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El religioso que vertió la miel y manteca sobre su cabeza
Dijo la muger: "Dicen que un religioso había cada día limosna de casa de un mercador rico, pan y miel y manteca y otras cosas de comer. Y comía el pan y los otros comeres, y guardaba la miel y la manteca en una jarra, y colgóla a la cabecera de su cama, fasta que se finchó la jarra. Y acaesció que encaresció la miel y la manteca, y estando una vegada asentado en su cama, comenzó a fablar entre sí y dijo así: "Venderé lo que está en esta jarra por tantos maravedís, y compraré por ellos diez cabras, y empreñar se han, y parirán a cabo de cinco meses". Y fizo cuenta desta guisa, y falló que fasta cinco años montaban bien cuatrocientas cabras. Desí dijo: "Vender las he y compraré por lo que valieren cient vacas, por cada cuatro cabras una vaca, y habré simiente, y sembraré con los bueyes, y aprovechar me he de los becerros y de las fembras y de la leche, y antes de los cinco años pasados habré dellas y de la leche y de las mieses algo grande, y labraré muy nobles casas, y compraré esclavos y esclavas; y esto fecho, casarme he con una muger muy fermosa y de grant linaje y noble, y empreñar se ha de un fijo varón complido de sus miembros, y poner lo he muy buen nombre, y enseñar le he buenas costumbres, y castigar lo he de los castigos de los reyes y de los sabios, y si el castigo y el enseñamiento non rescibiere, ferir lo he con esta vara que tengo en la mano muy mal". Y alzó la mano y la vara, en diciendo esto, y dio con ella en la jarra que tenía a la cabecera de la cama, y quebróse, y derramóse, la miel y la manteca sobre su cabeza.
Y tú, homne bueno, non quieras fablar nin asmar lo que non sabes que será". Desí parió la muger un fijo complido de sus miembros, y fueron muy gozosos con él. Y acaesció un día que se fue la madre a recabdar lo que había menester, y dijo al marido: "Guarda tu fijo fasta que yo torne", y fuese ella. Y estovo él y un poco, y antojóse le de ir a alguna cosa que hubo menester, que non podía escusar, y fuese dende, y non dejó quien guardase el niño, si non un can que había criado en su casa. Y el can guardó lo cuanto pudo, ca era bien nodrido. Y había en la casa una cueva de un culebro muy grande negro. Y salió y veno para matar al niño. Y el can cuando lo vido saltó en él y matólo, y ensangrentó se todo dél.
Y tornóse el religioso de su mandado. Y en llegando a la puerta, salió lo a recibir el can con grant gozo, mostrando le lo que ficiera. Y él, cuando vido el can todo ensangrentado, perdió el seso pensando que había muerto a su fijo, y non se sufrió fasta que lo viese, y dio tal golpe al can fasta que lo mató y lo aquedó, y non lo debiera facer. Y después entró y falló al niño vivo y sano, y al culebro muerto y despedazado, y entendió cómo acaeciera, y comenzóse a mesar y a llorar y a carpirse y a decir: "Mandase Dios que este niño non fuese nascido, y yo non hobiese fecho este pecado y esta traición". Y estando en esto entró su muger y falló lo llorando. Y díjole: "¿Por qué lloras y qué es este culebro que veo despedazado y este can muerto?" Y él fizo gelo saber todo como acaesciera, y dijo la muger: "Éste es el fruto del apresuramiento, y del que non comide la cosa antes que la faga, y que sea bien cierto della: arrepentir se cuando non le tiene pro".
Y tú, homne bueno, non quieras fablar nin asmar lo que non sabes que será". Desí parió la muger un fijo complido de sus miembros, y fueron muy gozosos con él. Y acaesció un día que se fue la madre a recabdar lo que había menester, y dijo al marido: "Guarda tu fijo fasta que yo torne", y fuese ella. Y estovo él y un poco, y antojóse le de ir a alguna cosa que hubo menester, que non podía escusar, y fuese dende, y non dejó quien guardase el niño, si non un can que había criado en su casa. Y el can guardó lo cuanto pudo, ca era bien nodrido. Y había en la casa una cueva de un culebro muy grande negro. Y salió y veno para matar al niño. Y el can cuando lo vido saltó en él y matólo, y ensangrentó se todo dél.
Y tornóse el religioso de su mandado. Y en llegando a la puerta, salió lo a recibir el can con grant gozo, mostrando le lo que ficiera. Y él, cuando vido el can todo ensangrentado, perdió el seso pensando que había muerto a su fijo, y non se sufrió fasta que lo viese, y dio tal golpe al can fasta que lo mató y lo aquedó, y non lo debiera facer. Y después entró y falló al niño vivo y sano, y al culebro muerto y despedazado, y entendió cómo acaeciera, y comenzóse a mesar y a llorar y a carpirse y a decir: "Mandase Dios que este niño non fuese nascido, y yo non hobiese fecho este pecado y esta traición". Y estando en esto entró su muger y falló lo llorando. Y díjole: "¿Por qué lloras y qué es este culebro que veo despedazado y este can muerto?" Y él fizo gelo saber todo como acaesciera, y dijo la muger: "Éste es el fruto del apresuramiento, y del que non comide la cosa antes que la faga, y que sea bien cierto della: arrepentir se cuando non le tiene pro".
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