Sobre las subvenciones subjetivas
13 de Febrero de 2025; redacción Arscodex
En el día de hoy venimos a dilucidar brevemente lo que significa eso descrito en el título de este artículo, "la subvención subjetiva", que como veremos corresponde a una casuística especial dentro del conjunto de subvenciones.
Primero definamos lo que es una subvención en sentido amplio, que viene a ser algo como: ayuda económica que presta el estado a empresas o individuos, generalmente a fondo perdido, aunque contrayendo una serie de obligaciones a cambio.
Las subvenciones se pueden clasificar u ordenar atendiendo a una multitud de criterios y de entre ellos nos vamos a fijar en uno, que no es el principal, y que entronca con lo que se está comentando aquí mismo: las subvenciones objetivas y/o subjetivas. Esta clasificación es literatura propia y nueva, ya que no la he visto en ninguna parte antes, o eso creo.
Una subvención objetiva es la que se reparte conforme a criterios principalmente objetivos. Por poner ejemplos podemos mencionar las ayudas agrarias europeas (la famosa PAC), que actualmente se distribuye según un criterio, como decimos, objetivo, es decir: tantas hectáreas tienes de explotación, tanto te toca, si cumples una serie de requisitos cuantificables. Otro ejemplo son las recientes ayudas a la digitalización: si eres una empresa y necesitas hacer una página web o potenciar tus redes sociales, te puede caer una "propinilla" de unos 6.000 a 10.000 euros (sin conocer las cifras exactas) para cumplir tales objetivos, si cumples una serie de requisitos que son cuantificables objetivamente. En tal caso ahí tienes tu trocito de subvención.
Sobre estas ayudas mencionadas a la digitalización de las empresas, hay que decir que benefician un poco al "rezagado", porque la estructura empresarial que sostiene las líneas que el lector/a está ahora mismo leyendo no se puede acoger a dichas ayudas porque está, -o estaba-, totalmente digitalizado en el momento en que fueron lanzadas y además no cultiva el que escribe las redes sociales, así que ya me contarán. Pero en fin.
Hasta aquí las "subvenciones objetivas". Ahora entremos en las otras, las subjetivas. Estas son aquellas en cuyo pliego de condiciones entran una serie de requisitos subjetivos como puede ocurrir en las cinematográficas: ejemplos pueden ser que las ayudas se otorgarán de acuerdo con la "trayectoria del director", o también cuando estas se otorgan si potencian por ejemplo "la lucha contra el cambio climático". En ambos casos vemos que estas cláusulas son un coladero de subjetividad que, añadido a que suele haber poco dinero para repartir, el que lo reparte tiene una vía de escape para "darle el dinero a quien le dé la gana".
En lo tocante a la relación de este medio de comunicación y sus actividades cinematográficas y la subvención, ha de decirse que, de manera directa, el que escribe, como empresario, no ha recibido nunca ningún tipo de subvención, y más allá de ello, el que escribe, como todo el mundo sabe, ha desarrollado una técnica cinematográfica que, conjuntamente con su propio talento, hace que sus producciones sean ajenas al dinero, ya sea de subvención o no, ya que las nueve películas largometraje que hasta ahora ha traído al mundo tienen un presupuesto declarado (y real) conjunto de 940 Euros en total.
Por lo tanto, es normal que lo que se conoce como "cine español", o más bien quedaría mejor definido como "cine español subvencionado", no me quieran ver "ni en pintura", ni me inviten a premios, ni nada por el estilo, ya que les estoy poniendo en evidencia como es manifiesto. Pero por otro lado es también manifiesto que el que escribe está realmente compitiendo con todos esos "tiburones" empresariales que andan por el mundo luchando por ofrecer su visión de las cosas, de la realidad, a través del cine (por ejemplo Hollywood o la industria del anime japonesa). Dice está compitiendo pero ni siquiera con ellos compite, ya que como se puede apreciar a simple vista, el trabajo del que escribe es único en el mundo; ni siquiera esos "tiburones" son capaces de hacer lo que yo hago.
Así que en fin. Yo al cine español subvencionado le entiendo, la verdad, ya que ante una circunstancia como esta pues si fuera ellos como que no sabría dónde meterme, y eso es lo que les está pasando. Por ello mismo pues claro, tenemos pocos puntos de contacto, aunque alguno hay.
Y sobre lo de las subvenciones subjetivas, pues ahí está el asunto, ese dinero es un dinero, ¿cómo lo definiría?, dinero muerto; es decir, no sirve para nada, en el momento que se retira lo que queda no es suficientemente estable como para mantenerse por sí mismo y claro, la cosa se desmorona, se viene abajo y es cubierto por la fina capa de las arenas del tiempo.
Y en definitiva esta es la clasificación de las subvenciones atendiendo a su subjetividad, como decimos.
Primero definamos lo que es una subvención en sentido amplio, que viene a ser algo como: ayuda económica que presta el estado a empresas o individuos, generalmente a fondo perdido, aunque contrayendo una serie de obligaciones a cambio.
Las subvenciones se pueden clasificar u ordenar atendiendo a una multitud de criterios y de entre ellos nos vamos a fijar en uno, que no es el principal, y que entronca con lo que se está comentando aquí mismo: las subvenciones objetivas y/o subjetivas. Esta clasificación es literatura propia y nueva, ya que no la he visto en ninguna parte antes, o eso creo.
Una subvención objetiva es la que se reparte conforme a criterios principalmente objetivos. Por poner ejemplos podemos mencionar las ayudas agrarias europeas (la famosa PAC), que actualmente se distribuye según un criterio, como decimos, objetivo, es decir: tantas hectáreas tienes de explotación, tanto te toca, si cumples una serie de requisitos cuantificables. Otro ejemplo son las recientes ayudas a la digitalización: si eres una empresa y necesitas hacer una página web o potenciar tus redes sociales, te puede caer una "propinilla" de unos 6.000 a 10.000 euros (sin conocer las cifras exactas) para cumplir tales objetivos, si cumples una serie de requisitos que son cuantificables objetivamente. En tal caso ahí tienes tu trocito de subvención.
Sobre estas ayudas mencionadas a la digitalización de las empresas, hay que decir que benefician un poco al "rezagado", porque la estructura empresarial que sostiene las líneas que el lector/a está ahora mismo leyendo no se puede acoger a dichas ayudas porque está, -o estaba-, totalmente digitalizado en el momento en que fueron lanzadas y además no cultiva el que escribe las redes sociales, así que ya me contarán. Pero en fin.
Hasta aquí las "subvenciones objetivas". Ahora entremos en las otras, las subjetivas. Estas son aquellas en cuyo pliego de condiciones entran una serie de requisitos subjetivos como puede ocurrir en las cinematográficas: ejemplos pueden ser que las ayudas se otorgarán de acuerdo con la "trayectoria del director", o también cuando estas se otorgan si potencian por ejemplo "la lucha contra el cambio climático". En ambos casos vemos que estas cláusulas son un coladero de subjetividad que, añadido a que suele haber poco dinero para repartir, el que lo reparte tiene una vía de escape para "darle el dinero a quien le dé la gana".
En lo tocante a la relación de este medio de comunicación y sus actividades cinematográficas y la subvención, ha de decirse que, de manera directa, el que escribe, como empresario, no ha recibido nunca ningún tipo de subvención, y más allá de ello, el que escribe, como todo el mundo sabe, ha desarrollado una técnica cinematográfica que, conjuntamente con su propio talento, hace que sus producciones sean ajenas al dinero, ya sea de subvención o no, ya que las nueve películas largometraje que hasta ahora ha traído al mundo tienen un presupuesto declarado (y real) conjunto de 940 Euros en total.
Por lo tanto, es normal que lo que se conoce como "cine español", o más bien quedaría mejor definido como "cine español subvencionado", no me quieran ver "ni en pintura", ni me inviten a premios, ni nada por el estilo, ya que les estoy poniendo en evidencia como es manifiesto. Pero por otro lado es también manifiesto que el que escribe está realmente compitiendo con todos esos "tiburones" empresariales que andan por el mundo luchando por ofrecer su visión de las cosas, de la realidad, a través del cine (por ejemplo Hollywood o la industria del anime japonesa). Dice está compitiendo pero ni siquiera con ellos compite, ya que como se puede apreciar a simple vista, el trabajo del que escribe es único en el mundo; ni siquiera esos "tiburones" son capaces de hacer lo que yo hago.
Así que en fin. Yo al cine español subvencionado le entiendo, la verdad, ya que ante una circunstancia como esta pues si fuera ellos como que no sabría dónde meterme, y eso es lo que les está pasando. Por ello mismo pues claro, tenemos pocos puntos de contacto, aunque alguno hay.
Y sobre lo de las subvenciones subjetivas, pues ahí está el asunto, ese dinero es un dinero, ¿cómo lo definiría?, dinero muerto; es decir, no sirve para nada, en el momento que se retira lo que queda no es suficientemente estable como para mantenerse por sí mismo y claro, la cosa se desmorona, se viene abajo y es cubierto por la fina capa de las arenas del tiempo.
Y en definitiva esta es la clasificación de las subvenciones atendiendo a su subjetividad, como decimos.

