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Del religioso y de su huésped
Dijo el rey al filósofo: "Ya oí este ejemplo; pues dame ejemplo del que deja de facer lo que le está bien, y face ál, y non lo sabe nin lo puede aprender, y desí torna a lo que suele facer y non lo puede cobrar, y finca turbado". Dijo el filósofo: "Señor, dicen que en una tierra había un religioso, y demandóle un home posada y diógela, y mandóle traer dátiles y manteca, que son cosas extrañas para en aquella tierra, y comieron amos en uno, y en comiendo dijo el huésped al religioso: "¡Qué tan dulces y tan sabrosos son estos dátiles! ¡Mandase Dios que en la tierra donde yo soy naciese tal fruta, como quier que hay otras buenas frutas que cumplen asaz, con que se pueden escusar los dátiles!" Dijo el religioso: "Non es buena andanza del que ha menester lo que non puede haber, y procura por ello, y tú bien andante eres, pues te tienes por pagado dello". Y este religioso fablaba hebraico, y pagóse el huésped de aquel lenguaje, y estudo en esto algunos días por lo aprender. Dijo el religioso: "Con gran derecho debes tú caer en lo que cayó el cuervo, por que quieres aprender hebraico". Dijo el huésped: " ¿Y cómo fue eso?"
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