Sobre la pugna artística entre el Museo del Prado y el Centro de Arte Reina Sofía
04 de Marzo de 2021;

A raíz de la compra por parte del Museo del Prado de un cuadro de la pintora María Blanchard se ha abierto la "caja de los truenos" en el mundo del Arte en España, ya que se invoca un real decreto que "parte por la mitad" el mundo del Arte y que declara aptas para su compra por parte del Museo del Prado todas aquellas obras anteriores a Picasso, situando a éste como punto de partida de la abstracción y fijando la fecha de su nacimiento como límite para que dicho Museo, el del Prado, pueda adquirir obras artísticas, dejando lo que viene después para el Reina Sofía.

Pues bien, a juicio de esta editora, y declarándose el que escribe conocedor del asunto (a la vista está que ha creado esta publicación dedicada íntegramente al arte), y dándose la circunstancia además de que el que escribe también es pintor, se presta a emitir una opinión sobre el tema en estas mismas líneas que el lector está a punto de devorar (intelectualmente, se entiende).

De esta manera el que escribe declara su opinión ordenada y esta consiste en que a día de hoy ese decreto está desfasado, y que debería dejarse el Reina Sofía, a modo de Museo d'Orsay, para las obras del siglo XX, o si no, para obras no muy figurativas. El punto fuerte de esta opinión ordenada es que el Museo del Prado debería poder seguir comprando y exhibiendo obra posterior a esta fecha si ésta es eminentemente figurativa.

Salen a la luz varios nombres de artistas que justifican esta opinión fundada y ordenada. Para empezar el suyo propio, el de Pedro Alonso Pablos, que con su reciente Retrato del diablo declara y trata de demostrar que lo figurativo no está ni mucho menos acabado en el mundo del arte. Podemos mencionar también otros artistas vivos como Antonio López, que tiene ficha en la página del Museo del Prado (pero no sabe el autor de este artículo si tiene obra), y algún otro.

El motivo por el que la obra de Pedro mencionada no había sido exhibida hasta la fecha ni había constancia de ella, es que la ha pintado hace una semana y que además, las galerías se encuentran en un momento de gran rigidez, donde siguen criterios que casan poco con la libertad que todo artista tiene que tener; como ejemplo de estos criterios es el hecho de que las exposiciones se organizan con mucha antelación (por lo menos un año), y que es necesario tener un número de obras estándar para las mismas, en concreto ese número es de aproximadamente unas 15 obras.

En fin, que poco bueno va a salir de todo esto ya que el arte como bien hemos mencionado a veces en esta publicación, es amigo de la libertad, es libre vaya, y tratar de encorsetarlo de esta manera resulta algo que contrasta con la característica innata del Arte que es la libertad mencionada ya en varias ocasiones.

Resumiendo, se nos muestra el decreto en cuestión como desfasado y que se deberían seguir otros criterios artísticos para la distribución de las obras entre esos dos museos. Si me van a hacer caso, pues no lo sé, pero deberían.
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