Loa al turismo
15 de Agosto de 2020; redacción Arscodex
En estos tiempos que corren, de modernidad, tranquilidad y desarrollo, sobre todo en algunas partes del mundo, conviene efectuar una loa sentida hacia el turismo, esa industria que mueve millones alrededor del mundo y que hace que el mundo gire de manera acompasada y correcta -si el coronavirus nos lo permite-.
Así, el turismo es símbolo de modernidad, ya que hacen falta, para que se dé, viajes rápidos, o sea, avances de la técnica, que se dan en nuestro tiempo, y cierta paz social a nivel global que es un indicador de bienestar para todos.
Ni que decir tiene que una zona turística es una zona que presenta algún tipo de interés; recordemos la etimología de la palabra "viajar" en inglés ("travel", parecida a la palabra trabajo). Todo viaje supone un trabajo y que vayan a ver ciertas cosas personas de todas partes del mundo es sin duda algo encomiable e indicador claro de interés, ya sea por el patrimonio histórico-cultural (una pirámide, una fortificación, un museo), como por otra oferta de ocio como puede ser el levante en España (sol y playa).
Además, si alguien está dispuesto a viajar a una determinada zona, asume que esa zona se encuentra tranquila, sin sobresaltos, con paz social; y además, presupone que el servicio de salud puede ayudar a salir de cualquier imprevisto que se pueda producir.
Es igualmente, el turismo, para quien lo fomenta o quien lo ofrece, una actividad de trabajo digna; la hospitalidad es una virtud como bien en todas las culturas es señalado y cualquiera que no sepa qué hacer con su vida puede dedicarse al turismo, si es que es industria fuerte en su área, porque le ennoblecerá.
En definitiva, si una región o país es turística, quiere decir que tiene interés y que está en paz consigo mismo y con el mundo. De ahí que la terna Francia, Italia y España sea de lo más visitado hoy día, primero por su calidad del patrimonio, y segundo por la paz social que respira.
El turismo establece una especie de ánimo pacificador igualmente sobre todos los territorios del mundo, ya que los países deben "comportarse", ser hospitalarios y estar abiertos a ser visitados, evitando arrestos injustificados y obligando a los gobiernos a "comportarse" en muchos sentidos.
El coronavirus, hecho eminentemente maligno que asola a la humanidad en estos tiempos (esperemos que sean cortos), está rompiendo el paradigma del bienestar mundial parcialmente y el del turismo en concreto, lo que nos indica que no es un elemento procedente del bien sino quizá de lo contrario como se ha señalado anteriormente aquí mismo. De hecho, a raíz del advenimiento de esta pandemia están surgiendo pequeñas tensiones fronterizas que esperemos no vayan a más como el problemilla entre Grecia y Turquía o entre China e India.
En fin, que desde aquí queremos mirar con cariño el turismo como industria indicadora del interés de una región, como industria moderna indicadora de bienestar, y como industria pacificadora a nivel global.
Así, el turismo es símbolo de modernidad, ya que hacen falta, para que se dé, viajes rápidos, o sea, avances de la técnica, que se dan en nuestro tiempo, y cierta paz social a nivel global que es un indicador de bienestar para todos.
Ni que decir tiene que una zona turística es una zona que presenta algún tipo de interés; recordemos la etimología de la palabra "viajar" en inglés ("travel", parecida a la palabra trabajo). Todo viaje supone un trabajo y que vayan a ver ciertas cosas personas de todas partes del mundo es sin duda algo encomiable e indicador claro de interés, ya sea por el patrimonio histórico-cultural (una pirámide, una fortificación, un museo), como por otra oferta de ocio como puede ser el levante en España (sol y playa).
Además, si alguien está dispuesto a viajar a una determinada zona, asume que esa zona se encuentra tranquila, sin sobresaltos, con paz social; y además, presupone que el servicio de salud puede ayudar a salir de cualquier imprevisto que se pueda producir.
Es igualmente, el turismo, para quien lo fomenta o quien lo ofrece, una actividad de trabajo digna; la hospitalidad es una virtud como bien en todas las culturas es señalado y cualquiera que no sepa qué hacer con su vida puede dedicarse al turismo, si es que es industria fuerte en su área, porque le ennoblecerá.
En definitiva, si una región o país es turística, quiere decir que tiene interés y que está en paz consigo mismo y con el mundo. De ahí que la terna Francia, Italia y España sea de lo más visitado hoy día, primero por su calidad del patrimonio, y segundo por la paz social que respira.
El turismo establece una especie de ánimo pacificador igualmente sobre todos los territorios del mundo, ya que los países deben "comportarse", ser hospitalarios y estar abiertos a ser visitados, evitando arrestos injustificados y obligando a los gobiernos a "comportarse" en muchos sentidos.
El coronavirus, hecho eminentemente maligno que asola a la humanidad en estos tiempos (esperemos que sean cortos), está rompiendo el paradigma del bienestar mundial parcialmente y el del turismo en concreto, lo que nos indica que no es un elemento procedente del bien sino quizá de lo contrario como se ha señalado anteriormente aquí mismo. De hecho, a raíz del advenimiento de esta pandemia están surgiendo pequeñas tensiones fronterizas que esperemos no vayan a más como el problemilla entre Grecia y Turquía o entre China e India.
En fin, que desde aquí queremos mirar con cariño el turismo como industria indicadora del interés de una región, como industria moderna indicadora de bienestar, y como industria pacificadora a nivel global.

