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Lo que significa comprar un CD, un DVD o un vinilo hoy día

19 de Octubre de 2021;
En estos tiempos que corren existe un tipo de compra voluntariosa que consiste en adquirir un CD, un DVD (o Blu-Ray) o un vinilo, y decimos "voluntariosa" porque como el lector bien sabe, este hecho podría considerarse como una "supina tontería" ya que los contenidos están disponibles digitalmente muy a flor de piel.

Pero el hecho en sí está lejos de representar una tontería; es, en efecto, una declaración de intenciones, ya que para reproducir dicho soporte necesitamos tener el reproductor adecuado y no siempre se tiene, además el objeto ocupa un espacio físico que no siempre se tiene tampoco y como guinda a la inutilidad el contenido está también disponible de manera digital en internet.

Pero la realidad es que los DVD se siguen fabricando y vendiendo. Porque, realmente, ¿qué estamos comprando cuando compramos un DVD? Bueno pues aquí está el quid de la cuestión, ya sabemos que el mundo del entretenimiento se mueve por patrones diferentes al del gran consumo; si compramos un bien de gran consumo le daremos el uso que se espera, es decir, si es por ejemplo una barra de pan nos la comeremos. Pero, ¿qué hacemos con un DVD? ¿nos lo comemos también (broma)?

Cuando alguien compra un DVD, compra una cajita de ilusión, de alimento para el espíritu. Es algo, en el plano terrenal, totalmente prescindible, pero el hecho es que se siguen vendiendo. Compramos diversión, compramos fantasía, compramos disfrute para nosotros mismos y nuestras familias. Por todo ello, hay algunos DVDs que se venden muy caros (hoy día principalmente los procedentes de EEUU y Japón), ya que las cajas de coleccionista de una película sola pueden llegar a valer unos 30 € (recordemos es un producto que ya está en internet gratis), y otros que se venden más baratitos (el precio más pequeño que he visto para un DVD nuevo es de 1,95 €, que casi no cubre costes).

Así que el negocio está difícil porque no es fácil vender ilusión, para vender ilusión hay que saber crearla, y no todo el mundo tiene este don. Pero como consumidores, hemos de decir que a veces nos encanta guardar nuestros CDs y DVDs como si fueran la única copia que queda en el mundo de lo que llevan dentro.