Grand Theft Auto
La saga Gran Theft Auto (GTA) no ha marcado la historia de los videojuegos por sus gráficos, de hecho, si los comparamos con los de otros juegos de última generación resultan bastante normalitos; tampoco por su guión, ni por lo increíblemente divertido que resulta.
GTA ha marcado las historia de los videojuegos porque ha creado un género. Prueba de ello son juegos como The Getaway, Mafia o True Crime. La libertad total que te permite GTA y el sistema de juego han sido copiados, o adaptados, por muchos títulos; con mayor o menor éxito. En algunos casos se ha cambiado de manera radical el carácter del protagonista, que es un policía en lugar de un delincuente. En otros se han digitalizado ciudades reales, como Londres, pero el sistema de juego, la idea, es exactamente la misma: libertad total de acción. En GTA puedes robar cualquier vehículo, atropellar a los peatones con él, fingir que eres un taxista, un policía o un bombero, provocar un accidente o incluso detenerte junto a una prostituta y pitarle para ver si se sube al coche... También puedes ir andando, matar a cualquier peatón indefenso, o a muchos, o entrar en un local. Y si te aburres de todo esto, siempre puedes ir a ver a uno de los criminales de turno para que te pidan un trabajito: entregas, asesinatos, intercambios de mercancías, robos de bancos, ajustes de cuentas, todo lo que se te ocurra. Pero empecemos por el principio.
La saga empieza con GTA para PC y PlayStation (PS) en 1997. Un juego con cámara cenital, todo se ve desde arriba, y en dos dimensiones (2D) en el que ya se podían apreciar los rasgos que caracterizan la saga. Aunque las diferencias técnicas con las secuelas más reciente son enormes, la idea central era exactamente la misma, la libertad de acción y el crimen, organizado o no. Era un juego novedoso, un simulador de delincuencia con misiones de todo tipo. Aunque no había barra de energía (la muerte era instantánea), ni era posible guardar la partida mientras se jugaba un nivel, sí te permitía robar coches y manejar armas de fuego.
La secuela, o más bien una actualización con misiones adicionales, fue GTA London 1969 que transcurre en la ciudad y el año que su nombre indica. También se lanzó para PC y PS en 1999 y era un juego con cámara cenital y en 2D. El juego viene a ser más de lo mismo pero en otra ciudad y con otro nombre. Los policías son más inteligentes, resulta más difícil librarse de ellos y hay personajes nuevos.
Con GTA II llegan algunos cambios. Aunque la cámara es la misma y las dimensiones siguen siendo sólo dos, ya tenemos barra de energía y podemos recibir varios disparos, lo cual resulta extremadamente útil en más de una ocasión. También llegó al mercado en 1999 y estaba programado para PC y PS. Con él llegaron nuevas y más potentes armas para masacrar a los delincuentes de las bandas rivales o a cualquiera que se interpusiese en tu camino: granadas, cócteles molotov o metralletas. Los policías son todavía más inteligentes, pueden resultar un auténtico incordio cuando uno sólo intenta hacer un trabajito habitual. Tiene opciones multijugador aunque no están muy optimizadas y el juego se ralentiza.
Con GTA III llega la auténtica revolución. Ya no estamos hablando de un juego programado para una máquina de 32 bits y ordenadores antiguos. Ahora estamos ante un juego para una consola de 128 bits y ordenadores potentes. En el año 2001 se lanza GTA III para PS2 y PC, aunque dos años después Microsoft consigue llegar a un acuerdo para que sea posible jugarlo también en su consola, Xbox, con gráficos mejorados y la opción de jugar con tu propia música. El juego ha dado el salto a las tres dimensiones y la cámara se encuentra detrás de nosotros. Ofrece más libertad que nunca: encargos de todo tipo, drogas, prostitución, violencia, vandalismo y una ciudad por la que campar a tus anchas manejando a un protagonista bastante silencioso que se abre camino en el mundo del crimen tras escapar de la cárcel. Como siempre, podemos robar coches y realizar las misiones que nos van encargando nuestros contactos en el mundo del crimen que son realmente variadas. El sistema de conducción es bastante descontrolado e invita a la destrucción. En muchas ocasiones un vehículo no dura ni cinco minutos y termina tirado boca arriba en la cuneta. En estos casos, lo mejor es salir corriendo a robar otro antes de que explote.
Con las tres dimensiones el mundo de GTA parece más realista que nunca y la diversión se multiplica. Hay varias áreas que visitar, bandas callejeras, peatones, puentes, ríos, montañas... El entorno es tan extenso y está tan cargado de detalles que puedes entretenerte simplemente conduciendo. Puede que encuentres una cabina que suena y, si contestas, quizá alguien te encargue una misión. También es posible que suene tu busca y recibas un mensaje importante. Quizá prefieras agenciarte un vehículo pesado e ir sembrando el caos y la destrucción por tu camino. En este caso, unas estrellas que aparecen en pantalla marcan tu nivel de búsqueda cuando empiezas a hacer cosas malas. Atropellar a un par de peatones es suficiente para conseguir una estrella y que la policía te persiga. Si matas a un policía te pondrán otra estrella y la persecución se hará más intensa. Con tres estrellas las fuerzas especiales vienen a por ti y empiezan a aparecer furgonetas. Con cuatro, llega el FBI y con cinco, el ejercito despliega sus fuerzas y te ves rodeado de tanques y helicópteros. Lo mejor es que puedes utilizar todo tipo de armas para defenderte de las fuerzas de la ley y el orden y robar cualquiera de sus vehículos. Las huidas en el último momento resultan muy divertidas.
Con la última entrega de la saga, GTA Vice City, nos trasladamos al Miami de los ochenta. Las camisas con colores cálidos y palmeritas y los peinados hortera están a la orden del día y, como siempre, el crimen es el centro del argumento. Esta vez el protagonista es más hablador aunque se ve envuelto en una serie de problemas al realizar un intercambio que le obligan a comenzar una investigación. El juego se lanzó en el año 2002 para PS2 y PC y el año siguiente para Xbox. Los gráficos están mejorados y la ciudad es aún más grande. La policía sigue molestando pero podemos librarnos de ella con un lanzallamas o un bazoka y también podemos conducir motos. El juego tiene muchos detalles muy logrados: los camiones emiten un pitido al ir en marcha atrás y cada coche que robamos tiene una emisora de radio sintonizada que podemos cambiar; aunque esto no es nada nuevo en la saga.
Cuando GTA Vice City se lanza al mercado la saga ya está consagrada. Se ha transformado en un fenómeno de masas; los adolescentes de todo el mundo hacen sus pinitos como criminales en un juego violento y políticamente incorrecto. Como es de esperar, el juego no es del agrado de todos. Si te atrae el mundo del crimen y no tienes mucho prejuicios ni miramientos ante actos criminales de todo tipo, este juego puede resultarte tremendamente divertido. Pero a muchas personas les puede parecer algo escandaloso e inmoral. Integrantes del gobierno de Estados Unidos o Haití se han quejado y han llegado a interponer demandas a la compañía responsable, Rockstar, por la violencia y la falta de civismo, o el trato degradante hacia determinadas comunidades, del juego. Aunque, a pesar de todo ello, se vende mejor que las rosquillas por una razón muy simple, resulta muy divertido. Ser un criminal, realizar acciones reprobables y huir de la ley despierta la adrenalina; además, al hacerlo en un juego no corres el riesgo de que te detengan.
La última entrega de la saga es GTA San Andreas. Después de encarnar a un criminal silencioso y a un tipo vestido con una camisa de palmeras llega la hora de los negros y el Hip Hop. Vamos a pillar un coche bien grande y a disparar por la ventana mientras fumamos hierba, hermano
GTA ha marcado las historia de los videojuegos porque ha creado un género. Prueba de ello son juegos como The Getaway, Mafia o True Crime. La libertad total que te permite GTA y el sistema de juego han sido copiados, o adaptados, por muchos títulos; con mayor o menor éxito. En algunos casos se ha cambiado de manera radical el carácter del protagonista, que es un policía en lugar de un delincuente. En otros se han digitalizado ciudades reales, como Londres, pero el sistema de juego, la idea, es exactamente la misma: libertad total de acción. En GTA puedes robar cualquier vehículo, atropellar a los peatones con él, fingir que eres un taxista, un policía o un bombero, provocar un accidente o incluso detenerte junto a una prostituta y pitarle para ver si se sube al coche... También puedes ir andando, matar a cualquier peatón indefenso, o a muchos, o entrar en un local. Y si te aburres de todo esto, siempre puedes ir a ver a uno de los criminales de turno para que te pidan un trabajito: entregas, asesinatos, intercambios de mercancías, robos de bancos, ajustes de cuentas, todo lo que se te ocurra. Pero empecemos por el principio.
La saga empieza con GTA para PC y PlayStation (PS) en 1997. Un juego con cámara cenital, todo se ve desde arriba, y en dos dimensiones (2D) en el que ya se podían apreciar los rasgos que caracterizan la saga. Aunque las diferencias técnicas con las secuelas más reciente son enormes, la idea central era exactamente la misma, la libertad de acción y el crimen, organizado o no. Era un juego novedoso, un simulador de delincuencia con misiones de todo tipo. Aunque no había barra de energía (la muerte era instantánea), ni era posible guardar la partida mientras se jugaba un nivel, sí te permitía robar coches y manejar armas de fuego.
La secuela, o más bien una actualización con misiones adicionales, fue GTA London 1969 que transcurre en la ciudad y el año que su nombre indica. También se lanzó para PC y PS en 1999 y era un juego con cámara cenital y en 2D. El juego viene a ser más de lo mismo pero en otra ciudad y con otro nombre. Los policías son más inteligentes, resulta más difícil librarse de ellos y hay personajes nuevos.
Con GTA II llegan algunos cambios. Aunque la cámara es la misma y las dimensiones siguen siendo sólo dos, ya tenemos barra de energía y podemos recibir varios disparos, lo cual resulta extremadamente útil en más de una ocasión. También llegó al mercado en 1999 y estaba programado para PC y PS. Con él llegaron nuevas y más potentes armas para masacrar a los delincuentes de las bandas rivales o a cualquiera que se interpusiese en tu camino: granadas, cócteles molotov o metralletas. Los policías son todavía más inteligentes, pueden resultar un auténtico incordio cuando uno sólo intenta hacer un trabajito habitual. Tiene opciones multijugador aunque no están muy optimizadas y el juego se ralentiza.
Con GTA III llega la auténtica revolución. Ya no estamos hablando de un juego programado para una máquina de 32 bits y ordenadores antiguos. Ahora estamos ante un juego para una consola de 128 bits y ordenadores potentes. En el año 2001 se lanza GTA III para PS2 y PC, aunque dos años después Microsoft consigue llegar a un acuerdo para que sea posible jugarlo también en su consola, Xbox, con gráficos mejorados y la opción de jugar con tu propia música. El juego ha dado el salto a las tres dimensiones y la cámara se encuentra detrás de nosotros. Ofrece más libertad que nunca: encargos de todo tipo, drogas, prostitución, violencia, vandalismo y una ciudad por la que campar a tus anchas manejando a un protagonista bastante silencioso que se abre camino en el mundo del crimen tras escapar de la cárcel. Como siempre, podemos robar coches y realizar las misiones que nos van encargando nuestros contactos en el mundo del crimen que son realmente variadas. El sistema de conducción es bastante descontrolado e invita a la destrucción. En muchas ocasiones un vehículo no dura ni cinco minutos y termina tirado boca arriba en la cuneta. En estos casos, lo mejor es salir corriendo a robar otro antes de que explote.
Con las tres dimensiones el mundo de GTA parece más realista que nunca y la diversión se multiplica. Hay varias áreas que visitar, bandas callejeras, peatones, puentes, ríos, montañas... El entorno es tan extenso y está tan cargado de detalles que puedes entretenerte simplemente conduciendo. Puede que encuentres una cabina que suena y, si contestas, quizá alguien te encargue una misión. También es posible que suene tu busca y recibas un mensaje importante. Quizá prefieras agenciarte un vehículo pesado e ir sembrando el caos y la destrucción por tu camino. En este caso, unas estrellas que aparecen en pantalla marcan tu nivel de búsqueda cuando empiezas a hacer cosas malas. Atropellar a un par de peatones es suficiente para conseguir una estrella y que la policía te persiga. Si matas a un policía te pondrán otra estrella y la persecución se hará más intensa. Con tres estrellas las fuerzas especiales vienen a por ti y empiezan a aparecer furgonetas. Con cuatro, llega el FBI y con cinco, el ejercito despliega sus fuerzas y te ves rodeado de tanques y helicópteros. Lo mejor es que puedes utilizar todo tipo de armas para defenderte de las fuerzas de la ley y el orden y robar cualquiera de sus vehículos. Las huidas en el último momento resultan muy divertidas.
Con la última entrega de la saga, GTA Vice City, nos trasladamos al Miami de los ochenta. Las camisas con colores cálidos y palmeritas y los peinados hortera están a la orden del día y, como siempre, el crimen es el centro del argumento. Esta vez el protagonista es más hablador aunque se ve envuelto en una serie de problemas al realizar un intercambio que le obligan a comenzar una investigación. El juego se lanzó en el año 2002 para PS2 y PC y el año siguiente para Xbox. Los gráficos están mejorados y la ciudad es aún más grande. La policía sigue molestando pero podemos librarnos de ella con un lanzallamas o un bazoka y también podemos conducir motos. El juego tiene muchos detalles muy logrados: los camiones emiten un pitido al ir en marcha atrás y cada coche que robamos tiene una emisora de radio sintonizada que podemos cambiar; aunque esto no es nada nuevo en la saga.
Cuando GTA Vice City se lanza al mercado la saga ya está consagrada. Se ha transformado en un fenómeno de masas; los adolescentes de todo el mundo hacen sus pinitos como criminales en un juego violento y políticamente incorrecto. Como es de esperar, el juego no es del agrado de todos. Si te atrae el mundo del crimen y no tienes mucho prejuicios ni miramientos ante actos criminales de todo tipo, este juego puede resultarte tremendamente divertido. Pero a muchas personas les puede parecer algo escandaloso e inmoral. Integrantes del gobierno de Estados Unidos o Haití se han quejado y han llegado a interponer demandas a la compañía responsable, Rockstar, por la violencia y la falta de civismo, o el trato degradante hacia determinadas comunidades, del juego. Aunque, a pesar de todo ello, se vende mejor que las rosquillas por una razón muy simple, resulta muy divertido. Ser un criminal, realizar acciones reprobables y huir de la ley despierta la adrenalina; además, al hacerlo en un juego no corres el riesgo de que te detengan.
La última entrega de la saga es GTA San Andreas. Después de encarnar a un criminal silencioso y a un tipo vestido con una camisa de palmeras llega la hora de los negros y el Hip Hop. Vamos a pillar un coche bien grande y a disparar por la ventana mientras fumamos hierba, hermano
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