Europa necesita más cohesión cultural
28 de Septiembre de 2022; redacción Arscodex
En este breve artículo venimos a reseñar cómo está el estado de las cosas en lo que se refiere a la cohesión cultural en la Unión Europea. La idea general es que Europa está unida y eso es lo más importante, pero más allá de ello, necesitamos más cohesión cultural inter-miembros de la UE.
Así, el hecho de que Europa en lo fundamental se encuentre unida es algo tremendamente positivo -e insólito- tanto para ella misma como para el mundo; recordemos las dos guerras mundiales han tenido origen en tierras europeas. Desde tiempo de los romanos, que obtuvieron la conocida como "pax romana" a base de pasar por la espada a todo pueblo disidente, no hemos vivido en el continente europeo un período de paz voluntaria tan prolongado y eso es algo que debemos salvaguardar sobre todas las cosas en este momento, porque retroceder al estado anterior significaría tensiones geopolíticas y muy seguramente guerra, y no es algo muy deseable, ciertamente. Ya ciertos filósofos europeos del siglo XX como José Ortega y Gasset, firme europeísta, se hubieran dado "con un canto en los dientes" al ver cómo Europa se encuentra, finalmente, más o menos unida.
Así que, intentando no estropear este hecho, y ahora que Europa toma las decisiones fundamentales de manera conjunta o casi conjunta, habría que profundizar en el tráfico de culturas inter-europeas; es decir, que las manifestaciones artísticas de un y otro país dentro de la Unión no fueran tan estancas y los países no siguieran teniendo un cierto recelo a "dejar entrar" a sus dominios productos culturales procedentes de otras zonas de la Unión.
De esta manera se fomentaría una sensación de pertenencia a un grupo -Europa-, grande, en el que caben todos y cuyo arte puede circular libremente a lo largo de los diversos estados miembros. Porque el brazo productor de este grupo creativo, sobre el que se sustentan las líneas que el lector está leyendo, está encontrando dificultades para entrar en dos mercados audiovisuales maduros y que conforman uno de los núcleos duros de la Unión, me estoy refiriendo a Francia y Alemania (en Italia este grupo no ha intentado entrar y en los países más al norte tampoco).
En Alemania, por carambolas del destino, este grupo tiene una tímida presencia en distribución de audiovisuales, a través de plataformas de países terceros de fuera de la Unión, pero en Francia le está costando muy mucho entrar. Esto se debe a que quizá todavía en Europa la cosa no está suficientemente madura, o que los franceses solo dejan entrar aquellos productos que son inofensivos, y a los peligrosos nos lo ponen difícil para salvaguardar su propia red cultural. Como el lector podrá apreciar, el hecho de que las películas de la parte productora de este grupo creativo no tengan distribución en el país mencionado no se debe a falta de mérito y/o calidad sino más bien a cuestiones geopolíticas, lo cual es algo que hay que ir limando poco a poco.
En cualquier caso, además de ayudas a la producción patria, en cada país de la Unión, a través de subvenciones en Europa (mecanismo que a ciencia cierta produce obras más o menos "del montón", según el criterio de este grupo creativo), deberían darse facilidades para que las obras europeas pudieran viajar más fácilmente entre los países miembros de la Unión Europea, a través de cuotas, ayudas, no sé, lo que sea, pero para de esta manera aumentar la sensación de pertenencia a ese grupo privilegiado que es formar parte de Europa en nuestro pequeño mundo.
Así, el hecho de que Europa en lo fundamental se encuentre unida es algo tremendamente positivo -e insólito- tanto para ella misma como para el mundo; recordemos las dos guerras mundiales han tenido origen en tierras europeas. Desde tiempo de los romanos, que obtuvieron la conocida como "pax romana" a base de pasar por la espada a todo pueblo disidente, no hemos vivido en el continente europeo un período de paz voluntaria tan prolongado y eso es algo que debemos salvaguardar sobre todas las cosas en este momento, porque retroceder al estado anterior significaría tensiones geopolíticas y muy seguramente guerra, y no es algo muy deseable, ciertamente. Ya ciertos filósofos europeos del siglo XX como José Ortega y Gasset, firme europeísta, se hubieran dado "con un canto en los dientes" al ver cómo Europa se encuentra, finalmente, más o menos unida.
Así que, intentando no estropear este hecho, y ahora que Europa toma las decisiones fundamentales de manera conjunta o casi conjunta, habría que profundizar en el tráfico de culturas inter-europeas; es decir, que las manifestaciones artísticas de un y otro país dentro de la Unión no fueran tan estancas y los países no siguieran teniendo un cierto recelo a "dejar entrar" a sus dominios productos culturales procedentes de otras zonas de la Unión.
De esta manera se fomentaría una sensación de pertenencia a un grupo -Europa-, grande, en el que caben todos y cuyo arte puede circular libremente a lo largo de los diversos estados miembros. Porque el brazo productor de este grupo creativo, sobre el que se sustentan las líneas que el lector está leyendo, está encontrando dificultades para entrar en dos mercados audiovisuales maduros y que conforman uno de los núcleos duros de la Unión, me estoy refiriendo a Francia y Alemania (en Italia este grupo no ha intentado entrar y en los países más al norte tampoco).
En Alemania, por carambolas del destino, este grupo tiene una tímida presencia en distribución de audiovisuales, a través de plataformas de países terceros de fuera de la Unión, pero en Francia le está costando muy mucho entrar. Esto se debe a que quizá todavía en Europa la cosa no está suficientemente madura, o que los franceses solo dejan entrar aquellos productos que son inofensivos, y a los peligrosos nos lo ponen difícil para salvaguardar su propia red cultural. Como el lector podrá apreciar, el hecho de que las películas de la parte productora de este grupo creativo no tengan distribución en el país mencionado no se debe a falta de mérito y/o calidad sino más bien a cuestiones geopolíticas, lo cual es algo que hay que ir limando poco a poco.
En cualquier caso, además de ayudas a la producción patria, en cada país de la Unión, a través de subvenciones en Europa (mecanismo que a ciencia cierta produce obras más o menos "del montón", según el criterio de este grupo creativo), deberían darse facilidades para que las obras europeas pudieran viajar más fácilmente entre los países miembros de la Unión Europea, a través de cuotas, ayudas, no sé, lo que sea, pero para de esta manera aumentar la sensación de pertenencia a ese grupo privilegiado que es formar parte de Europa en nuestro pequeño mundo.

