Kill Bill


Kill Bill
Una vez más Quentin Tarantino lo ha vuelto a hacer. Ha vuelto ha dejarnos boquiabiertos con una de sus producciones. Siguiendo su esquema clásico de películas, vuelve a dar en el clavo con Kill Bill. El propio título de la película suena bien, y tiene dobles significados: por un lado, Matar a Bill, que es lo principal, y por otro, algo así como Matar por Billetes; aparte de las connotaciones que tiene para los que se llamen Bill (Bill Clinton, Bill Gates...).

Es ésta una historia de katanas, hay katanas por todas partes, es la lucha de las katanas. También de acción marcial (que incluye katanas) a tutti pleni. Probablemente esto sea debido a que Tarantino se empapó bien de películas de artes marciales cuando todavía no era director; en ese estado de incubación que tuvo mientras era vendedor de videoclubs (todos sabemos el ingente número de películas que ven al día dichas personas). Bueno; el caso es que, utilizando técnicas de sobra conocidas por él (como el tema de los flashback o la parcelación de la película en capítulos), ya aprovechadas en Pulp Fiction y otras cintas, ha vuelto a la carga. También está presente esa temática de gangsters y todo lo que ello implica; es ésta una narración puramente mafiosa y gangsterígena donde no fallan los elementos relativos a tales sarandongas. Cabe destacar que con esta producción Tarantino deja claro que sabe en dónde se mete, y domina con maestría lo que su universo arrastra. Pero además se incluye una nueva variable en la batidora: el tema marcial ya comentado y las katanas.

La historia de base es sencilla, es la sublimación de una venganza, perpretada por Uma Thurman (The Bride), la prota, contra sus antiguas compañeras de trabajo y su jefe, Bill (David Carradine, el de la serie Kung Fu). Ella trabajaba en una especie de organización mafiosa llamada Divas (Deadly Viper Assassination Squad), liderada por Bill. En ella, cada mujer tomaba el nombre de una serpiente venenosa, y se dedicaban pues... a esas cosas a las que se dedican los mafiosos; básicamente era una remesa de asesinas a sueldo y Bill, su agente. Pero en un momento todos los miembros dan de lado a Uma y se la intentan cargar (póbrecita, con lo buena que es ella). Pero no lo consiguen. La pobre se pasa en coma cinco largos años y, cuando despierta, decide acabar con sus ex-compañeros de trabajo de una vez por todas.

Los filmes, que iban a haber sido uno, pero al final salieron dos porque la cosa no cabía en menos de 100 minutos, se presenta en capítulos, como si de un libro se tratase, y como muchas otras de sus películas (como Pulp Fiction). Y en él están presentes todos los condimentos con los que Tarantino adereza sus producciones: violencia, mucha violencia, muchas peleas, muy bien coreografiadas al estilo nipón por cierto; muchas katanas, esta vez la historia va de katanas; humor de este suyo que le gusta tanto, y trepidantes acciones y situaciones. En definitiva, una historia digna de ser vista y disfrutada
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