47 rōnin
Hecho histórico semi-legendario ocurrido en Japón aproximadamente entre el 1701 y 1703 de nuestra era. Este hecho se considera relevante a nivel nacional para la cultura del país del sol naciente y ha sido escrito, representado como obra de teatro, y adaptado al cine, en multitud de ocasiones. Es, sin lugar a dudas, una historia que marca los rasgos de una nación entera (la japonesa).
La trama de lo ocurrido es difícil, con varios hitos a lo largo de la misma, pero que se puede plantear como que una serie de caballeros (samuráis) pierden a su señor y se convierten en caballeros andantes (es decir, samuráis sin señor). Como a juicio de los mismos el asesinato de su señor había sido un hecho cruel y tramposo, deciden asesinar ellos al ejecutor del primer crimen y para ello deben aparentar durante más de un año y evitar que se conozcan sus intenciones. El resto de la historia lo dejamos fuera de esta breve descripción para que el lector o cinéfilo pueda disfrutar de la obra a través de una aproximación menos fugaz.
Es una de esas leyendas que está permanentemente en la mente de todos, de hecho es difícil no conocerla a través de resúmenes o menciones poco letradas sobre el asunto, es decir: como es tan popular la trama completa suele impactar al ciudadano medio sin siquiera tener que ver la película o leer alguna adaptación, simplemente leyendo un resumen en una página malilla de internet ya conocemos la historia en su totalidad. Esto es un indicador inequívoco de la grandeza de la obra, muy a la sazón de Don Quijote de Cervantes en España o del Ramayana en India.
El tema de la leyenda, más allá de su argumento, nos lleva a una exaltación del honor como virtud principal, y tanto es así que es este comportamiento, el que se manifiesta en los 47 rōnin, la semilla de todo un código de conducta japonés, el bushidō, propio de los caballeros de aquél país, los samurái.
Es esta "virtud", el honor, virtud que en nuestro tiempo carece de tantos honores, ya que entra en conflicto con la "tolerancia", que es otra "virtud" que parcialmente colisiona con el honor mencionado. Y para que exista una convivencia correcta es preciso que los ciudadanos de a pie tengan tolerancia más que honor, porque si no estaríamos día sí día también con duelos armados entre ciudadanos y este tipo de cosas. Precisamente es en tiempos de paz, como el actual, cuando estos comportamientos tienen más difusión e interés, ya que se suelen ver como "históricos" o "ancestrales".
Digamos que no es el honor una virtud que han de seguir todos los ciudadanos para que exista la convivencia normal; es un código solo reservado para los caballeros y no es algo que hoy día debamos llevar al extremo. Pero sí conviene recordarlo y tenerlo presente para disfrutar en representaciones teatrales del mismo.
Respecto de su repercusión en cine y literatura, así como otras artes, la leyenda ejerce una fuerte influencia sobre todas ellas, ya que es adaptada y representada tanto en obras de teatro efímeras como en cine muy a menudo y de continuo.
La trama de lo ocurrido es difícil, con varios hitos a lo largo de la misma, pero que se puede plantear como que una serie de caballeros (samuráis) pierden a su señor y se convierten en caballeros andantes (es decir, samuráis sin señor). Como a juicio de los mismos el asesinato de su señor había sido un hecho cruel y tramposo, deciden asesinar ellos al ejecutor del primer crimen y para ello deben aparentar durante más de un año y evitar que se conozcan sus intenciones. El resto de la historia lo dejamos fuera de esta breve descripción para que el lector o cinéfilo pueda disfrutar de la obra a través de una aproximación menos fugaz.
Es una de esas leyendas que está permanentemente en la mente de todos, de hecho es difícil no conocerla a través de resúmenes o menciones poco letradas sobre el asunto, es decir: como es tan popular la trama completa suele impactar al ciudadano medio sin siquiera tener que ver la película o leer alguna adaptación, simplemente leyendo un resumen en una página malilla de internet ya conocemos la historia en su totalidad. Esto es un indicador inequívoco de la grandeza de la obra, muy a la sazón de Don Quijote de Cervantes en España o del Ramayana en India.
El tema de la leyenda, más allá de su argumento, nos lleva a una exaltación del honor como virtud principal, y tanto es así que es este comportamiento, el que se manifiesta en los 47 rōnin, la semilla de todo un código de conducta japonés, el bushidō, propio de los caballeros de aquél país, los samurái.
Es esta "virtud", el honor, virtud que en nuestro tiempo carece de tantos honores, ya que entra en conflicto con la "tolerancia", que es otra "virtud" que parcialmente colisiona con el honor mencionado. Y para que exista una convivencia correcta es preciso que los ciudadanos de a pie tengan tolerancia más que honor, porque si no estaríamos día sí día también con duelos armados entre ciudadanos y este tipo de cosas. Precisamente es en tiempos de paz, como el actual, cuando estos comportamientos tienen más difusión e interés, ya que se suelen ver como "históricos" o "ancestrales".
Digamos que no es el honor una virtud que han de seguir todos los ciudadanos para que exista la convivencia normal; es un código solo reservado para los caballeros y no es algo que hoy día debamos llevar al extremo. Pero sí conviene recordarlo y tenerlo presente para disfrutar en representaciones teatrales del mismo.
Respecto de su repercusión en cine y literatura, así como otras artes, la leyenda ejerce una fuerte influencia sobre todas ellas, ya que es adaptada y representada tanto en obras de teatro efímeras como en cine muy a menudo y de continuo.






