Aladdin


Aladdin
Aladdin pertenece a otra de las tantas edades de oro que ha vivido Disney. En el momento en que fue lanzada, en 1992, Disney había producido con éxito La Sirenita y después haría lo propio con La bella y la bestia, y El Rey León. Eran tiempos difíciles, y el estudio estaba en crisis, pero esta serie de lanzamientos, que en general guardaban unas características similares en cuanto a producción y a promoción, lograron que el barco no se hundiera con mucha tripulación dentro. Fueron, quizá, aquellos adorables momentos en los que la animación tradicional todavía era el medio de expresión natural para las películas de "dibujos" (posteriormente hemos conocido el auge de Disney/Pixar y también de algunos otros como Dreamworks).

Este grupo de películas se caracterizó por la adaptación de cuentos clásicos universales, como es el caso que nos atañe ahora (también La Sirenita, La bella y la bestia... El Rey León no). Posteriormente se buscaban voces conocidas y con tirón, como la de Robbin Williams, que puso la voz de el mismísimo Genio de la Lámpara (en español y para España lo hizo José María de Martes y Trece). Y el punto final era componer un tema musical que se convertiera en el bastión de cada filme, cantado en cada idioma por artistas de renombre. En este caso la canción, A Whole New World (Un mundo Ideal), fue galardonada con un Oscar, así como la banda instrumental (además de cuatro Grammy y dos Globos de Oro).

Una vez conocidos los antecedentes podemos pasar a hablar de la propia película. Aladdin es el filme más atrevido de su grupo, cuyo guión está fundamentado en el humor. Pero no es un humor infantil, o por lo menos no sólo existe en Aladdin humor infantil, ya que hay muchos giros que sólo podrán ser entendidos por adultos. Esto aumenta el espectro de potenciales degustadores del largo en cuestión, y si se hace bien no tiene por qué comprometer a los niños ya que ellos simplemente "no se enteran" de lo que no se tienen que enterar, pero disfrutan a tope con todo lo demás (que en esencia es la mayor parte de la producción). Es Aladdin un filme de humor, fantasía, aventuras y acción.

La historia retoma el viejo cuento procedente del libro Las mil y una noches en el que se narran las aventuras y desventuras de un ladronzuelo y una lámpara mágica que esconde a un genio. El ladrón conoce a la princesa y se establece una historia de amor imposible. Lógicamente, la princesa no puede casarse con un ladrón, se tiene que casar con alguien de más estirpe, y el malvado visir del rey, Jafar, es el candidato idóneo.

En realidad la base es la misma que la del cuento, pero el acierto de Disney fue de dotar de una personalidad singular a todos los personajes, además de realizar un profundo y minucioso estudio de la imagen de los protagonistas y del malvado Jafar. Sobre todo destaca el talante de Genio. Disney, como toda compañía de entretenimiento, tuvo que decidir cómo sería la personalidad de Genio, y esta vez (como en muchas otras) dieron en el blanco. Dotaron a Genio de un humor amplio y divertido, y de una especie de "hiperactividad" que le hace ser todavía más gracioso. El genio de Aladdin es, sin duda, un personaje entrañable que se recuerda con mucho cariño.

En cuanto al tema gráfico y de producción, el trabajo de sus creadores tanto a la hora de diseñar la ambientación como de documentarse para realizar esta tarea, ha sido inmenso y muy rico. Los rasgos físicos de los personajes están inspirados en estrellas de Hollywood, como por ejemplo la sonrisa de Aladdin, una abstracción gráfica de la del mismísimo Tom Cruise. Sus movimientos proceden del estudio del movimiento de M.C. Hammer y de Michael J. Fox. Y Jasmin se asemeja mucho a Julia Roberts. Además, para dibujar los decorados se realizó un trabajo de documentación que involucró a muchas personas. Entre ellas, algunas se dedicaron a tomar 1.800 fotos de interiores y exteriores de la ciudad de Irán. Finalmente, más de 600 animadores en plantilla terminaron de realizar la exquisita tarea de plasmar en 90 minutos todas las creatividades anteriores.

El filme cuenta con los estándares Disney en cuanto a inocuidad para niños, carga moral, y demás elementos que son permanentes en los trabajos salidos del mencionado estudio; en Aladdin encontraremos momentos de ternura, de tensión, acción, dinamismo, humor, tristeza, y todos los estados anímicos que Disney gusta de incluir en sus largos. En realidad, las historias son siempre muy parecidas, casi todos los cuentos y películas (y no sólo las de animación ni las de Disney) tratan sobre lo mismo: aventuras y amor donde el malo pierde y el bueno gana. Pero, si todo es lo mismo y todo es tan fácil, ¿Por qué Aladdin brilla con luz propia?
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