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Sobre el afrancesamiento, o mejor dicho, abordelesamiento, de la manera de hacer vino en el mundo

17 de Mayo de 2019;
Cuando uno entra en terrenos gastronómicos sin duda tiene que de alguna manera u otra mencionar a Francia. Pero no solo en terrenos gastronómicos ya que dos hermanos de este país inventaron también el cine. En esencia estamos hablando de palabras mayores en el mundo de la cultura y el disfrute humanos, por lo que conviene atusar las palabras que les vamos a dedicar con sabiduría. Y es que la manera de hacer vino francesa, en concreto la bordelesa, que está regada de éxito y prestigio en la actualidad aunque es algo que viene de lejos, está de alguna manera influyendo tanto en la forma de hacer vino de otras regiones del mundo que ellas mismas tienden a -de alguna manera u otra- incorporar todo o parte del proceso de elaboración del vino bordelés.

Y es que la plantación de la parra ubicada "en espaldera", o sea, siguiendo la tradición de la región mencionada, se está generalizando de tal manera que hasta en regiones remotas vistas desde el punto de vista bordelés como pueden ser California o Chile se utiliza. También la utilización de la cuba de acero inoxidable y la posterior maduración en barrica de roble está generalizandose por todo el mundo. Sin duda esto es un triunfo del estilo bordelés o francés (que incluso pugna con el estilo borgoñés triunfando sobre el mismo de igual manera) pero, ¿es esto bueno para el vino en su conjunto?

Tanto es así que actualmente en el mundo del vino hay dos fuerzas opuestas, una de ellas es la ya comentada de la expansión de la elaboración estilo bordelesa, y la otra es el intento de mantener las tradiciones más arraigadas de hacer vino en otras zonas del mundo. Así, surgen en la Alsacia (otra zona franco-fronteriza) lo que se conocen como vinos naturales alsacianos, es decir, con poca intervención más allá de la fermentación de la uva en las mejores condiciones, resultando en un vino joven y vibrante que nada tiene que ver con el reposo bordelés. También podemos hablar de los "vinos de ánfora" almacenados en cerámica procedentes de Cataluña, o incluso del vino de pitarra extremeño, considerado incluso por esta misma región como un vino de menor calidad.

No es que estos vinos, que con sus particularidades cada uno va luchando por lo suyo -o tirando la toalla-, sean peores en esencia que el que se elabora en Burdeos; simplemente es que el trabajo y esfuerzo francés de lo que se conoce como marketing en la actualidad es superior, y por lo tanto es tan fuerte que "deja mal" a sus propios compañeros, que hasta entran en un proceso de baja autoestima galopante y en muchas ocasiones tienden a desaparecer. Y es que, por ejemplo en el caso del vino de pitarra, que tradicionalmente se elaboraba en tinajas cerámicas en lugar de utilizar el acero inoxidable o la madera, tiene un campo de desarrollo tremendo ya que a día de hoy, y derivándose todo del minucioso estudio al que se ha sometido al proceso bordelés, la elaboración en cerámica del vino es un "diamante en bruto" por descubrir ya que ésta tiene unas propiedades que han sido poco estudiadas para fabricar caldos, como el hecho de que tiene este material una humedad propia y además permite la comunicación del caldo con el exterior mediante su composición porosa.

De esta manera no podemos más que animar a todos aquellos elaboradores de vino que no sea estilo bordelés a continuar con su tarea, y que no entren en el círculo de la depresión en los que algunos se encuentran sumidos, pensando que el vino que se fabrica en su región es peor, simplemente por el hecho de que el vino bordelés haya sido encumbrado por el aparato de promoción francés a las más altas cotas de prestigio y calidad, tanto que como hemos dicho ha hecho entrar en estado de depresión a otras maneras de hacer el vino, y ha hecho pensar a toda parra que no ha crecido a la sombra de un château que no es digna de haber nacido.

El estilo bordelés, que se implanta con éxito en Rioja tras el advenimiento de la filoxera (historia que no compete a este artículo), ha sido también implantado en la denominación de origen "Ribera del Duero", e incluso allá en la California, como también hemos comentado anteriormente, pero las zonas de la resistencia, como Jerez u otras, deben permanecer fuertes ante la universalización del estilo bordelés para fomentar la variedad y diversidad de los caldos y por ende de las culturas y la gastronomía de cada región del mundo.