La música suena en el paraíso: En favor de la música
04 de Octubre de 2019; redacción Arscodex
Este es un artículo muy sentido que desde esta publicación teníamos ganas de escribir, y consiste en describir las buenas cualidades que tiene un arte en concreto: la música. Así, tal y como reza el titular del artículo en cuestión, es claro que "la música suena en el paraíso" por varios motivos que explicaremos a continuación.
Para comenzar, es preciso investigar en las imágenes de los ángeles que a lo largo de la historia nos han acompañado como seres humanos; es indudable que siempre son descritos visualmente con instrumentos musicales: liras, laúdes, flautas... Esto es un claro indicador del origen celestial de este arte, así como los otros, pero principalmente de la música, que coincide en este caso con el tema que se está tratando aquí y ahora.
Para continuar, es también interesante apreciar un paralelismo que no se muestra a priori tan fácil de detectar: se trata de la coincidencia de nuestro tiempo (los primeros tiempos de internet) con la eclosión y aumento significativo de la reproducción de música grabada en el mundo debido principalmente a la facilidad con la que se puede copiar gracias al mencionado internet. Pues bien, si hacemos un repaso histórico somero, veremos que el mundo está "tranquilo"; Europa está unida, esto es lo fundamental, es algo insólito y obligatorio para que la tranquilidad se dé; por otro lado, hay un par de conflictos armados como la guerra de Siria o la inestabilidad en Afganistán, que están enquistándose, pero que a nivel global son pequeños hitos nada más. Luego tenemos un par de dictadores y periódicos golpes de estado en África, y cierta inestabilidad civil en sudamérica.
Esto es lo que hay. Podemos comparar nuestro tiempo con los siglos XVII y XVIII, por ejemplo, en los cuales el continente europeo estaba en guerra permanente, o las conquistas romanas (que luego dieron lugar a la pax romana), o la "pax islámica", el periodo de tranquilidad producido por la expansión del Islam en norte de África y Oriente próximo. Es de fácil apreciación que, salvo algunos pequeños hitos, nuestro pequeño mundo se encuentra en la actualidad tranquilo, como nunca antes había ocurrido. Es decir, en nuestro tiempo, no está corriendo la sangre humana de manera innecesaria, por lo menos no demasiado.
Es también de justicia mencionar los cantos de John Lennon o Michael Jackson en la segunda mitad del siglo XX por la paz, o los de Bob Marley, o los de muchos otros cantantes. Pues bien, están dando su fruto. De esta manera podemos señalar como activo de la humanidad tres pilares musicales principales (vistos desde nuestro punto de vista): la música clásica europea, la música de influencia anglosajona del siglo XX, y la música latina.
Por ello, es preciso que estemos todos alerta y ser firmes en algo importante: y es que nosotros, la población mundial, no vamos a tolerar ningún intento de bravuconería individual a partir de ahora, y vamos a sofocar cualquier movimiento en ese sentido; no vamos a permitir más versos sueltos de ninguna índole.
¿Cómo? Muy fácil. Con música y con internet. Es un paralelismo constatado, como hemos dicho, que cuanta más música suene en el mundo más tranquilidad habrá, porque la música es buena, porque la música amansa a las fieras, porque la música está sonando en el paraíso.
Para comenzar, es preciso investigar en las imágenes de los ángeles que a lo largo de la historia nos han acompañado como seres humanos; es indudable que siempre son descritos visualmente con instrumentos musicales: liras, laúdes, flautas... Esto es un claro indicador del origen celestial de este arte, así como los otros, pero principalmente de la música, que coincide en este caso con el tema que se está tratando aquí y ahora.
Para continuar, es también interesante apreciar un paralelismo que no se muestra a priori tan fácil de detectar: se trata de la coincidencia de nuestro tiempo (los primeros tiempos de internet) con la eclosión y aumento significativo de la reproducción de música grabada en el mundo debido principalmente a la facilidad con la que se puede copiar gracias al mencionado internet. Pues bien, si hacemos un repaso histórico somero, veremos que el mundo está "tranquilo"; Europa está unida, esto es lo fundamental, es algo insólito y obligatorio para que la tranquilidad se dé; por otro lado, hay un par de conflictos armados como la guerra de Siria o la inestabilidad en Afganistán, que están enquistándose, pero que a nivel global son pequeños hitos nada más. Luego tenemos un par de dictadores y periódicos golpes de estado en África, y cierta inestabilidad civil en sudamérica.
Esto es lo que hay. Podemos comparar nuestro tiempo con los siglos XVII y XVIII, por ejemplo, en los cuales el continente europeo estaba en guerra permanente, o las conquistas romanas (que luego dieron lugar a la pax romana), o la "pax islámica", el periodo de tranquilidad producido por la expansión del Islam en norte de África y Oriente próximo. Es de fácil apreciación que, salvo algunos pequeños hitos, nuestro pequeño mundo se encuentra en la actualidad tranquilo, como nunca antes había ocurrido. Es decir, en nuestro tiempo, no está corriendo la sangre humana de manera innecesaria, por lo menos no demasiado.
Es también de justicia mencionar los cantos de John Lennon o Michael Jackson en la segunda mitad del siglo XX por la paz, o los de Bob Marley, o los de muchos otros cantantes. Pues bien, están dando su fruto. De esta manera podemos señalar como activo de la humanidad tres pilares musicales principales (vistos desde nuestro punto de vista): la música clásica europea, la música de influencia anglosajona del siglo XX, y la música latina.
Por ello, es preciso que estemos todos alerta y ser firmes en algo importante: y es que nosotros, la población mundial, no vamos a tolerar ningún intento de bravuconería individual a partir de ahora, y vamos a sofocar cualquier movimiento en ese sentido; no vamos a permitir más versos sueltos de ninguna índole.
¿Cómo? Muy fácil. Con música y con internet. Es un paralelismo constatado, como hemos dicho, que cuanta más música suene en el mundo más tranquilidad habrá, porque la música es buena, porque la música amansa a las fieras, porque la música está sonando en el paraíso.
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