Los premios Goya más politizados de la historia
07 de Febrero de 2016; redacción Arscodex
La gala en TVE de los premios Goya, en su 30 edición, ha representado el salto e incursión de muchos políticos en la emisión, que no han querido perder, como suele ocurrir, su oportunidad de verse asociados con el arte, algo que toda persona carente de ello necesita.
No queremos hacer un exhaustivo repaso de los políticos que han regado la gala, pero entre ellos se encuentran: Manuela Carmena, Cristina Cifuentes, Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Albert Rivera. Más desapercibido pasó el ministro de Cultura, que era quien en realidad tenía que ir.
Representa esto un espectáculo lamentable, en el que si ya tenemos que aguantar diariamente las ocurrencias de los denominados políticos, que sinceramente tienen una exposición que no se merecen la mayoría de ellos, ocupando las primeras entradas de los diarios; pues la cosa no queda aquí. Además, en los actos puramente culturales se pasean como si fueran estrellas de cine, cuando algunos más que estrellas están estrellados, y roban la atención de una gala que pasará por haber claudicado ante el mundo de la política y haber puesto el cine español en segundo plano.
En realidad, el cine español no goza de gran estima entre los espectadores pero de esta manera ya es que no se puede hacer más por apuntillar al malherido cine patrio.
No queremos hacer un exhaustivo repaso de los políticos que han regado la gala, pero entre ellos se encuentran: Manuela Carmena, Cristina Cifuentes, Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Albert Rivera. Más desapercibido pasó el ministro de Cultura, que era quien en realidad tenía que ir.
Representa esto un espectáculo lamentable, en el que si ya tenemos que aguantar diariamente las ocurrencias de los denominados políticos, que sinceramente tienen una exposición que no se merecen la mayoría de ellos, ocupando las primeras entradas de los diarios; pues la cosa no queda aquí. Además, en los actos puramente culturales se pasean como si fueran estrellas de cine, cuando algunos más que estrellas están estrellados, y roban la atención de una gala que pasará por haber claudicado ante el mundo de la política y haber puesto el cine español en segundo plano.
En realidad, el cine español no goza de gran estima entre los espectadores pero de esta manera ya es que no se puede hacer más por apuntillar al malherido cine patrio.

