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¿Está Pedro Alonso Pablos publicando sus obras a fondo perdido? La relación asimétrica entre lo que Pedro da al mundo y lo poco que recibe de este

03 de Abril de 2023;
En este preciso momento, y sin acritud, o sea, de manera sana y natural, el que escribe, es decir, el director de esta publicación y productor de cine, quiere hacer una pequeña reflexión, a modo de continuación y punto final de otro artículo que se escribió en este medio y que el lector recordará, quizá. El que escribe quiere, en definitiva, recalcar la relación asimétrica entre él y el mundo; él no para de dar "cositas buenas" a nuestro pequeño mundo y, sin embargo, no recibe nada a cambio.

Así, podemos mencionar el intento de declarar al que escribe como "orate" en su juventud; algo que convendría olvidar, por supuesto, y en lo que no va a profundizar el que escribe si no se tuercen las cosas. Después, en el momento en que se presentó al mundo su primer largometraje animado, La ruta de los elefantes, y a partir de ahí, las empresas de medios españolas no han parado de dar "codazos", reaccionar con "malas formas", con "exabruptos", al advenimiento de la obra de Pedro, en la mayoría de los casos. Sin premios, sin menciones, sin distinciones.

Después, Pedro ha sacado la "artillería" musical (con la publicación de su película Triskipolis), y la cosa sigue igual, o empeora, ya que tanto Spotify como Youtube, las empresas que controlaban la mayor parte de reproducciones musicales en internet en aquel momento, se dignan solo a darle unas migajas de escuchas oficiales al que escribe; es decir, sus temas musicales, publicados en estas plataformas, no pasaron de 100 escuchas o así en conjunto. Bienvenidos sean los exabruptos musicales (no encuentro otra manera de llamar a esto, sinceramente). El resultado es que estas dos plataformas de momento no tienen la música de Pedro en su catálogo.

Luego continuamos y hablamos del quinto largometraje animado de Pedro (Kaptavita), en el que el productor introdujo, a sabiendas de que lo iba a hacer "a fondo perdido", el símbolo de la paz en el cartel de dicha película, para que no hubiera otras posibles fuerzas malignas que se intentaran apropiar de "el primer largometraje en cuyos títulos de crédito solo figura un nombre". A posteriori ha comprobado que efectivamente este movimiento lo hizo a fondo perdido, como sospechaba.

Es decir, querido lector, como ya hemos apuntado, Pedro Alonso Pablos no para de dar al mundo y, en su relación asimétrica con el mismo, no recibe nada. Pero ya lo tiene asumido el que escribe. Y llegados a este punto no es que se arrepienta de haber puesto el símbolo de la paz en el pecho de Kaptavita, pero si volviera a vivir se lo pensaría muy mucho otra vez.

En fin, que así están las cosas. En la actualidad, no hay nada que el mundo tenga que Pedro necesite específicamente. Pedro solo espera que cuando sea viejecito o se ponga malo, sea tratado, como mínimo, como un ciudadano normal y corriente, es decir, si tiene alguna dolencia, que le sea tratada con cariño o si no, por defecto como se le trata a cualquier otra persona por estas latitudes. Y a ver si vamos cambiando un poco en general todo esto, que la cosa está bastante torcida, la verdad.