¿Realmente hay diferencia entre lanzar una película en cines y/o en internet?
01 de Noviembre de 2023; redacción Arscodex
En estos días que corren el que escribe está reflexionando sobre si realmente hay mucha diferencia entre lanzar una película en cines o en internet actualmente, y la verdad es que la conclusión a la que llega es que no, que no hay gran diferencia, como ahora veremos.
El cine está cambiando. Y hay dos elementos principales de cambio, que enumeramos aquí ahora: el primero es que hay películas a mansalva, por doquier; por lo tanto, que alguien vea tu película es más difícil que antes, cuando existía un "numerus clausus" en la industria del cine. El segundo es que con internet, es difícil sacar dinero "directamente" de las películas, es decir, que ponerlas en una plataforma, incluso aunque sea buena, no te va a hacer rico como productor; por lo tanto hay que buscar otras vías de ingreso.
Sobre el primer elemento de cambio ya mencionado, podemos extendernos un poco más; antes hacer una película, como se ha comentado en este medio otras veces, era algo mágico y todo el mundo iba a ver esa película; ahora un simple vídeo de Youtube técnicamente también es una película, que compite con las anteriores, y que puede tener una o dos visitas. Es decir, hacer un vídeo, una película, hoy día, es como escribir un poema; cualquiera con un lápiz y un papel, o una cámara de móvil, puede; por lo tanto destacar es dificilísimo.
El segundo argumento, también importante, es que con internet la distribución de las películas es casi gratuita, por lo tanto poco dinero se saca "directamente" con el lanzamiento de un filme, incluso en cines (recordemos esas películas de "autor" que no ve nadie pero que salen ahí en cines muy engoladas ellas). Esto contrasta con los derechos de la propiedad intelectual del cine en general, que se mantienen hasta ¡70! años después del fallecimiento de los creadores. ¿Qué indica esto? Pues indica que, habiendo tantas películas y siendo tan fácil copiarlas, la única manera de rentabilizarlas es, solo y exclusivamente, hacer buenas películas, que enganchen, y cuyos derechos sigan teniendo importancia a lo largo del tiempo para poderlas rentabilizar vendiendo calcetines con el dibujito de la película o algo parecido.
En definitiva, que alguien vea tu película, a ser posible cuanta más gente mejor, significa el 80% (más o menos, según nuestra tasación) del éxito de la película. El otro 20% puede ser la distribución u otros factores secundarios que afectan al devenir de un filme una vez este ha salido "recién calentito del horno" y ha sido publicado desde en Tiktok o Youtube, hasta en Netflix, o incluso en salas de cine.
Así que, a modo de recomendación para el futuro cineasta, y a modo de cierre también del artículo: concéntrese en hacer buenas películas mejor que en la distribución, ya que mismamente en Youtube el éxito se puede dar, igual que en una vieja sala de cine.
El cine está cambiando. Y hay dos elementos principales de cambio, que enumeramos aquí ahora: el primero es que hay películas a mansalva, por doquier; por lo tanto, que alguien vea tu película es más difícil que antes, cuando existía un "numerus clausus" en la industria del cine. El segundo es que con internet, es difícil sacar dinero "directamente" de las películas, es decir, que ponerlas en una plataforma, incluso aunque sea buena, no te va a hacer rico como productor; por lo tanto hay que buscar otras vías de ingreso.
Sobre el primer elemento de cambio ya mencionado, podemos extendernos un poco más; antes hacer una película, como se ha comentado en este medio otras veces, era algo mágico y todo el mundo iba a ver esa película; ahora un simple vídeo de Youtube técnicamente también es una película, que compite con las anteriores, y que puede tener una o dos visitas. Es decir, hacer un vídeo, una película, hoy día, es como escribir un poema; cualquiera con un lápiz y un papel, o una cámara de móvil, puede; por lo tanto destacar es dificilísimo.
El segundo argumento, también importante, es que con internet la distribución de las películas es casi gratuita, por lo tanto poco dinero se saca "directamente" con el lanzamiento de un filme, incluso en cines (recordemos esas películas de "autor" que no ve nadie pero que salen ahí en cines muy engoladas ellas). Esto contrasta con los derechos de la propiedad intelectual del cine en general, que se mantienen hasta ¡70! años después del fallecimiento de los creadores. ¿Qué indica esto? Pues indica que, habiendo tantas películas y siendo tan fácil copiarlas, la única manera de rentabilizarlas es, solo y exclusivamente, hacer buenas películas, que enganchen, y cuyos derechos sigan teniendo importancia a lo largo del tiempo para poderlas rentabilizar vendiendo calcetines con el dibujito de la película o algo parecido.
En definitiva, que alguien vea tu película, a ser posible cuanta más gente mejor, significa el 80% (más o menos, según nuestra tasación) del éxito de la película. El otro 20% puede ser la distribución u otros factores secundarios que afectan al devenir de un filme una vez este ha salido "recién calentito del horno" y ha sido publicado desde en Tiktok o Youtube, hasta en Netflix, o incluso en salas de cine.
Así que, a modo de recomendación para el futuro cineasta, y a modo de cierre también del artículo: concéntrese en hacer buenas películas mejor que en la distribución, ya que mismamente en Youtube el éxito se puede dar, igual que en una vieja sala de cine.

