Sobre el estilo arquitectónico según el uso del edificio

11 de Noviembre de 2021;
Fotograma de Star Wars, con la plaza de España de Sevilla de fondo
Fotograma de Star Wars, con la plaza de España de Sevilla de fondo
Es algo sabido que existen diversos usos para los edificios y que las civilizaciones solemos aplicar diversos estilos arquitectónicos para cada uso.

Así, en la historia occidental reciente, se viene aplicando el estilo neoclásico para los edificios relacionados con la parte representativa de la democracia de cada país, si es que esta está presente en dichos países, ya que no siempre es así. De esta manera, la ciudad americana de Washington, con su Capitolio, además de la mismísima Casa Blanca, rezuman ese estilo neoclásico mencionado, además de otros parlamentos europeos, como puede ser el Palacio de las Cortes de Madrid.

Pues bien, este estilo se ha utilizado ampliamente, como vemos, para uso de las altas instituciones de los diversos estados, y a juicio de esta publicación es un hecho justo aplicar dicho estilo para tales usos, ya que la democracia fue inventada en la antigua Grecia y algún tributo debemos mantener para con dicho hecho histórico.

Hasta ahora todo bien. Pero es momento de retorcer un poco el discurso de este artículo para indicar que las "nuevas" formas llegadas en el siglo XX a toda la arquitectura están -o estaban- tergiversando un poco esta buena costumbre de utilizar un estilo determinado para ciertos usos, como era el caso. Lo cierto es que la modernidad lo que quería acabar era precisamente con la costumbre, entre otras cosas, por lo que se han hecho aproximaciones arquitectónicas hacia todos estos temas de los que estamos hablando, digamos, ciertamente variopintas o pintorescas, si se me permite la expresión.

Podemos apreciar que incluso en el futuro cinematográfico de Star Wars ya han tomado un ejemplo del pasado para ilustrar palacios que no existen todavía, como es el uso de la Plaza de España de Sevilla para dar forma a un inventado edificio representativo de ese universo creado por George Lucas. Pues bien, este "decorado", además de avanzar hacia el futuro, nos retrotrae al pasado, con sus columnas bien ordenaditas y verticales: nuestra mente recuerda los templos griegos (otra vez) y también egipcios.

Esto nos indica que, como decía el latino, "nihil novum sub sole", es decir, no hay nada nuevo bajo el sol, o poquito, y que el futuro, cuando se acabe, tocará con el pasado, en un bucle espiral de carácter cíclico.

Por lo tanto, ¿Qué debemos hacer? ¿Debemos dar un toque modernista al estilo Picasso a los nuevos edificios representativos o debemos mantener la costumbre de utilizar el estilo neoclásico para los mismos? En principio la vía intermedia, que supondría "modernizar el estilo neoclásico", como bien apunta el cine futurista de Star Wars, es con la solución con la que nos quedamos en esta publicación. Ya se ha intentado hacer; ahí están los edificios de Rafael Moneo o de Ricardo Bofill que, con resultado normalmente interesante, dan lustre nuevo a lo antiguo a la par que recuerdan a los inventores de la democracia.
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