¿Son los videojuegos buenos o malos?
06 de Septiembre de 2021;
Está encima de la mesa un debate interesante, que, para simplificar, podemos encuadrar dentro del siguiente enunciado: ¿Son los videojuegos buenos o malos? Haciendo referencia esta pregunta a que un hipotético consumo excesivo de esta forma de entretenimiento podría ser mala para las personas, principalmente en el sentido en que se gasta el tiempo sin obtener ningún beneficio a cambio.

Esto lo podemos conectar con el hecho de que las autoridades chinas se están proponiendo limitar las horas de acceso a los videojuegos para los jóvenes, tanto a nivel cuantitativo como a nivel cualitativo, es decir, solo se permitirá jugar un número de horas de máximo a la semana y en ciertos momentos del día (por la tarde).

Sin entrar en la forma de esta "directiva" china, es decir, la manera en que van a hacer efectiva su aplicación, el fondo, desde esta publicación, nos parece acertado, ya que los videojuegos, recordemos, esa forma de arte interactivo surgido después del cine, en gran medida cumplen solo y exclusivamente la función de entretenimiento, es decir, pasar el rato, pero sin llevarnos nada a cambio. Por lo tanto un exceso en el consumo de videojuegos podría estar poniéndo a la persona que los usa en riesgo, en el sentido de que habrá otros que estarán estudiando o trabajando o, en definitiva, haciendo algo productivo con sus vidas, y a la larga estos últimos tendrán una ventaja en la vida sobre los que gastan el tiempo en tontijuegos.

Es cierto que algunos juegos, tanto a nivel multijugador como a nivel "casual", utilizan esquemas propios de las casas de apuestas (el juego de toda la vida, palabra que coincide con la que tenemos entre manos por lo menos en español, ya que en inglés es distinta, el juego de azar se traduce como "gambling") para atrapar al cliente en una serie de avances, aciertos, minipremios y mejoras que lo único que hacen es fomentar el "vicio" por el propio juego, en algunos casos incluso habiendo dinero de por medio. Este fenómeno, conocido en parte como "gamification", o para los juegos casual, "freemium" (ofrecer un poquito del juego gratis para tentar al cliente y que vaya haciendo minipagos después, dentro del propio juego), es lo más cercano a un esquema ponzi legal que existe sobre la faz de la tierra, o casi... Bueno, seguramente no, pero sí se parece un poco.

Además, algunos juegos multijugador se basan en una violencia desmedida. Inclusive una violencia aumentada y fantástica, con armas y magia que no existen en la realidad. Aunque hay otros que son bélicos que sí utilizan armamento presente en el mundo real conocido. De esta manera se premia a los jugadores que son más sanguinarios, dentro del propio juego, y cosas de este estilo.

En definitiva, el mundo de los videojuegos ha trascendido la ingenuidad de algunos títulos de antaño que todos conocemos para convertirse en una industria de la pérdida de tiempo aumentada.

Pero, si tenemos miedo de que nuestros hijos se pierdan en el maremágnum que ofrecen los videojuegos actuales, ¿qué podemos hacer al respecto? Pues hay varias cosas que se pueden hacer, efectivamente. En china esto se va a regular de manera oficial, pero si en nuestro país no es el caso, lo ideal es evitar los videojuegos "freemium": jugar solo a juegos que se compran enteros al comienzo. Eso en cuanto al tipo de comercialización. También se puede evitar la violencia desmedida de algunos juegos sobre todo si son en primera persona, cuando todavía se es un chaval, es decir, hasta antes de los 18 años. Y por supuesto, limitar el número de horas de acceso a los mismos, no solo de manera coercitiva, sino proponiendo otras actividades en contraposición como las que se practican al aire libre o el estudio o algo por el estilo. En el tema de juegos de estrategia, sobre todo elegir los que se desarrollan por turnos diferidos, que ayudan a pausar la recompensa y a mitigar el deseo de "lo quiero todo aquí y ahora".