Freemium, un sistema de cobro para videojuegos conflictivo
03 de Octubre de 2016; redacción Arscodex
El sistema de cobro para videojuegos denominado como "Freemium" está estos días "en la picota" por no ser, a nuestro juicio, el sistema más adecuado para rentabilizar los videojuegos destinados a menores de edad (la gran mayoría de ellos).
¿A qué se debe este parecer? El mecanismo es sencillo, se ofrece un poquito del juego gratis y si quieres avanzar más rápido, desbloquear zonas o tener personajes mejor ataviados o más poderosos tienes que pagar mediante micropagos que te ofrecen dichas mejoras dentro del propio juego. El problema es que nunca sabes cuánto te vas a gastar jugando; en ese sentido el pago por el juego completo ofrece una aproximación más franca a la rentabilización del contenido de cara a los más pequeños, ya que lo que compras tiene un precio cerrado: si quieres lo pagas y si quieres no.
De esta manera, las empresas que crean los videojuegos denominados "casual" principalmente, pero también en los sistemas multijugador y en ambos casos muy orientados a sus aplicaciones en el móvil, se esfuerzan por tratar de ocultar cuánto habrá que pagar en el juego; también se esfuerzan por hacer mapas y estructuras creadas para conseguir que pagues, reduciendo los videojuegos casi únicamente a esta finalidad, y a veces cobrando sumas desorbitadas por aderezos virtuales para los personajes ¡en videojuegos orientados a niñas y niños menores de 7 años!
Es, en verdad, este sistema, un modo demasiado orientado a obtener un rendimiento económico, que no es franco, y entrando en un área ciertamente casi de mal gusto ofreciendo productos virtuales inútiles a niñas y niños menores de 7 años que luego tendrán que pedir a sus padres. En definitiva, que no nos gusta el denominado sistema "freemium" sobre todo en videojuegos orientados a menores de edad y jóvenes adultos.
¿A qué se debe este parecer? El mecanismo es sencillo, se ofrece un poquito del juego gratis y si quieres avanzar más rápido, desbloquear zonas o tener personajes mejor ataviados o más poderosos tienes que pagar mediante micropagos que te ofrecen dichas mejoras dentro del propio juego. El problema es que nunca sabes cuánto te vas a gastar jugando; en ese sentido el pago por el juego completo ofrece una aproximación más franca a la rentabilización del contenido de cara a los más pequeños, ya que lo que compras tiene un precio cerrado: si quieres lo pagas y si quieres no.
De esta manera, las empresas que crean los videojuegos denominados "casual" principalmente, pero también en los sistemas multijugador y en ambos casos muy orientados a sus aplicaciones en el móvil, se esfuerzan por tratar de ocultar cuánto habrá que pagar en el juego; también se esfuerzan por hacer mapas y estructuras creadas para conseguir que pagues, reduciendo los videojuegos casi únicamente a esta finalidad, y a veces cobrando sumas desorbitadas por aderezos virtuales para los personajes ¡en videojuegos orientados a niñas y niños menores de 7 años!
Es, en verdad, este sistema, un modo demasiado orientado a obtener un rendimiento económico, que no es franco, y entrando en un área ciertamente casi de mal gusto ofreciendo productos virtuales inútiles a niñas y niños menores de 7 años que luego tendrán que pedir a sus padres. En definitiva, que no nos gusta el denominado sistema "freemium" sobre todo en videojuegos orientados a menores de edad y jóvenes adultos.

