Los niños perdidos de la música comercial actual
03 de Mayo de 2017; redacción Arscodex
La música conocida como "mainstream" o comercial está en un momento delicado puesto que el 99% de las canciones que se escuchan son totalmente prescindibles a largo plazo, y las discográficas que mueven el cotarro lo saben, hasta incluso parece que lo potencian.
Las bandas, DJs o lo que sea, que suenan ahora, se suceden y cambian cada dos años una vez se les ha exprimido la imagen y se pasa la novedad, teniendo en cuenta que los singles que lanzan musicalmente tienen una calidad ínfima, por lo que no podemos hablar de que se les haya exprimido también musicalmente, puesto que no hay donde exprimir.
Así, bandas como The Weeknd, The Chainsmokers, o similares, que se asocian con cantantes de más o menos tirón como Lana del Rey, Justin Bieber o Selena Gómez, parece que junto con el contrato de la discográfica firman la obsolescencia programada de su propia imagen al cabo de los dos años. En otro nivel estaría por ejemplo David Guetta o Daft Punk, que lleva años "en el candelero", principalmente porque parece que lo que tiene que ofrecer musicalmente es mayor.
Antes, todos estábamos atentos a los nuevos lanzamientos; ahora, preferimos escuchar música creada hace más de 7 años porque eso nos ofrece una garantía de que por lo menos alguien piensa que esa música sigue siendo interesante 7 años después... Cosa que no ocurre con las novedades.
En fin, una pena, pero es así. El mundo suele ser lamentable, si algo funciona bien es por casualidad, ¿de qué nos quejamos?
Las bandas, DJs o lo que sea, que suenan ahora, se suceden y cambian cada dos años una vez se les ha exprimido la imagen y se pasa la novedad, teniendo en cuenta que los singles que lanzan musicalmente tienen una calidad ínfima, por lo que no podemos hablar de que se les haya exprimido también musicalmente, puesto que no hay donde exprimir.
Así, bandas como The Weeknd, The Chainsmokers, o similares, que se asocian con cantantes de más o menos tirón como Lana del Rey, Justin Bieber o Selena Gómez, parece que junto con el contrato de la discográfica firman la obsolescencia programada de su propia imagen al cabo de los dos años. En otro nivel estaría por ejemplo David Guetta o Daft Punk, que lleva años "en el candelero", principalmente porque parece que lo que tiene que ofrecer musicalmente es mayor.
Antes, todos estábamos atentos a los nuevos lanzamientos; ahora, preferimos escuchar música creada hace más de 7 años porque eso nos ofrece una garantía de que por lo menos alguien piensa que esa música sigue siendo interesante 7 años después... Cosa que no ocurre con las novedades.
En fin, una pena, pero es así. El mundo suele ser lamentable, si algo funciona bien es por casualidad, ¿de qué nos quejamos?





