Estás leyendo... Calila e Dimna

El simio y las lentejas
Dijo Belet: "Dicen que un homne traía un saco de lentejas y entró con él en una espesura de árboles, y puso el saco en tierra y echóse a dormir por que era cansado. Y estando durmiendo descendió un simio de un árbol y tomó un puño lleno dellas; desí subióse en el árbol a comer las. Y cayó se le una lantija de la mano y descendió por buscarla, y trabándose a las ramas del árbol para descender, derramáronse le todas las otras que tenía, y non hubo la primera y perdió todas las otras que tenía. "Y tú, señor, has diez y seis mil mugeres, y dejas de te solazar con ellas y buscas la que nunca fallarás". Y cuando esto oyó el rey, non dubdó que Helbed era muerta y dijo a Belet: "¿Por una ira que yo hobe feciste lo que te mandé luego, y te trabaste en una palabra?" Dijo Belet: "Uno es el que dice la palabra y se cumple". Dijo el rey: " ¿Y quién es ese?" Dijo Belet: "Dios, cuyas palabras non se cambian". Dijo el rey: "Grant pesar he por la muerte de Helbed". Dijo Belet: "Dos son los que deben haber pesar grande: el que face pecado y el que nunca buena obra face; ca estos ambos han poca alegría en este siglo, desí van a pesar durable". Dijo el rey: "Si a Helbed viese viva, nunca habría pesar jamás". Dijo Belet: "Dos son los que non deben haber pesar: el que puna en buenas obras y el que nunca pecó". Dijo el rey: "Nunca veré a Helbet más de lo que la he visto". Dijo Belet: "Dos son los que non se veen: el ciego y el que non ha seso; ca así como el ciego non vee nada, otrosí el nescio non vee su pro nin su daño".
Dijo el rey: "Si viese a Helbed, muy grant gozo y grant placer habría". Dijo Belet: "Dos son los que veen: el que ha los ojos claros y el sabio". Dijo el rey: "Nunca me farté de ver a Helbed". Dijo Belet: "Dos son los que nunca se fartan: el que otro cuidado non ha si non apañar haber, y el quiere comer lo que non falla y demanda lo que non puede ser". Dijo el rey: "Debemos nos alongar de ti, Belet". Dijo Belet: "De dos se debe el homne alongar: del que niega el juicio y la pena y el galardón del otro siglo, y del que non tuelle los ojos de lo que non es suyo, nin sus orejas de escuchar, nin su vergüenza de las mugeres agenas, nin su corazón del pecado y de la cobdicia que se le antoja; ca estos atales irán a la pena perdurable". Dijo el rey: "Fecho só vago sin Helbed". Dijo Belet: "Tres son las cosas vagas: el río que non ha agua, y la tierra que non ha rey, y la muger que non ha marido". Dijo el rey: "Muy cierto respondes, Belet". Dijo Belet: "Tres son los que responden cierto: el que cumple su mandamiento en su regno y en su poderío, y el homne que sabe la ley y face sus obras, y el maestro bueno que face bien la obra y en comparación del que non la sabe".
Dijo el rey: "Muy grant pesar rescibo en tú ser cerca de mí". Dijo Belet: "Tres son los que deben haber pesar: aquel que ha gordo caballo y fermoso y ha malas mañas; y el que ha mucho caldo y poca carne, por que pierde el sabor del comer; y el que se casa con la muger de grant linage y fermosa y non la puede honrar, onde le ha ella de decir lo que le pesa". Dijo el rey: "Perdióse Helbed de balde y sin razón". Dijo Belet: "Tres son los que se pierden sin razón: el homne que viste los buenos paños y anda descalzo y de pie, y el que casa con la muger niña y fermosa y se va para otra tierra y non se veen, y el que tiene buena tierra y la deja eriazo por sembrar". Dijo el rey: "Meresces ser penado, Belet". Dijo Belet: "Cuatro deben ser penados: el malfechor, y el que justicia al que non face por qué, y el que se asienta a la mesa que non es convidado, y el que demanda lo que non puede haber, y aun que le dicen que non lo puede haber non se deja de lo demandar y aún más de recio". Dijo el rey: "Debieras te sofrir fasta que amansara mi ira". Dijo Belet: "Tres son los que se deben sofrir: el que sube al monte, y el que pesca o caza, y el que cuida grant fecho".
Dijo el rey: "¡Quién pudiese ver a Helbed!" Dijo Belet: "Dos son los que cobdician lo que non pueden haber: el lujurioso que non teme a Dios y quiere cuando muriere haber la divinidat de los santos, y el homiciero que quiere haber la fama de los justos". Dijo el rey: "Mucho me menosprecias, Belet". Dijo Belet: "Tres menosprecian a sus señores: el que les face escarnio o dice cosa a sin razón, y el vasallo que es más rico que su señor, y el siervo que denuesta a su señor y lo maltrae". Dijo el rey: "Mucho so escarnido de ti, Belet". Dijo Belet: "Cuatro son los que deben ser escarnidos: el que se alaba más que es esforzado y que lidió, y non ha en él señal de lanzada nin de ferida; y el que esfinge que sabe la ley y que es de religión, y es corporiento y gordo y pescozudo, ca el que religión mantiene enmagresce y adelgaza; y la muger virgen que escarnesce a la maridada; y el que dice de lo que es ya fecho y pasado: "Quisiese Dios que non fuese".
Dijo el rey: "Non eres homne de seso, Belet". Dijo Belet: "Solamente debe ser tenido por sin seso el zapatero que see en alto y cuando le cae alguna cosa de su menester, estórbase de su labor buscándola". Dijo el rey: "Non feciste derecho en matar a Helbet, Belet". Dijo Belet: "Tres son los que non facen derecho: el que cree al que non dice verdat, y el que come aína y labra tarde, y el que non amansa su ira antes que faga justicia". Dijo el rey: "Si ficieras segunt ley, non mataras a Helbed". Dijo Belet: "Cuatro son los que facen segunt ley: el siervo que ha sabor del manjar y quiere lo antes para su señor, y el homne que se tiene por contento con una muger, y el rey que demanda consejo a los filósofos, y el homne que fuerza su saña".
Dijo el rey: "Mucho me temo de ti, Belet". Dijo Belet: "Cuatro son los que se temen de lo que non deben: el avecilla que yace en el árbol y alza un pie con miedo que le caerá el cielo de suso y que lo terná con él; y la grúa que se para en un pie con miedo que se sumirá la tierra con ella; y el gusano que está toda vía en la tierra y non se farta della y está siempre fambriento con miedo que le fallescerá la tierra y que quedará sin vito; y el morciélago que vuela de noche y escóndese de día por que cuida que non ha ave tan fermosa, y ha miedo que lo tomarán los homnes y lo criarán en sus casas".
Dijo el rey: "Non se debe homne volver contigo, Belet". Dijo Belet: "Cuatro son los que non se vuelven unos con otros: el santo con el de mala vida, y la luz con la tiniebla, y el día con la noche, y el bien con el mal". Dijo el rey: "Mucho has afirmado mala voluntad en mi alma contra ti, porque mataste a Helbet". Dijo Belet: "Cuatro son los que tienen mala voluntad afirmada: el lobo y el cordero, y el gato y el mur, y el azor y la paloma, y los cuervos y los búhos". Dijo el rey: "Si alguno me mostrare a Helbed, facer lo hía rico". Dijo Belet: "Cinco son los que cobdician la riqueza y la prescian más que a sí mesmos: el lidiador, que non ha otro pensamiento nin otro albedrío si non ganar y robar; y el ladrón que forada las casas y tiene los caminos, y le han de cortar la mano o de matarlo; y el mercador que se mete sobre mar por buscar las cosas temporales; y el que cría los árboles y cobdicia toda vía que crescan por tal de haber ende algo; y el alcalld que rescibe presente por que judgue tuerto".
Dijo el rey: "Confondido me has la vida por lo que feciste en Helbed". Dijo Belet: "Los que son tales como tú dices son siete: el que non es conoscido por sabio y es sabio de guisa que aprendan dél; y el rey que non face bien a ninguno; y el que niega el bien y el servicio que le facen; y el siervo que ha el señor muy brozno y sin piedat; y la muger que ama al fijo malo y falso, y gelo encubre; y el que se asegura en el home traidor y falso y atrevido a facer los grandes pecados, y se fía en él; y el que se enoja aína de los mandamientos de Dios y non teme a Dios nin a los divinos". Dijo el rey: "Non sabré qué es sueño, con dolor de Helbed". Dijo Belet: "Siete son los que non duermen: el que ha grant haber y non ha repostero, y al que han de matar cras de mañana, y el que acusa al homne a tuerto, y el que ha grant enfermedat y non puede haber su melecina, y el homne que tiene tuerto a su muger, y el homne que ama los niños a mala parte, y el homne que pechó lo que despreció debiéndolo".
Dijo el rey: "Dañaste la sapiencia de Helbed". Dijo Belet: "Cuatro son los que dañan sus fechos: el homne que face los buenos fechos y daña los con los malos, y el rey que honra al vasallo desleal y malo, y el padre y la madre que prescian más al mal fijo que al bueno, y el que dice su poridat al mesturero que sabe que non gela terná". Dijo el rey: "Cúmplete esto, Belet, ca en dubda me has dejado de mi facienda. Creo que lo faces por me probar". Dijo Belet: "En nueve cosas se prueban los homnes solamente: el atrevido, en lidiar; y el sabidor, en obrar; y el siervo, en facer vida con su señor; y el rey, en su ira, qué fará y qué seso habrá; y el mercador, en facer compañía con su compañero; y los amigos, en sofrir afán; y el que entiende, en las persecuciones, qué arte fará y cómo estorcerá; y el religioso, en temer a Dios y despreciar las cosas mundanales; y el franco, en dar y en partir". Desí en este lugar calló el rey, y bien entendió Belet que el rey tenía grant pesar por Helbed. Y dijo entre sí: "Ya lo he muy bien entendido y le he dado ejemplos por lo conortar de Helbed". Y dijo: "Veo que ha grant deseo della; por que debo traer gela, pues tanto la ama y tan grant cobdicia ha de verla; demás que le he dicho muchas cosas y le he estultado de mi palabra. Onde non ha en el mundo rey que le semeje de cuantos fueron y serán, pues que la saña non le fizo que me matase, seyendo yo tan rafez y de tan pequeña guisa, mas siempre fue cuerdo y sosegado y manso y sesudo y mesurado; y non dijo más que debía nin lo mandó, ca es manso le amador de salud y de bien a todos. Y si le acaesce alguna mala andancia de parte de las estrellas, non pierde corazón nin se teme, y tiénese por pagado de lo que Dios le quiere dar en parte".
Y díjole: "Señor: tú, por bondad de linage de ti mesmo y por honestas costumbres, eres señor de la lealtad en sofrirme lo que me oíste decir, por ser yo de tan menor guisa; onde do gracias a Dios primeramente, desí a ti, señor, que me non mandaste matar. Y heme aquí donde estó entre tus manos. Y lo que yo fiz non lo fiz por ál, si non por lealtad, y amando y queriendo tu pro; y si fice en esto desobediencia, razón has de me justiciar o de me perdonar. Y sabe, señor, que Helbed es viva, y dejéla de matar por miedo que te non arrepentieses de su muerte y me ficieses daño por ello". Y cuando esto oyó el rey, hubo grant placer, y dijo: "Maguer que fizo muy gran cosa y fue mal razonado, bien sé que lo non fizo por enemistad nin por me buscar daño, y fízolo con buen celo, y non debiera yo tornar cabeza por ello, mas debiéralo yo sofrir. Y lo que me fizo que te non matase, non lo cabsó salvo que cuidaba que la habíes muerta porque te lo yo había mandado, y tenía yo toda la culpa; pero has me fecho gran servicio y yo te lo agradeceré bien. Y tú quesísteme probar y temiste de muerte, si lo descubrieses, y non mandara Dios que yo así lo feciera, que me has fecho grant servicio y soy tenudo de te lo galardonar; pues vete y tráemela".
Y Belet salió dende muy alegre, y mandó vestir a Helbed muy ricos paños y afitarla bien, y trájola al rey. Y cuando el rey la vio fue muy alegre y díjole: "Faz lo que quisieres, que nunca contra tu voluntad faré cosa". Dijo Helbed: "Señor, siempre hayas salud y dures en tu reino; y ¿qué fuera de mí sinon por las tus buenas costumbres y por la tu buena mesura en arrepentirte del mal que habías fecho? Que bien mereciera ser desmembrada por el mal que había acometido, y con la grant piadat me has perdonado de todo ello; y si non que se fió Belet en tus buenas costumbres y en tu grant piadat, compliera tu mandamiento". Y estonce dijo el rey a Belet: "Tú me has fecho tanto servicio porque te yo tengo siempre de alabar, porque me diste la vida en non matar a Helbed, y nunca soy tanto pagado de ti como hoy día, y sey apoderado en mío reino y faz dél lo que quisieres". Dijo Belet: "Señor, non he menester de lo tuyo cosa, salvo que tu merced quiera ser vagoroso cuando se ensañare, y que pienses la cosa antes que la mandes ejecutar". Dijo el rey: "Recibo tu consejo; pues toma aquellos paños de Jorfa y dalos a Helbed; que yo quiero que ella sea poderosa sobre todas las mugeres de mi reino, y cuanto ella mandare de mi reino, que sea fecho, y que tú tengas el sello de mi reino". Y luego mandó matar a los Mermidones por la maldat que le mandaban facer, porque perdiese a su reino y a sí mismo, y siempre loó mucho a Belet por lo que feciera y por el gran seso que toviera". Dijo el filósofo: "Piensan los entendidos y los enseñados cuánta pro tiene la mesura que, aunque home sufra algunt pesar, sofriéndose en los comienzos de las cosas, loa home su cima y es cosa de loar a todos los homes, cuanto más a los reyes primeramente".
Dijo el rey: "Si viese a Helbed, muy grant gozo y grant placer habría". Dijo Belet: "Dos son los que veen: el que ha los ojos claros y el sabio". Dijo el rey: "Nunca me farté de ver a Helbed". Dijo Belet: "Dos son los que nunca se fartan: el que otro cuidado non ha si non apañar haber, y el quiere comer lo que non falla y demanda lo que non puede ser". Dijo el rey: "Debemos nos alongar de ti, Belet". Dijo Belet: "De dos se debe el homne alongar: del que niega el juicio y la pena y el galardón del otro siglo, y del que non tuelle los ojos de lo que non es suyo, nin sus orejas de escuchar, nin su vergüenza de las mugeres agenas, nin su corazón del pecado y de la cobdicia que se le antoja; ca estos atales irán a la pena perdurable". Dijo el rey: "Fecho só vago sin Helbed". Dijo Belet: "Tres son las cosas vagas: el río que non ha agua, y la tierra que non ha rey, y la muger que non ha marido". Dijo el rey: "Muy cierto respondes, Belet". Dijo Belet: "Tres son los que responden cierto: el que cumple su mandamiento en su regno y en su poderío, y el homne que sabe la ley y face sus obras, y el maestro bueno que face bien la obra y en comparación del que non la sabe".
Dijo el rey: "Muy grant pesar rescibo en tú ser cerca de mí". Dijo Belet: "Tres son los que deben haber pesar: aquel que ha gordo caballo y fermoso y ha malas mañas; y el que ha mucho caldo y poca carne, por que pierde el sabor del comer; y el que se casa con la muger de grant linage y fermosa y non la puede honrar, onde le ha ella de decir lo que le pesa". Dijo el rey: "Perdióse Helbed de balde y sin razón". Dijo Belet: "Tres son los que se pierden sin razón: el homne que viste los buenos paños y anda descalzo y de pie, y el que casa con la muger niña y fermosa y se va para otra tierra y non se veen, y el que tiene buena tierra y la deja eriazo por sembrar". Dijo el rey: "Meresces ser penado, Belet". Dijo Belet: "Cuatro deben ser penados: el malfechor, y el que justicia al que non face por qué, y el que se asienta a la mesa que non es convidado, y el que demanda lo que non puede haber, y aun que le dicen que non lo puede haber non se deja de lo demandar y aún más de recio". Dijo el rey: "Debieras te sofrir fasta que amansara mi ira". Dijo Belet: "Tres son los que se deben sofrir: el que sube al monte, y el que pesca o caza, y el que cuida grant fecho".
Dijo el rey: "¡Quién pudiese ver a Helbed!" Dijo Belet: "Dos son los que cobdician lo que non pueden haber: el lujurioso que non teme a Dios y quiere cuando muriere haber la divinidat de los santos, y el homiciero que quiere haber la fama de los justos". Dijo el rey: "Mucho me menosprecias, Belet". Dijo Belet: "Tres menosprecian a sus señores: el que les face escarnio o dice cosa a sin razón, y el vasallo que es más rico que su señor, y el siervo que denuesta a su señor y lo maltrae". Dijo el rey: "Mucho so escarnido de ti, Belet". Dijo Belet: "Cuatro son los que deben ser escarnidos: el que se alaba más que es esforzado y que lidió, y non ha en él señal de lanzada nin de ferida; y el que esfinge que sabe la ley y que es de religión, y es corporiento y gordo y pescozudo, ca el que religión mantiene enmagresce y adelgaza; y la muger virgen que escarnesce a la maridada; y el que dice de lo que es ya fecho y pasado: "Quisiese Dios que non fuese".
Dijo el rey: "Non eres homne de seso, Belet". Dijo Belet: "Solamente debe ser tenido por sin seso el zapatero que see en alto y cuando le cae alguna cosa de su menester, estórbase de su labor buscándola". Dijo el rey: "Non feciste derecho en matar a Helbet, Belet". Dijo Belet: "Tres son los que non facen derecho: el que cree al que non dice verdat, y el que come aína y labra tarde, y el que non amansa su ira antes que faga justicia". Dijo el rey: "Si ficieras segunt ley, non mataras a Helbed". Dijo Belet: "Cuatro son los que facen segunt ley: el siervo que ha sabor del manjar y quiere lo antes para su señor, y el homne que se tiene por contento con una muger, y el rey que demanda consejo a los filósofos, y el homne que fuerza su saña".
Dijo el rey: "Mucho me temo de ti, Belet". Dijo Belet: "Cuatro son los que se temen de lo que non deben: el avecilla que yace en el árbol y alza un pie con miedo que le caerá el cielo de suso y que lo terná con él; y la grúa que se para en un pie con miedo que se sumirá la tierra con ella; y el gusano que está toda vía en la tierra y non se farta della y está siempre fambriento con miedo que le fallescerá la tierra y que quedará sin vito; y el morciélago que vuela de noche y escóndese de día por que cuida que non ha ave tan fermosa, y ha miedo que lo tomarán los homnes y lo criarán en sus casas".
Dijo el rey: "Non se debe homne volver contigo, Belet". Dijo Belet: "Cuatro son los que non se vuelven unos con otros: el santo con el de mala vida, y la luz con la tiniebla, y el día con la noche, y el bien con el mal". Dijo el rey: "Mucho has afirmado mala voluntad en mi alma contra ti, porque mataste a Helbet". Dijo Belet: "Cuatro son los que tienen mala voluntad afirmada: el lobo y el cordero, y el gato y el mur, y el azor y la paloma, y los cuervos y los búhos". Dijo el rey: "Si alguno me mostrare a Helbed, facer lo hía rico". Dijo Belet: "Cinco son los que cobdician la riqueza y la prescian más que a sí mesmos: el lidiador, que non ha otro pensamiento nin otro albedrío si non ganar y robar; y el ladrón que forada las casas y tiene los caminos, y le han de cortar la mano o de matarlo; y el mercador que se mete sobre mar por buscar las cosas temporales; y el que cría los árboles y cobdicia toda vía que crescan por tal de haber ende algo; y el alcalld que rescibe presente por que judgue tuerto".
Dijo el rey: "Confondido me has la vida por lo que feciste en Helbed". Dijo Belet: "Los que son tales como tú dices son siete: el que non es conoscido por sabio y es sabio de guisa que aprendan dél; y el rey que non face bien a ninguno; y el que niega el bien y el servicio que le facen; y el siervo que ha el señor muy brozno y sin piedat; y la muger que ama al fijo malo y falso, y gelo encubre; y el que se asegura en el home traidor y falso y atrevido a facer los grandes pecados, y se fía en él; y el que se enoja aína de los mandamientos de Dios y non teme a Dios nin a los divinos". Dijo el rey: "Non sabré qué es sueño, con dolor de Helbed". Dijo Belet: "Siete son los que non duermen: el que ha grant haber y non ha repostero, y al que han de matar cras de mañana, y el que acusa al homne a tuerto, y el que ha grant enfermedat y non puede haber su melecina, y el homne que tiene tuerto a su muger, y el homne que ama los niños a mala parte, y el homne que pechó lo que despreció debiéndolo".
Dijo el rey: "Dañaste la sapiencia de Helbed". Dijo Belet: "Cuatro son los que dañan sus fechos: el homne que face los buenos fechos y daña los con los malos, y el rey que honra al vasallo desleal y malo, y el padre y la madre que prescian más al mal fijo que al bueno, y el que dice su poridat al mesturero que sabe que non gela terná". Dijo el rey: "Cúmplete esto, Belet, ca en dubda me has dejado de mi facienda. Creo que lo faces por me probar". Dijo Belet: "En nueve cosas se prueban los homnes solamente: el atrevido, en lidiar; y el sabidor, en obrar; y el siervo, en facer vida con su señor; y el rey, en su ira, qué fará y qué seso habrá; y el mercador, en facer compañía con su compañero; y los amigos, en sofrir afán; y el que entiende, en las persecuciones, qué arte fará y cómo estorcerá; y el religioso, en temer a Dios y despreciar las cosas mundanales; y el franco, en dar y en partir". Desí en este lugar calló el rey, y bien entendió Belet que el rey tenía grant pesar por Helbed. Y dijo entre sí: "Ya lo he muy bien entendido y le he dado ejemplos por lo conortar de Helbed". Y dijo: "Veo que ha grant deseo della; por que debo traer gela, pues tanto la ama y tan grant cobdicia ha de verla; demás que le he dicho muchas cosas y le he estultado de mi palabra. Onde non ha en el mundo rey que le semeje de cuantos fueron y serán, pues que la saña non le fizo que me matase, seyendo yo tan rafez y de tan pequeña guisa, mas siempre fue cuerdo y sosegado y manso y sesudo y mesurado; y non dijo más que debía nin lo mandó, ca es manso le amador de salud y de bien a todos. Y si le acaesce alguna mala andancia de parte de las estrellas, non pierde corazón nin se teme, y tiénese por pagado de lo que Dios le quiere dar en parte".
Y díjole: "Señor: tú, por bondad de linage de ti mesmo y por honestas costumbres, eres señor de la lealtad en sofrirme lo que me oíste decir, por ser yo de tan menor guisa; onde do gracias a Dios primeramente, desí a ti, señor, que me non mandaste matar. Y heme aquí donde estó entre tus manos. Y lo que yo fiz non lo fiz por ál, si non por lealtad, y amando y queriendo tu pro; y si fice en esto desobediencia, razón has de me justiciar o de me perdonar. Y sabe, señor, que Helbed es viva, y dejéla de matar por miedo que te non arrepentieses de su muerte y me ficieses daño por ello". Y cuando esto oyó el rey, hubo grant placer, y dijo: "Maguer que fizo muy gran cosa y fue mal razonado, bien sé que lo non fizo por enemistad nin por me buscar daño, y fízolo con buen celo, y non debiera yo tornar cabeza por ello, mas debiéralo yo sofrir. Y lo que me fizo que te non matase, non lo cabsó salvo que cuidaba que la habíes muerta porque te lo yo había mandado, y tenía yo toda la culpa; pero has me fecho gran servicio y yo te lo agradeceré bien. Y tú quesísteme probar y temiste de muerte, si lo descubrieses, y non mandara Dios que yo así lo feciera, que me has fecho grant servicio y soy tenudo de te lo galardonar; pues vete y tráemela".
Y Belet salió dende muy alegre, y mandó vestir a Helbed muy ricos paños y afitarla bien, y trájola al rey. Y cuando el rey la vio fue muy alegre y díjole: "Faz lo que quisieres, que nunca contra tu voluntad faré cosa". Dijo Helbed: "Señor, siempre hayas salud y dures en tu reino; y ¿qué fuera de mí sinon por las tus buenas costumbres y por la tu buena mesura en arrepentirte del mal que habías fecho? Que bien mereciera ser desmembrada por el mal que había acometido, y con la grant piadat me has perdonado de todo ello; y si non que se fió Belet en tus buenas costumbres y en tu grant piadat, compliera tu mandamiento". Y estonce dijo el rey a Belet: "Tú me has fecho tanto servicio porque te yo tengo siempre de alabar, porque me diste la vida en non matar a Helbed, y nunca soy tanto pagado de ti como hoy día, y sey apoderado en mío reino y faz dél lo que quisieres". Dijo Belet: "Señor, non he menester de lo tuyo cosa, salvo que tu merced quiera ser vagoroso cuando se ensañare, y que pienses la cosa antes que la mandes ejecutar". Dijo el rey: "Recibo tu consejo; pues toma aquellos paños de Jorfa y dalos a Helbed; que yo quiero que ella sea poderosa sobre todas las mugeres de mi reino, y cuanto ella mandare de mi reino, que sea fecho, y que tú tengas el sello de mi reino". Y luego mandó matar a los Mermidones por la maldat que le mandaban facer, porque perdiese a su reino y a sí mismo, y siempre loó mucho a Belet por lo que feciera y por el gran seso que toviera". Dijo el filósofo: "Piensan los entendidos y los enseñados cuánta pro tiene la mesura que, aunque home sufra algunt pesar, sofriéndose en los comienzos de las cosas, loa home su cima y es cosa de loar a todos los homes, cuanto más a los reyes primeramente".
Estás leyendo... Calila e Dimna





