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Internet comienza a estar ordenado desde el punto de vista de distribución de contenidos

12 de Diciembre de 2020;
Tras seguir este medio de comunicación muy de cerca la eclosión de internet como red de redes en el mundo y su posible estado de ordenación, podemos constatar que a día de hoy, el internet del vídeo, y en general todo el internet, por ende, ya que el vídeo se erige como el contenido rey dentro de la amalgama de opciones que ofrece la red, comienza a estar ordenado.

Así, quedan ya atrás esos momentos de tensión donde las productoras/distribuidoras no habían encontrado en conjunto el modelo de distribución ideal de contenidos en este medio. Por lo tanto, hasta la irrupción de Disney+ y de HBO como plataformas autónomas, podríamos decir que lo que había eran muy buenas intenciones pero mucha piratería. En efecto, hasta que estas dos plataformas no han hecho acto de presencia, por un lado estaba Youtube que acaparaba más de lo que debía, ya que había muchos contenidos interesantes no propios en dicha plataforma, subidos por terceros, y no contribuyendo precisamente al orden y a la erradicación de la piratería, más bien a lo contrario; por otro lado Netflix, cuyo modelo era principalmente también ofrecer contenido -legalmente, eso sí- creado por terceros; y por otro lado las redes de intercambio de archivos que estaban al rojo vivo ofreciendo todo tipo de contenidos sin que los creadores vieran un mísero euro del trajín económico que se traían dichos sistemas.

Pero todo esto forma parte del pasado. Ahora, las productoras se convierten en distribuidoras de lo que producen, mezclándose en grandes conglomerados de medios que funcionan bajo una misma marca y que compiten entre ellos de manera sana y saludable, como debe ser. Poniendo a disposición del usuario toda su oferta presente y pasada de manera cómoda y atractiva de precio. Además, tenemos otras plataformas que actúan de aglutinadoras de cine más independiente o que están en un estado intermedio como pueden ser Amazon, Filmin en España o Movistar en ciertos países de habla hispana. Y luego tenemos Youtube que se queda para el contenido creado por el usuario, y que funciona como vehículo de transición para todo aquel que quiera comenzar a producir contenido, permitiendo subirlo fácilmente a dicha plataforma, pero perdiendo esta todo lo que antes tenía de contenido "profesional" que ahora se explota separadamente por los grandes conglomerados.

El mundo de la música y la literatura sigue unos pasos parecidos, y aunque la presencia de actores intermedios como Amazon Kindle u otros es más necesaria (en el caso de la música Amazon Music, Apple o Spotify), está también bastante ordenado y en general el contenido está disponible de pago por varios servicios, hecho que ayuda a que esta ordenación del internet se consume.

En fin, que lejos quedan ya esos primeros momentos del emule (aunque hoy día siga funcionando de manera residual) y los siguientes momentos de Youtube (que a día de hoy también sigue funcionando pero con menos ímpetu, sobre todo en lo que a producciones destacadas se refiere); estos momentos coincidían en el tiempo precisamente con el período en que el que escribe no estaba tampoco presente en internet ya que se encontraba aprendiendo a hacer películas de animación y descansando de su programa de entrevistas.