El problemilla que existe con el género musical de la zarzuela
01 de Marzo de 2026; redacción Arscodex
En el día de hoy venimos a estudiar por qué el género musical de la zarzuela, español por excelencia, no tiene a día de hoy el predicamento que nos gustaría: se trata de un problema con varias causas pero la principal es, posiblemente, el poco número de grandes composiciones que conforman el "corpus" del género musical mentado.
En efecto, si hacemos un repaso por las mejores zarzuelas, desde el punto de vista estrictamente musical (que es el que importa una vez su momento de eclosión ha ya pasado), podemos contar las grandes obras -musicalmente hablando, como decimos- con los dedos de una mano, y eso es poco. Así, tenemos La verbena de la Paloma por Tomás Bretón; La boda de Luis Alonso, por Gerónimo Giménez; Gigantes y cabezudos, con música de Manuel Fernández Caballero; y alguna cosilla más (quizá se puede espigar también obra del maestro Francisco Alonso), pero poco. El grueso de las zarzuelas hoy día no se recuerdan por la población española en general.
A esto le añadimos otro fenómeno musical relacionado con el género, y es que los compositores de zarzuela suelen tener un único éxito y ya está, lo que da también una característica de debilidad al movimiento completo. Por así decirlo, no tenemos un Mozart o alguien así dedicado a la zarzuela; es decir, un compositor excepcional que tenga muchas obras importantes.
Así que, poniéndonos técnicamente exquisitos, aunque queremos mucho nuestro país España podemos constatar que el género de la zarzuela adolece de estos dos problemillas principales, al que le podemos añadir uno más, y es que la comparación con la ópera, que sí que tiene la mayor parte de estos asuntos resueltos, le deja en mal lugar al pobre género tan nuestro.
Todos estos pensamientos pues se tienen en cuenta a la hora de valorar la zarzuela como movimiento musical global y claro, pesan sobre ella de la manera que lo estábamos comentando en este artículo que se acaba aquí.
En efecto, si hacemos un repaso por las mejores zarzuelas, desde el punto de vista estrictamente musical (que es el que importa una vez su momento de eclosión ha ya pasado), podemos contar las grandes obras -musicalmente hablando, como decimos- con los dedos de una mano, y eso es poco. Así, tenemos La verbena de la Paloma por Tomás Bretón; La boda de Luis Alonso, por Gerónimo Giménez; Gigantes y cabezudos, con música de Manuel Fernández Caballero; y alguna cosilla más (quizá se puede espigar también obra del maestro Francisco Alonso), pero poco. El grueso de las zarzuelas hoy día no se recuerdan por la población española en general.
A esto le añadimos otro fenómeno musical relacionado con el género, y es que los compositores de zarzuela suelen tener un único éxito y ya está, lo que da también una característica de debilidad al movimiento completo. Por así decirlo, no tenemos un Mozart o alguien así dedicado a la zarzuela; es decir, un compositor excepcional que tenga muchas obras importantes.
Así que, poniéndonos técnicamente exquisitos, aunque queremos mucho nuestro país España podemos constatar que el género de la zarzuela adolece de estos dos problemillas principales, al que le podemos añadir uno más, y es que la comparación con la ópera, que sí que tiene la mayor parte de estos asuntos resueltos, le deja en mal lugar al pobre género tan nuestro.
Todos estos pensamientos pues se tienen en cuenta a la hora de valorar la zarzuela como movimiento musical global y claro, pesan sobre ella de la manera que lo estábamos comentando en este artículo que se acaba aquí.
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