposadas, como la vida misma, para que el espectador pueda saborear con deleite la película.
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