La importancia del séptimo arte, o el cine: mitad monje, mitad soldado
13 de Enero de 2026; redacción Arscodex
En el día de hoy venimos a hablar someramente sobre una idea que es capital y que ya se ha dejado entrever en este medio de comunicación anteriormente: el cine es el vehículo actual que mejor cumple las funciones propagandísticas para comunicar una idea, promocionar un país o un estilo de vida determinados.
En efecto, aunque el cine es un arte (sí, oh, ¡qué bonito!), cumple también una función de difusión de ideas, como ya hemos dicho, por lo tanto tiene esa doble función: mitad monje (arte), mitad soldado (propaganda). Tal y como los caballeros templarios en su día.
Como hemos dicho anteriormente también en este medio, la función propagandística la han ido asumiendo distintas artes en el pasado, comenzando por la arquitectura (por ejemplo las pirámides de Egipto), continuando por la escultura (por ejemplo las estatuas de emperadores en la antigua Roma), y por ejemplo también la pintura al óleo, durante el segundo milenio de nuestra era (las pinturas de Rafael Sanzio o mismamente los frescos de Miguel Ángel).
Desde que el cine, la imagen en movimiento, unida a una capa sonora, en conjunto el medio audiovisual tal y como lo conocemos en nuestros días, y tratado este en sentido amplio, es decir, incluyendo en el cine la televisión e internet; desde que el cine, decimos, hizo acto de presencia sobre la faz de la tierra a finales del siglo XIX (comúnmente se entiende que fueron los Hermanos Lumière los que "acuñaron" el dichoso inventito), ha habido una eclosión creativa que ha tratado de aprovecharse de las películas. Esta intentona había sido tradicionalmente acaparada por la meca del cine del siglo XX, Hollywood, que supo entender muy bien las posibilidades de este medio.
Y es que en la actualidad las películas, ya sean largas, cortas, o mediometrajes, o incluso seriales, "vuelan" por internet alrededor del mundo, y se convierte la imagen grabada en el mecanismo más efectivo para trasladar y moldear una idea, sea del tipo que fuere.
Hasta aquí la "mitad soldado". Pero hace falta otra mitad, la "mitad monje", que es la parte artística y es la que ofrece también un valor en sí mismo, aparte de la idea que pueda transportar cada película. Es preciso que, de la misma manera que la Iglesia Católica atraía a los artistas más talentosos para sus fines propagandísticos (mencionando desde a por ejemplo Miguel Ángel, ya mentado un poco más arriba, o también en el plano más hispano a Murillo), el cine atraiga por igual a los realizadores con más tirón para llevar a cabo esa labor propagandística.
En fin, que por unas cosas y otras, hasta la fecha, y sin entrar en más detalles, el cine sigue siendo el medio de medios, la piedra angular, la clave del arco para transportar y entregar una idea, sea del tipo que sea.
En efecto, aunque el cine es un arte (sí, oh, ¡qué bonito!), cumple también una función de difusión de ideas, como ya hemos dicho, por lo tanto tiene esa doble función: mitad monje (arte), mitad soldado (propaganda). Tal y como los caballeros templarios en su día.
Como hemos dicho anteriormente también en este medio, la función propagandística la han ido asumiendo distintas artes en el pasado, comenzando por la arquitectura (por ejemplo las pirámides de Egipto), continuando por la escultura (por ejemplo las estatuas de emperadores en la antigua Roma), y por ejemplo también la pintura al óleo, durante el segundo milenio de nuestra era (las pinturas de Rafael Sanzio o mismamente los frescos de Miguel Ángel).
Desde que el cine, la imagen en movimiento, unida a una capa sonora, en conjunto el medio audiovisual tal y como lo conocemos en nuestros días, y tratado este en sentido amplio, es decir, incluyendo en el cine la televisión e internet; desde que el cine, decimos, hizo acto de presencia sobre la faz de la tierra a finales del siglo XIX (comúnmente se entiende que fueron los Hermanos Lumière los que "acuñaron" el dichoso inventito), ha habido una eclosión creativa que ha tratado de aprovecharse de las películas. Esta intentona había sido tradicionalmente acaparada por la meca del cine del siglo XX, Hollywood, que supo entender muy bien las posibilidades de este medio.
Y es que en la actualidad las películas, ya sean largas, cortas, o mediometrajes, o incluso seriales, "vuelan" por internet alrededor del mundo, y se convierte la imagen grabada en el mecanismo más efectivo para trasladar y moldear una idea, sea del tipo que fuere.
Hasta aquí la "mitad soldado". Pero hace falta otra mitad, la "mitad monje", que es la parte artística y es la que ofrece también un valor en sí mismo, aparte de la idea que pueda transportar cada película. Es preciso que, de la misma manera que la Iglesia Católica atraía a los artistas más talentosos para sus fines propagandísticos (mencionando desde a por ejemplo Miguel Ángel, ya mentado un poco más arriba, o también en el plano más hispano a Murillo), el cine atraiga por igual a los realizadores con más tirón para llevar a cabo esa labor propagandística.
En fin, que por unas cosas y otras, hasta la fecha, y sin entrar en más detalles, el cine sigue siendo el medio de medios, la piedra angular, la clave del arco para transportar y entregar una idea, sea del tipo que sea.
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