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Sobre la creatividad y la privacidad en internet

21 de Febrero de 2019;
Está encima de la mesa estos días de manera muy notoria el tema de la protección de datos y la privacidad en la red de redes, internet, o como se le quiera llamar a este nuevo invento que nos conecta a todos de una manera u otra. Pertenece casi totalmente esta invención al dominio de la tecnología, aunque ello también afecta a las artes, por eso se trata en este marco, y a la privacidad de las personas.

Internet tiene muchas cosas buenas, eso es indudable. Pero como todos los inventos, y conociendo el género humano desde hace un tiempo, podemos pensar que en las manos equivocadas se puede utilizar este invento en contra de las personas, ya sea una en concreto o un grupo de ellas, o de los perros, gatos, las plantas, de lo que sea (ya puestos a nombrar a todos los seres vivos conocidos). También sabemos que hay muchas personas que están intentando destacar, compitiendo, en sus campos laborales, tratando de ser mejores o de mejorar el mundo. Sabemos que los hechos pueden ser públicos o privados y notorios o desconocidos. Pues bien, las redes sociales incluyendo los portales de vídeo permiten pasar a formar parte del dominio de lo público a las personas de a pie: simplemente subiendo un vídeo al que todo el mundo pueda acceder, o una foto, pasamos al designio de lo público. Esto hoy día es fácil, Youtube e Instagram, y en menor medida, Facebook (con ese estado intermedio de la publicidad de la información), ponen muy fácil pasar al dominio de lo público cierta información. Es cierto que mucha gente ha optado, quizá por inercia, por subir fotos públicas a Instagram o vídeos a Youtube en un estadio inicial del internet. Pero, ¿qué pasa con esa información que es pública pero no notoria, es decir, información a la que todo el mundo puede acceder pero no una mayoría conoce?

Simplemente, esa información está poniendo en riesgo a la persona de la que se habla, porque automáticamente pasa a ser persona pública, pero no notoria. Los ladrones podrán saber cuándo no estás en casa más fácilmente, o las empresas podrán tener una radiografía de tu vida sin necesidad de un currículum. Esto pone en riesgo la integridad de las personas. Además, no todas las personas deben ser públicas ni todas las informaciones, así como no todo debe "guardarse" en este mundo. Todo lo accesorio, circunstancial, casual, cotidiano, etcétera debe pertenecer al dominio de lo irrelevante y está mejor en un estadio de privacidad mayor. Es la notoriedad la que realmente marca la diferencia. Pero no todo en este mundo es notorio. Por poner un ejemplo, ¿cuántos dibujos o pinturas se hacen al día en el mundo, y cuántas deben guardarse para futuras generaciones? El reciclaje es algo importante que debemos aprender a gestionar.

Wikipedia ha sido un invento, en contraposición a Youtube o Instagram (y Twitter), que lo está haciendo moderadamente bien. Se necesita un control sobre lo que se publica y este control lo ejercen las referencias públicas. No hay que hacer nada muy especial para gestionar eso, simplemente apoyar la información en cosas que se hayan publicado previamente. De esta manera, no se sube nada a Wikipedia que no haya sido moderadamente contrastado. Y también el hecho de necesitar una cierta notoriedad para poder pertenecer a Wikipedia es importante; en este caso la notoriedad se deduce por el parámetro que Wikipedia llama "notabilidad". Es decir, si no haces nada notable en este mundo y no hay publicidad sobre ello, no estás dentro. Pero hacen falta los dos dominios, la publicidad y la notoriedad.

Siendo públicas pero no notorias, las personas tienen una falsa apariencia o autopercepción de mayor importancia (es decir, de que son notorias), y de esto se aprovechan las mencionadas redes para tratar de forzar a todo el mundo al campo de lo público cuando esto es un error al juicio de esta editora.

En lo tocante a la creatividad, es también claro que los portales donde los usuarios pueden subir vídeos dan una falsa apariencia de notoriedad al creador, cuando en realidad lo único que aportan es el dominio de lo público. Por lo tanto, el hecho de que cualquier persona pueda subir un vídeo a Youtube está en cierto modo yendo en contra de los principios expuestos en este artículo, porque ponen en riesgo al que lo sube, y porque no aportan nada posiblemente y en el futuro habrá que reciclar dicho vídeo. Por lo tanto, se produce el hecho conocido de que a Youtube se suben principalmente vídeos con copyright, pertencecientes a terceros, sin permiso muchas veces, lo que redunda en que la piratería campe a sus anchas más fácilmente por nuestro pequeño mundo.

Ante todo esto, ¿qué es lo que tocaría hacer en este preciso momento? Con internet hemos dado dos pasos adelante, es decir, internet está muy bien, hay más información, es más fácil de conseguir. Pero hay que dar un paso atrás. Lo público y notorio seguirá siendo público y notorio. Lo público seguirá siendo público, y lo maravilloso del ámbito privado debe seguir siendo privado.

¿Hemos de culpar a alguien por todo esto? Bueno, en realidad deberíamos todos tener más cuidado con lo que subimos al internet y aunque haya compañías que hayan explotado estos pequeños filones de irresponsabilidad colectiva, podemos decir que a día de hoy aplicaciones de mensajería como Whatsapp o Telegram son perfectamente compatibles con la privacidad de las personas. Pero en cualquier caso, es preciso sobre todo ejercer un control sobre la privacidad de cada uno, tener cuidado, y si tras varios intentos alguien no consigue ser notorio por la vía de la notabilidad (como bien sugiere Wikipedia), lo mejor es volver al maremágnum de la privacidad y disfrutar de la misma.