Sobre el público español
30 de Julio de 2021;
En esta ocasión el que escribe quiere dedicar unas palabras a su público más directo, es decir, el público español, que a juicio del editor de esta publicación tiene el olfato y el gusto bastante desviado, sobre todo en lo que respecta a valorar los esfuerzos artísticos que también provienen de España.

Todo ello parece que viene de lejos, y quizá la tradición socarrona española de meterse los unos con los otros la inició el insigne poeta Quevedo, allá por los tiempos de los Austrias, quien se entretenía en dedicar parte de sus mejores versos a machacar a la competencia como pudiera ser el también poeta Góngora o el mismísimo Lope de Vega.

Así, el que escribe está sufriendo en sus propias carnes los caprichos del público español, que han otorgado a través de la plataforma Filmin un 1,1 sobre 10 de puntuación a la película Triskipolis, considerada por el que escribe como su mejor obra. En fin. Pero investigando un poco, ha podido constatar que lejos de representar esto una broma de mal gusto, es una pura realidad, ya que a otro director ya fallecido de animación patrio, me estoy refiriendo a Juanba Berasategi, le dan, a sus dos obras cumbre (El embrujo del sur y Ahmed, príncipe de la Alhambra), sendos 3,8 sobre 10 y 4,5 sobre 10 en la plataforma de cine patrio más conocida, Filmaffinity.

Y de esta manera, el que escribe "ahora lo entiende todo". Es decir, a un director como Juanba Berasategi, pionero en el cine de animación vasco, promotor de España y de la Alhambra, ¿el público español solo es capaz de darle estas puntuaciones a sus obras? Eso indica que el público español, sí, señores, ese público donde se mezcla el sencillo con el cultivado, el de campo con el de ciudad, ese público que solo es capaz de otorgar un 3,8 sobre 10 a El embrujo del sur, está, y así lo demuestra, profundamente enfermo.

Y todo encaja. Ya Bismarck, en el siglo XIX, acuñó la célebre frase, "España es el pais más fuerte del mundo: los españoles llevan siglos intentado destruirlo y no lo han conseguido", y no le falta ni un ápice de razón. En general, todo lo que venga de la propia España será tratado mal por los propios españoles, fruto del hecho de que España ya no es una potencia mundial, ya no es un imperio (desde el tratado de Utrecht), y por lo tanto la desidia y la decadencia lo inundan todo.

Podemos también traer a colación otra frase, en este caso de Antonio Machado, sí, el poeta, que decía que "De diez cabezas, nueve embisten y una piensa", muy atinada en este caso igualmente, que ilustra el estado de la cuestión. Es como si el cuadro Duelo a garrotazos de Goya cobrara vida y estuviera presente en todo lo que hacemos.

El conflicto catalán (y el vasco) tiene mucho de eso. Llevamos más de un siglo en España peleándonos nosotros mismos contra nosotros mismos, cosa que también encaja en todo este discurso. Es como si nos autoflageláramos, como si España se hubiera puesto un cilicio y estuviera penitente sufriendo por ella misma todo el tiempo. En lo que respecta al arte, los españoles prefieren un trozo de carbón golpeado por Estados Unidos o Francia a un diamante tallado en su propio país.

Podemos mencionar también a otro damnificado de este asunto, el músico Francisco Tárrega. Mientras es continuamente ninguneado en su propio país (España), como se puede comprobar en la Wikipedia en español, donde se le menciona como guitarrista y compositor a secas, en la Wikipedia en inglés se le denomina "el padre de la guitarra clásica" y "uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos".

Y así nos va. Pero, ante esta situación, ¿qué postura tomar? Pues la verdad, no es el que escribe muy proclive a callarse las cosas y ya que el público parece que ha emitido su veredicto sobre la obra del editor de esta publicación, muy a la sazón de los tiempos de internet, el que escribe va a emitir un veredicto sobre su público más directo, y no se va a dejar nada en el tintero, como suele hacer. Público español, en lo que respecta a vuestra opinión sobre mi obra: no está hecha la miel para la boca del asno, el sentimiento es mutuo.

Igualmente podemos destacar la mítica frase del actor español Fernando Fernán Gómez, que describe muy certeramente el sentimiento que produce todo esto: "¡A la mierda!"

Y no va a amilanarse demasiado el que escribe y va a continuar con su tarea, hasta donde tenga que llegar. El fuerte carácter educativo de la obra de Pedro Alonso Pablos se redobla y se esforzará si cabe aún más en educar a ese público indómito español, que no tiene respeto por nada, y que está perjudicando a los artistas que están saliendo ahora y desde hace tiempo, no ya los clásicos como el mentado Goya, sino los más recientes, que por un motivo u otro se encuentran con un público hostil, poco educado y poco refinado. Como la vida misma.
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