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El cine se transforma: las salas agonizan, la experiencia de cine en casa está en auge

01 de Marzo de 2018;
Es un secreto a voces que las salas de cine tradicionales, y unidas a ellas la experiencia convencional de "ir al cine" está entrando en una especie de agonía programada en favor del denominado "cine en casa". Esto, unido a las nuevas formas de distribución (principalmente internet) y producción (abaratamiento de los costes de creación) constata que el "cine" tal y como lo conocemos se encuentra en una profunda metamorfosis.

Por un lado, el cine ya no es necesario, desde que existe la televisión. Era una experiencia. Pero por otro lado, el cine en casa, incluyendo las televisiones grandes panorámicas planas, más las estaciones de sonido avanzadas, están convirtiendo la experiencia de ver una peli en el salón de tu hogar algo único e irrepetible, que supera con creces el "ir al cine". En "el cine", hoy día, te puedes encontrar desde personas que se pasan toda la película hablando (algunas ya la han visto y te la destripan), niños que se quitan los zapatos y que jugando entre ellos los arrojan (para algunos esto es una experiencia inolvidable y envolvente; no para mí), y otras personas que comen palomitas haciendo ruido en estéreo. Mientras, en tu casa, podemos parar el filme si tenemos que recargar la bebida o ir al baño; podemos llamar a nuestros amigos e incluso regular el volumen de la película. Son dos mundos totalmente distintos de los cuales sale vencedor el cine en casa. Cabe decir que el cine ha sufrido muchas metamorfosis previas, recordemos que antes había músicos interpretando en directo en las salas. Por lo tanto, estas mejoras técnicas no deberían escandalizar a nadie.

Lamentablemente, la cara oculta de la moneda es que los precios por ver una película, incluyendo la oferta de suscripción mezclada con la piratería, están tendiendo a cero. Y el cine es un arte que necesita dinero para ser producido en la mayoría de los casos. Pero el dinero no se traslada del salón de tu casa al productor. Por lo tanto, fiel a su esencia, el cine no se puede actualmente sufragar con la recaudación de la exhibición. El dinero debe salir de otra parte.

Esto se da en prácticamente todo el mundo excepto en Hollywood. Al tener las películas producidas en esa zona del mundo una economía de escala, ya que éstas se exhiben en 20 países corrientemente, pues salen las cuentas. Fuera de Hollywood lo único que hay, casi exclusivamente (sin contar por ejemplo las producciones de el grupo creativo que sustenta esta publicación), es un erial.

Pongamos por ejemplo, para no ser tachados de demasiado idealistas, la película española y vasca Handia. Recaudó 90000 euros en salas; pongamos que ha llegado a recaudar 10000 euros más en internet. El presupuesto de este filme oscila entre los dos o tres millones de euros, según la fuente consultada. No salen las cuentas. El cine está en crisis permanente, es deficitario, en parte por la piratería galopante que hay fuera de EEUU, parte de Gran Bretaña, Alemania y Japón.

Los videojuegos corren mejor suerte ya que la piratería está logrando ser frenada y atajada casi al 100% mediante novedosos sistemas informáticos, cosa que no ocurre con la imagen grabada.

Por lo tanto se deduce de estas disquisiciones que para hacer cine mejor que ser director es estudiar administración de empresas, en la mayoría de los casos. Pero bueno, no nos quedemos con mal sabor de boca, el cine seguirá siendo cine... para la eternidad.