Sobre los relatos, cuentos, mitos, leyendas y esas cosas que nos gustan tanto
29 de Diciembre de 2023; redacción Arscodex
Conviene ahora ordenar una serie de conceptos que son parecidos y cuyas definiciones andan por ahí pululando en diccionarios y/o enciclopedias diversas, a veces con buen tino, otras de manera errónea: nos referimos a los cuentos, relatos, mitos, leyendas, y esas otras cositas que tanto nos gustan en esta revista. Puede, el que escribe, pecar de empoderado al hablar tan categóricamente sobre todos estos conceptos pero, ¿quién no está empoderado en esta época?
En principio, para ordenar todos estos conceptos, comenzaremos por lo más sustancial. En general, un relato (o cuento) es una narración breve. Sobre esto no hay duda, y es quizá la primera piedra que hay que poner para edificar un mapa sobre estos conceptos.
Atendiendo a su más principal cualidad, si el relato incluye magia o elementos sobrenaturales, podríamos hablar de un cuento; y, por el contrario, si es realista, estaríamos hablando de un relato propiamente dicho o historia (comprobaremos que los términos son complementarios y/o sustitutivos y hay que hacer muchas veces caso al contexto para obtener la definición precisa). Ejemplo de relato realista puede ser Los crímenes de la calle Morgue de Edgar Allan Poe.
Atendiendo a otras propiedades secundarias podemos decir que los cuentos o relatos pueden ser populares si se desconoce el autor (frecuentemente suelen ser de tradición oral ancestral, aunque puede haber habido algún/as/os acuñadores, como los Hermanos Grimm), o literarios si han sido ideados por la mente de una o varias personas (frecuentemente una sola) de autoría conocida (por ejemplo los cuentos de Hans Christian Andersen). Como ejemplo intermedio podemos mencionar los Cuentos de la Alhambra de Washington Irving; se trata de viejos cuentos sobre dicha fortificación pero que han sido conformados de manera muy particular por un autor (Irving) que aporta, quizá, un poco más que solo la propia recopilación.
Ahora vamos con otros conceptos que se han mencionado anteriormente y que son parcialmente colindantes con los que hemos comentado hasta el momento: el mito y la leyenda, que a su vez colisionan entre sí. Procedamos pues a desgranar dichos conceptos.
El mito es una narración breve que incluye ciertos elementos: atendiendo a su principal diferencia, incluye un héroe o heroína y puede incluir un anti-héroe o villano; por lo tanto estamos hablando de narraciones de corte épico, y además incluye algún elemento sobrenatural o mágico (como dioses/as, objetos mágicos, etcétera). El mito suele ser una narración corta, ya que la acción principal se describe en unas pocas palabras, pero dependiendo de la importancia del mismo suele tener diversos episodios o capítulos (por ejemplo: La Odisea de Homero, que al ser de cierta longitud se convierte en una epopeya, cuya figura se escapa del estudio de este artículo).
La leyenda es, quizá, una mezcla de todo esto, se trata de un relato corto con elementos mágicos (es decir, un cuento), pero cuyos motivos principales han sido obtenidos de hechos que han ocurrido en la Historia, que han sido tergiversados, magnificados, o en definitiva alterados, para ofrecer un contenido más interesante. Aquí podemos poner como ejemplo las famosas Leyendas de Bécquer, de Gustavo Adolfo Bécquer; se trata de relatos con algún componente sobrenatural basados en un hecho que ocurrió hace un tiempo en alguna parte del mundo.
Podemos apreciar, a modo de recapitulación, y si seguimos el hilo del discurso de este artículo, las diferencias entre todos estos conceptos y sus subconsiguientes definiciones: El relato (narración breve realista), el cuento (narración breve con algún componente mágico y de corte no-épico); por otro lado, el mito (narración breve de corte épico con inclusión de elementos sobrenaturales o mágicos), y finalmente, la leyenda (narración breve con componente mágico basada en un hecho que ocurrió en la realidad).
Aunque estos conceptos han sido enunciados y descritos en otros artículos en esta revista y por supuesto muchas otras veces en muchos otros lugares, aquí tenemos una definición bastante certera del asunto, para que el lector saboree con cariño todas estas pequeñas cosas buenas.
En principio, para ordenar todos estos conceptos, comenzaremos por lo más sustancial. En general, un relato (o cuento) es una narración breve. Sobre esto no hay duda, y es quizá la primera piedra que hay que poner para edificar un mapa sobre estos conceptos.
Atendiendo a su más principal cualidad, si el relato incluye magia o elementos sobrenaturales, podríamos hablar de un cuento; y, por el contrario, si es realista, estaríamos hablando de un relato propiamente dicho o historia (comprobaremos que los términos son complementarios y/o sustitutivos y hay que hacer muchas veces caso al contexto para obtener la definición precisa). Ejemplo de relato realista puede ser Los crímenes de la calle Morgue de Edgar Allan Poe.
Atendiendo a otras propiedades secundarias podemos decir que los cuentos o relatos pueden ser populares si se desconoce el autor (frecuentemente suelen ser de tradición oral ancestral, aunque puede haber habido algún/as/os acuñadores, como los Hermanos Grimm), o literarios si han sido ideados por la mente de una o varias personas (frecuentemente una sola) de autoría conocida (por ejemplo los cuentos de Hans Christian Andersen). Como ejemplo intermedio podemos mencionar los Cuentos de la Alhambra de Washington Irving; se trata de viejos cuentos sobre dicha fortificación pero que han sido conformados de manera muy particular por un autor (Irving) que aporta, quizá, un poco más que solo la propia recopilación.
Ahora vamos con otros conceptos que se han mencionado anteriormente y que son parcialmente colindantes con los que hemos comentado hasta el momento: el mito y la leyenda, que a su vez colisionan entre sí. Procedamos pues a desgranar dichos conceptos.
El mito es una narración breve que incluye ciertos elementos: atendiendo a su principal diferencia, incluye un héroe o heroína y puede incluir un anti-héroe o villano; por lo tanto estamos hablando de narraciones de corte épico, y además incluye algún elemento sobrenatural o mágico (como dioses/as, objetos mágicos, etcétera). El mito suele ser una narración corta, ya que la acción principal se describe en unas pocas palabras, pero dependiendo de la importancia del mismo suele tener diversos episodios o capítulos (por ejemplo: La Odisea de Homero, que al ser de cierta longitud se convierte en una epopeya, cuya figura se escapa del estudio de este artículo).
La leyenda es, quizá, una mezcla de todo esto, se trata de un relato corto con elementos mágicos (es decir, un cuento), pero cuyos motivos principales han sido obtenidos de hechos que han ocurrido en la Historia, que han sido tergiversados, magnificados, o en definitiva alterados, para ofrecer un contenido más interesante. Aquí podemos poner como ejemplo las famosas Leyendas de Bécquer, de Gustavo Adolfo Bécquer; se trata de relatos con algún componente sobrenatural basados en un hecho que ocurrió hace un tiempo en alguna parte del mundo.
Podemos apreciar, a modo de recapitulación, y si seguimos el hilo del discurso de este artículo, las diferencias entre todos estos conceptos y sus subconsiguientes definiciones: El relato (narración breve realista), el cuento (narración breve con algún componente mágico y de corte no-épico); por otro lado, el mito (narración breve de corte épico con inclusión de elementos sobrenaturales o mágicos), y finalmente, la leyenda (narración breve con componente mágico basada en un hecho que ocurrió en la realidad).
Aunque estos conceptos han sido enunciados y descritos en otros artículos en esta revista y por supuesto muchas otras veces en muchos otros lugares, aquí tenemos una definición bastante certera del asunto, para que el lector saboree con cariño todas estas pequeñas cosas buenas.
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