Terminator


Terminator
Esta es una de las trilogías que se ha ido forjando en el tiempo, poco a poco, como los buenos vinos, y que finalmente ha dado su fruto. También los actores han ido madurando, y desde la primera entrega hasta la última podemos ver la evolución de su protagonista, Arnold Schwarzenegger, hecho un chaval en Terminator y un adulto con arruguitas en Terminator 3. Pero así son las cosas, así se pasa la vida tan callando, como diría el poeta.

En sí la trilogía nos habla una vez más de la relación amor/odio que tiene la especie humana con las máquinas y los ordenadores. En la primera entrega, dirigida por James Cameron, Arnold hace de malo y, como todos ya sabemos, es enviado desde el futuro para acabar con Sarah Connor, la madre del caudillo que derrotará a las máquinas en una guerra posterior. Una mezcla de The Matrix (donde el amor/odio mencionado hacia las máquinas se hace muy patente) y Back to the Future, pero en tono de drama casi religioso. El caso es que el Terminator es un cyborg con apariencia humana pero con una fuerza y poderío extraordinarios... ¿logrará su misión de acabar con Sarah? Pues para saber eso simplemente hay que ver la peli...

La segunda entrega tiene un subtítulo bastante apoteósico (El día del juicio final), y en realidad es una clara secuela de la primera. Mismo argumento, un nuevo Terminator vuelve al pasado para acabar con John Connor, el líder humano que luego derrotará a las máquinas. Peeero, los humanos mandan al pasado también a un Terminator reprogramado (nuestro querido Arnie) para que acabe con el T-1000 (el Terminator malo). El final es realmente conmovedor, tierno, humano, dramón puro... ¡¡qué bonito!! Bueno, en general es una secuela interesante donde ya comienza a darse el efecto moralina hollywoodiense, que tarde o temprano acaba aflorando, y es el cambio de bando de Arnold: mientras que en la primera interpretaba al malo maloso... en la segunda interpreta al bueno buenazo. El T-1000, por su parte, es un cyborg capaz de cambiar de forma, hecho logrado gracias a la ayuda de los efectos especiales, que fueron puntera en su día y que son muy agradecidos pues la verdad están bastante bien, para qué nos vamos a engañar. Aderezado con el actor que encarna al cyborg malo, que lo borda, pues nos queda una secuelilla bastante correcta y que además tuvo mucho éxito en su día.

La tercera entrega es ya el rizo del rizo. Básicamente es lo mismo. Ahora John Connor, el futuro líder de la resistencia humana tiene unos 20 y las máquinas envían esta vez a una Terminator femenina: Terminatrix (ojo al nombre porque es un triunfo, una mezcla entre meretriz y dominatriz que llama la atención). Ésta se dedica a perseguir a John, que entre peli y peli el pobre no gana para sustos. Y... sorpresa! Los humanos envían a otro cyborg para que trate de salvar a John. Adivinemos quién es... Sí, muy bien, lo has adivinado. Es él. Y ha vuelto.

En general la trilogía está bastante bien, aunque el guión de la segunda y la tercera sea exactamente el mismo a grandes rasgos, el derroche de medios y efectos especiales así como el aliciente de poder ver como Arnie nace, crece, se reproduce y ... lo demás en esta trilogía (muy dilatada en el tiempo) hace que finalmente el consumidor obtenga un producto más de la época, con mucho bombo y platillo, mucho musculito, mucho acero, mucho ordenador, mucha persecución, mucho drama... y esas cositas que tanto nos gustan
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