Una mirada de dos borrachines vale más que mil cuadros expresionistas
07 de Octubre de 2018; redacción Arscodex

Detalle de la pintura de Velázquez El triunfo de Baco
Los dos están mirando al espectador, uno de ellos tiene la nariz un poco roja, y ambos invitan al visionante a tomar unos tragos de vino -que ellos han tomado ya-.
La pintura en su conjunto, que no es más que una crítica a ese sentimiento efímero de triunfo cuando uno va borracho, y que se plasma en el cuadro con la coronación de un borrachín por parte del mismísimo Baco, deja algunos ejemplos de genialidad que nos regala Velázquez. Esos dos borrachines, mirando a cámara, son la quintaesencia de la expresión pictórica, puesto que la pincelada del mencionado pintor capta a la perfección, en sendos retratos ficticios, la vibrante mirada de aquél que se ha tomado tres o cuatro copas de caldo. Es una mirada sobresaliente, típica de la capacidad que tenía el pintor para sacar la personalidad de los "retratados" (sabiendo que en este caso los personajes son ficticios).
A tenor de lo visto, nos llegan las preguntas. ¿Es ese arte del siglo XX, el conocido como arte moderno o de vanguardia, con sus mil caras, facetas e -ismos, más expresivo que estos dos borrachines? Para el editor de esta revista, que escribe este artículo, la respuesta es clara y rotunda: No.
Podemos tomar cualquier pintura expresionista y a simple vista nos costará entender más fácilmente que a estos dos borrachines su mensaje. Y es que, como decía Protágoras, "el hombre es la medida de todas las cosas"; por lo tanto la representación figurativa de "el hombre" será fácilmente comprensible para "el hombre espectador", y su profundidad será fácil de captar tanto por el "hombre sencillo" como por "el hombre cultivado". Entiéndase por "hombre" en este discurso "el ser humano", englobando según el discurso actual tanto al hombre, mencionado expresamente, como a la mujer, mencionada implícitamente.
Es, pues, una búsqueda para nosotros algo inútil o vana la búsqueda de la expresión fuera del figurativismo, entendido éste como algo extenso y no necesariamente realista. Porque la fuerza de la mirada de estos dos borrachines elimina de un plumazo cualquier intento de sobresalir por encima de ellas en cualquier tipo de área pictórica o artística. Es posible que "el hombre, siendo la medida de todas las cosas", choque contra un muro de desentendimiento en el caso de que otro que no fuera "un hombre" visionara estas pinturas, cosa que no se sabe si ha pasado actualmente o no, es decir, por ejemplo que un ser alienígena visionara estas pinturas. Pero si fuera inteligente, al buscar "al propio hombre", al venir hipotéticamente a visitarnos, tendría sentido para él conocernos en nuestro propio hábitat, es decir, "siendo el hombre la medida de todas las cosas", como disfrutamos nosotros por ejemplo de las manifestaciones artísticas típicas de una región, es decir, vistas en su conjunto natural.
Podemos también mencionar la mirada célebre que Miguel Ángel imprimía a sus creaciones, la llamada "terribilitá", como ejemplo de mirada expresiva al máximo, sin ser el mencionado artista especialista en el retrato, ya que la representación de mitos y hombres y mujeres sobresalientes le tenía ocupado la mayor parte del tiempo.
Así pues, una obra con carácter "universal", es decir, que puede ser apreciada por todos, como es "los borrachos" de Velázquez, y otras del mismo estilo también mencionadas en este texto, borran de un plumazo cualquier intento de aumentar la expresión de la maestría con la que los pinceles o el cincel de los artistas mencionados obraban al crear sus sobresalientes trabajos.
Así que Picasso y compañía, casi podría dar por terminada la búsqueda; es hora de volver a los clásicos.
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