Operación Triunfo
Operación Triunfo es un programa de televisión, ideado por Gestmusic (empresa exdominada por La Trinca) y basado en varias premisas anteriores que en 2001 arrasó por completo en España y rompió los esquemas de la batalla de la audiencia, llegando a lograr cifras de share absolutamente históricas. De este programa se han hecho hasta ahora dos ediciones más (OT 2 en 2002 y OT3 en 2003), secuelas que no han llegado ni por asomo a obtener tanta popularidad como la primera. El éxito desmesurado y el desarrollo del programa es lo que vamos a escudriñar en los siguientes párrafos.
Por un lado tenemos los antecedentes, que siempre conviene tener en cuenta. Han sido miles los programas anteriores basados en concursos de canción, ya sea para niños o para adultos. Así, hasta la fecha habían pasado por la pantalla, primero en TVE y posteriormente también en las privadas, numerosas propuestas de la misma índole, como "Menudas estrellas", "Lluvia de estrellas", "La Copla es nuestra", etcétera. Estos concursos eran semi-galas en donde cantantes principiantes se desgañitaban, sin mucho acierto, para obtener un primer premio que no consistía en nada especial ni solía verse transformado en éxito musical. Pero dichos espacios no incluían otro de los aspectos importantes de OT: el elemento "reality".
OT apareció en la pequeña pantalla en el momento justo posterior al desembarco de los programas reality, es decir, aquellos que se basan en grabar la vida en directo de varias personas. El programa estrella de este género era Gran Hermano, aunque comenzaban ya a surgir variantes. El problema de estos "reality" es que a medida que iban sucediéndose las ediciones perdían la gracia, porque la simple convivencia como objetivo dejaba de ser novedosa y la cosa comenzaba a repetirse. Hacía falta algo nuevo.
Operación Triunfo era el nombre de un programa que hasta ese año simplemente se veía reflejado en un proyecto que constaba de unos cuantos folios, como cualquier otro programa, y que fue rotando de cadena en cadena, sin que nadie mostrara especial interés por él. De hecho, estuvo un año entero metido en algún cajón de TVE, esperando, como la lámpara de Aladino, a que alguien por casualidad lo frotara para que saliera el genio. Y así fue. Pero aún falta un elemento al que OT debe su éxito.
Suele ocurrir que a partir de octubre, la gente en España esté un poco aburrida ya de la vida cotidiana. Las vacaciones han terminado, y la gran masa en conjunto necesita algo de lo que hablar y sobre lo que centrar su atención. Un año antes fue Tamara (la mala), esa cantante ciertamente extravagante que de repente apareció por los programas de TV alrededor de los meses de octubre y noviembre del año 2000. La gente, como decimos, se aburría, y necesitaba algo para encauzar su aburrimiento. Ese algo fue, en aquella ocasión, Tamara. Otras veces ha sido una serie de televisión, como Los Serrano, la que se convierte en el centro de atención. Pero en 2001 le tocó el turno a OT.
Así, OT comenzó a funcionar como una mezcla de reality y concurso de coplas, presentado por Carlos Lozano, que en su vida llegó a pensar que se las iba a ver en semejante tesitura, y con una gran conocida de la TV post-franquista como directora de "la academia" (nos referimos a Nina, la carismática azafata del 1,2,3). Este cargo de 'directora de la academia' suponía que tenía que supervisar los avances de los concursantes en materia de canto e interpretación musical. Los concursantes eran todos desconocidos que cantaban en orquestas para ferias y gente del entorno rural, muy a la sazón de los anteriores concursos musicales televisivos. El programa reunía, pues, elementos del clásico "concurso de coplas" (las galas), con el novedoso punto de vista de los realities (se emitían resúmenes de lo que ocurría en la academia y se mostraba a los concursantes ensayando). Bueno, el caso es que, impulsado por el aburrimiento español, de repente todo el mundo veía ese programa y hablaba sobre él. Y de repente todo el mundo escuchaba la canción estrella que grabaron todos los concursantes aquel año: "A tu Lado" (a tu laado me sieento seguro, a tu lado no dudo, a tu lado yo pueedo volaar).
Pero otra ramificación importante surgió de OT, y es que, TVE, que literalmente "no daba un duro" por el programa, cedió los derechos de la música que se grababa por muy poco precio a una discográfica llamada "Vale Music". Los discos recopilatorios de los programas se vendieron como churros, y estuvieron todo el año en el número uno de la lista de ventas AFYVE (eso sí, a un precio fuera de competición, 6 € por disco, precio al que otras producciones musicales no podían hacer frente porque era sumamente bajo). Entonces los músicos (los músicos de verdad, los de toda la vida) se quejaron, decían que si "eso no era música", que si era una aberración, que llevaban años y años trabajando para que de pronto y de la nada surgieran unos artistas que acaparaban toda la atención tanto en el campo de la TV como en el de la música. Había otros, por el contrario, que alababan el programa, ya que consideraban que era un "soplo de aire fresco" para la industria musical, bastante tocada por la piratería y el p2p de internet. El resultado, objetivamente y visto a través del filtro del tiempo, fue que la música se puso de moda; durante ese año la música era el arte más alabado y si estabas en la música habías "triunfado".
Después de este revuelo discográfico, en febrero o así, cuando terminó de emitirse el programa, todos los concursantes comenzaron a sacar discos. Bisbal, Chenoa, Rosa, Nuria Fergó... todos ellos sacaban disco y copaban los primeros puestos de la mencionada lista de ventas AFYVE, convirtiéndose en multiplatino la mayoría de ellos y algunos superando incluso los 500.000 discos vendidos en la primera semana (a un precio más bajo de lo normal, eso sí).
Además, no contentos con ello, los organizadores, y viendo que se podía sacar todavía más dinero de "Operación Triunfo", crearon un canal temático vía satélite llamado "Canal OT" donde se reponían hasta la saciedad los ensayos y las galas del programa. Y como colofón, el concurso tenía como premio oficial para el ganador la participación en Eurovisión de ese año. Rosa fue la ganadora de la primera edición y le tocó ir a Eurovisión, con los coros de Bisbal y compañía, cantando una canción prefabricada para la ocasión: "Europe's living a Celebration", en inglés, para más inri. El resultado no fue del todo positivo, pese al márketing y la canción, y a la pobre chica los coros (Bisbal y compañía) le hicieron el vacío después de la gala y los días sucesivos.
En aquella temporada España vivió una orgía musical comandada por músicos amateurs y orquestada por la caspa de los concursos de televisión. Pero fue una fiesta del pueblo, y el pueblo se divirtió y lo disfrutó. Durante el verano siguiente se hablaba ya del casting para la segunda edición, y todos los músicos de medio pelo se frotaban las manos sólo de pensar que podrían optar a entrar en "la academia". Por su parte, a los ganadores de la primera edición se les llamaba ya "triunfitos".
Un cásting multitudinario fue sacando a la luz la casi veintena de concursantes que participarían en la segunda edición. Esta vez eran chicos más preparados, con mejor pinta y una carrera musical más sólida. Pero la ilusión, como ocurre en los realities y en la televisión (medio efímero por antonomasia donde es raro que un programa pase de la 1ª temporada), el globo se deshinchó y las audiencias cayeron en picado, ni de lejos llegando a lo que fue la primera edición. Los concursantes se hicieron famosos, sí, pero ese famoseo de temporada predestinado a ser olvidado con el paso de los meses. El resultado fue que, frente a la mayoría de concursantes que sacaron disco el primer año, tan sólo tres (o así) lograron sacar un disco en esta edición, y los nombres de los agraciados, por desgracia para ellos (y por suerte para nosotros... bueno no, esto último no; no hay que ser tan malo), ya los hemos olvidado.
La tercera edición pasó sin pena ni gloria por la parrilla de TV con un Carlos Lozano con sonrisa desdibujada y una Nina más estresada que nunca. Se había acabado OT. La cuarta edición de OT no se emitió en su año predilecto (2004); en realidad, a día de hoy, no se ha emitido todavía.
Aún así, la franquicia dio de sí más aún, ya que fueron decenas los países que adoptaron la dinámica del programa y sacaron su propio "Operación Triunfo". En Inglaterra, por ejemplo, su nombre fue "Star Academy". Pero también hubo OT en Francia, en EEUU, en México... Incluso Telecinco, aprovechando el tirón, produjo un mini concurso para niñas adolescentes llamado "PopStar" cuyo premio consistía en formar un grupirritinín de cinco chicas y grabar un disco. Carne de cañón para los viejos verdes.
El caso es que, de todos los concursantes que han pasado por el programa en sus distintas ediciones (más de 50), hoy sólo recordamos a dos: David Bisbal y, un poco más perdida en la marabunta de los cantantes solistas, Chenoa. Pero a la larga, seguramente, a ellos, que han conseguido pasar el filtro del tiempo, les espera un futuro prometedor, porque conviene recordar que Julio Iglesias fue ganador del festival musical de Benidorm, y que algunos otros artistas de renombre han forjado su carrera en un plató de TV.
Por un lado tenemos los antecedentes, que siempre conviene tener en cuenta. Han sido miles los programas anteriores basados en concursos de canción, ya sea para niños o para adultos. Así, hasta la fecha habían pasado por la pantalla, primero en TVE y posteriormente también en las privadas, numerosas propuestas de la misma índole, como "Menudas estrellas", "Lluvia de estrellas", "La Copla es nuestra", etcétera. Estos concursos eran semi-galas en donde cantantes principiantes se desgañitaban, sin mucho acierto, para obtener un primer premio que no consistía en nada especial ni solía verse transformado en éxito musical. Pero dichos espacios no incluían otro de los aspectos importantes de OT: el elemento "reality".
OT apareció en la pequeña pantalla en el momento justo posterior al desembarco de los programas reality, es decir, aquellos que se basan en grabar la vida en directo de varias personas. El programa estrella de este género era Gran Hermano, aunque comenzaban ya a surgir variantes. El problema de estos "reality" es que a medida que iban sucediéndose las ediciones perdían la gracia, porque la simple convivencia como objetivo dejaba de ser novedosa y la cosa comenzaba a repetirse. Hacía falta algo nuevo.
Operación Triunfo era el nombre de un programa que hasta ese año simplemente se veía reflejado en un proyecto que constaba de unos cuantos folios, como cualquier otro programa, y que fue rotando de cadena en cadena, sin que nadie mostrara especial interés por él. De hecho, estuvo un año entero metido en algún cajón de TVE, esperando, como la lámpara de Aladino, a que alguien por casualidad lo frotara para que saliera el genio. Y así fue. Pero aún falta un elemento al que OT debe su éxito.
Suele ocurrir que a partir de octubre, la gente en España esté un poco aburrida ya de la vida cotidiana. Las vacaciones han terminado, y la gran masa en conjunto necesita algo de lo que hablar y sobre lo que centrar su atención. Un año antes fue Tamara (la mala), esa cantante ciertamente extravagante que de repente apareció por los programas de TV alrededor de los meses de octubre y noviembre del año 2000. La gente, como decimos, se aburría, y necesitaba algo para encauzar su aburrimiento. Ese algo fue, en aquella ocasión, Tamara. Otras veces ha sido una serie de televisión, como Los Serrano, la que se convierte en el centro de atención. Pero en 2001 le tocó el turno a OT.
Así, OT comenzó a funcionar como una mezcla de reality y concurso de coplas, presentado por Carlos Lozano, que en su vida llegó a pensar que se las iba a ver en semejante tesitura, y con una gran conocida de la TV post-franquista como directora de "la academia" (nos referimos a Nina, la carismática azafata del 1,2,3). Este cargo de 'directora de la academia' suponía que tenía que supervisar los avances de los concursantes en materia de canto e interpretación musical. Los concursantes eran todos desconocidos que cantaban en orquestas para ferias y gente del entorno rural, muy a la sazón de los anteriores concursos musicales televisivos. El programa reunía, pues, elementos del clásico "concurso de coplas" (las galas), con el novedoso punto de vista de los realities (se emitían resúmenes de lo que ocurría en la academia y se mostraba a los concursantes ensayando). Bueno, el caso es que, impulsado por el aburrimiento español, de repente todo el mundo veía ese programa y hablaba sobre él. Y de repente todo el mundo escuchaba la canción estrella que grabaron todos los concursantes aquel año: "A tu Lado" (a tu laado me sieento seguro, a tu lado no dudo, a tu lado yo pueedo volaar).
Pero otra ramificación importante surgió de OT, y es que, TVE, que literalmente "no daba un duro" por el programa, cedió los derechos de la música que se grababa por muy poco precio a una discográfica llamada "Vale Music". Los discos recopilatorios de los programas se vendieron como churros, y estuvieron todo el año en el número uno de la lista de ventas AFYVE (eso sí, a un precio fuera de competición, 6 € por disco, precio al que otras producciones musicales no podían hacer frente porque era sumamente bajo). Entonces los músicos (los músicos de verdad, los de toda la vida) se quejaron, decían que si "eso no era música", que si era una aberración, que llevaban años y años trabajando para que de pronto y de la nada surgieran unos artistas que acaparaban toda la atención tanto en el campo de la TV como en el de la música. Había otros, por el contrario, que alababan el programa, ya que consideraban que era un "soplo de aire fresco" para la industria musical, bastante tocada por la piratería y el p2p de internet. El resultado, objetivamente y visto a través del filtro del tiempo, fue que la música se puso de moda; durante ese año la música era el arte más alabado y si estabas en la música habías "triunfado".
Después de este revuelo discográfico, en febrero o así, cuando terminó de emitirse el programa, todos los concursantes comenzaron a sacar discos. Bisbal, Chenoa, Rosa, Nuria Fergó... todos ellos sacaban disco y copaban los primeros puestos de la mencionada lista de ventas AFYVE, convirtiéndose en multiplatino la mayoría de ellos y algunos superando incluso los 500.000 discos vendidos en la primera semana (a un precio más bajo de lo normal, eso sí).
Además, no contentos con ello, los organizadores, y viendo que se podía sacar todavía más dinero de "Operación Triunfo", crearon un canal temático vía satélite llamado "Canal OT" donde se reponían hasta la saciedad los ensayos y las galas del programa. Y como colofón, el concurso tenía como premio oficial para el ganador la participación en Eurovisión de ese año. Rosa fue la ganadora de la primera edición y le tocó ir a Eurovisión, con los coros de Bisbal y compañía, cantando una canción prefabricada para la ocasión: "Europe's living a Celebration", en inglés, para más inri. El resultado no fue del todo positivo, pese al márketing y la canción, y a la pobre chica los coros (Bisbal y compañía) le hicieron el vacío después de la gala y los días sucesivos.
En aquella temporada España vivió una orgía musical comandada por músicos amateurs y orquestada por la caspa de los concursos de televisión. Pero fue una fiesta del pueblo, y el pueblo se divirtió y lo disfrutó. Durante el verano siguiente se hablaba ya del casting para la segunda edición, y todos los músicos de medio pelo se frotaban las manos sólo de pensar que podrían optar a entrar en "la academia". Por su parte, a los ganadores de la primera edición se les llamaba ya "triunfitos".
Un cásting multitudinario fue sacando a la luz la casi veintena de concursantes que participarían en la segunda edición. Esta vez eran chicos más preparados, con mejor pinta y una carrera musical más sólida. Pero la ilusión, como ocurre en los realities y en la televisión (medio efímero por antonomasia donde es raro que un programa pase de la 1ª temporada), el globo se deshinchó y las audiencias cayeron en picado, ni de lejos llegando a lo que fue la primera edición. Los concursantes se hicieron famosos, sí, pero ese famoseo de temporada predestinado a ser olvidado con el paso de los meses. El resultado fue que, frente a la mayoría de concursantes que sacaron disco el primer año, tan sólo tres (o así) lograron sacar un disco en esta edición, y los nombres de los agraciados, por desgracia para ellos (y por suerte para nosotros... bueno no, esto último no; no hay que ser tan malo), ya los hemos olvidado.
La tercera edición pasó sin pena ni gloria por la parrilla de TV con un Carlos Lozano con sonrisa desdibujada y una Nina más estresada que nunca. Se había acabado OT. La cuarta edición de OT no se emitió en su año predilecto (2004); en realidad, a día de hoy, no se ha emitido todavía.
Aún así, la franquicia dio de sí más aún, ya que fueron decenas los países que adoptaron la dinámica del programa y sacaron su propio "Operación Triunfo". En Inglaterra, por ejemplo, su nombre fue "Star Academy". Pero también hubo OT en Francia, en EEUU, en México... Incluso Telecinco, aprovechando el tirón, produjo un mini concurso para niñas adolescentes llamado "PopStar" cuyo premio consistía en formar un grupirritinín de cinco chicas y grabar un disco. Carne de cañón para los viejos verdes.
El caso es que, de todos los concursantes que han pasado por el programa en sus distintas ediciones (más de 50), hoy sólo recordamos a dos: David Bisbal y, un poco más perdida en la marabunta de los cantantes solistas, Chenoa. Pero a la larga, seguramente, a ellos, que han conseguido pasar el filtro del tiempo, les espera un futuro prometedor, porque conviene recordar que Julio Iglesias fue ganador del festival musical de Benidorm, y que algunos otros artistas de renombre han forjado su carrera en un plató de TV.
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