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CANCIÓN DE LOS ANIMALES DEL CAMPAMENTO DURANTE LA REVISTA
LOS ELEFANTES DE LOS CAÑONES
Prestamos a Alejandro nuestra fuerza,
la ciencia en nuestros cuerpos y cabeza.
Nuestros cuellos, dispuestos siempre al servicio,
jamás gozaron de libertad o beneficio.
Paso a los altos elefantes y a sus inmensos arreos,
arrastrando cañones, sembradores de muerte y de miedo.
LOS BUEYES DE LA ARTILLERIA
Héroes de arneses que esquivan las balas,
la pólvora se os cuela en las entrañas.
Entramos en acción y nos siguen los cañones.
Apartaos, que llegan veinte parejas.
Arrastran atalajes, ya no viven de emociones.
CABALLOS DE LA FUERZA DE CABALLERÍA
Nos marcó el hierro para ser mejores,
y gozan de nosotros, húsares, lanceros.
Mejor que establos o abrevaderos,
la canción de Bonnie Dundee, nuestro supremo consuelo.
Dadnos luego de comer, mucha doma y mil cuidados,
inteligentes jinetes, tierra abierta a los espacios.
Formemos escuadrones en columna bien perfecta,
¡y veréis galopes locos con las notas de Bonnie Dundee!
LOS MULOS DE LA ARTILLERÍA DE MONTAÑA
Trepábamos monte arriba mis compañeros y yo.
No había sendero ante nosotros, pero seguimos,
corazón y cascos y a hacer nuestro cualquier sitio.
Y en la cima, las grandes ilusiones del honor.
Nos encantan las alturas y dicen que nos sobran patas.
Buena suerte al sargento que nos deja libertad
para encontrar el camino, mala a los malos cargadores.
Sabemos manejarnos en lugares y terrenos imposibles,
Nos encantan las alturas y dicen que nos sobran patas.
LOS CAMELLOS DE INTENDENCIA
No hay un himno que a los camellos
nos ayude a avanzar.
Nuestros cuellos, auténticos trombones,
tralala, tralala, sonoridad de trombones.
Y nuestra canción de marcha
es ¡ni puedo, ni quiero, ni haré, no!
Que lo oiga la línea entera.
¿Quién ha perdido la carga?
¿Por qué no ha sido la mía?
Cayó la carga al camino.
Viva el alto y la algarada.
¡Urr! ¡Yarth! ¡Grr! ¡Arch!
A palos le parten a uno el alma.
TODOS LOS ANIMALES A CORO
Nacimos, vivimos en campamentos,
y hay para todos un rango.
Hijos del yugo, aguijada,
arneses, miles de petos y cargas.
Destensada está la cuerda;
nuestras filas, una marea ondulante,
con prisas de ir a la guerra.
Siempre los hombres a nuestro lado,
polvorientos, ojos de sueño y vigilias,
ignoran como nosotros, por qué
seguir con frío y con sed, es una ley.
Nacimos, vivimos en campamentos,
y hay para todos un rango.
Hijos del yugo, aguijada,
arneses, miles de petos y carga.
Prestamos a Alejandro nuestra fuerza,
la ciencia en nuestros cuerpos y cabeza.
Nuestros cuellos, dispuestos siempre al servicio,
jamás gozaron de libertad o beneficio.
Paso a los altos elefantes y a sus inmensos arreos,
arrastrando cañones, sembradores de muerte y de miedo.
LOS BUEYES DE LA ARTILLERIA
Héroes de arneses que esquivan las balas,
la pólvora se os cuela en las entrañas.
Entramos en acción y nos siguen los cañones.
Apartaos, que llegan veinte parejas.
Arrastran atalajes, ya no viven de emociones.
CABALLOS DE LA FUERZA DE CABALLERÍA
Nos marcó el hierro para ser mejores,
y gozan de nosotros, húsares, lanceros.
Mejor que establos o abrevaderos,
la canción de Bonnie Dundee, nuestro supremo consuelo.
Dadnos luego de comer, mucha doma y mil cuidados,
inteligentes jinetes, tierra abierta a los espacios.
Formemos escuadrones en columna bien perfecta,
¡y veréis galopes locos con las notas de Bonnie Dundee!
LOS MULOS DE LA ARTILLERÍA DE MONTAÑA
Trepábamos monte arriba mis compañeros y yo.
No había sendero ante nosotros, pero seguimos,
corazón y cascos y a hacer nuestro cualquier sitio.
Y en la cima, las grandes ilusiones del honor.
Nos encantan las alturas y dicen que nos sobran patas.
Buena suerte al sargento que nos deja libertad
para encontrar el camino, mala a los malos cargadores.
Sabemos manejarnos en lugares y terrenos imposibles,
Nos encantan las alturas y dicen que nos sobran patas.
LOS CAMELLOS DE INTENDENCIA
No hay un himno que a los camellos
nos ayude a avanzar.
Nuestros cuellos, auténticos trombones,
tralala, tralala, sonoridad de trombones.
Y nuestra canción de marcha
es ¡ni puedo, ni quiero, ni haré, no!
Que lo oiga la línea entera.
¿Quién ha perdido la carga?
¿Por qué no ha sido la mía?
Cayó la carga al camino.
Viva el alto y la algarada.
¡Urr! ¡Yarth! ¡Grr! ¡Arch!
A palos le parten a uno el alma.
TODOS LOS ANIMALES A CORO
Nacimos, vivimos en campamentos,
y hay para todos un rango.
Hijos del yugo, aguijada,
arneses, miles de petos y cargas.
Destensada está la cuerda;
nuestras filas, una marea ondulante,
con prisas de ir a la guerra.
Siempre los hombres a nuestro lado,
polvorientos, ojos de sueño y vigilias,
ignoran como nosotros, por qué
seguir con frío y con sed, es una ley.
Nacimos, vivimos en campamentos,
y hay para todos un rango.
Hijos del yugo, aguijada,
arneses, miles de petos y carga.
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