Estás leyendo... Calila e Dimna

El que por huir de un peligro cae en otro
Y dicen que en el prado que él primeramente andaba, que un homne cogía yerbas y vino un lobo por detrás a él por le morder. Y él, cuando lo sintió, comenzó a fuir. Y vido que en un río que estaba que había una puente quebrada, y dijo: "Si aquí estó, recelo del lobo, y si paso el río, lieva mucha agua y non sé nadar". Y acordó de se echar al agua, y fizo lo así. Y él yendo por el río que se quería afogar, viéronlo unos homnes de un aldea que estaba cerca y corriéronle y sacáronlo, y leváronlo al lugar. Y arrimóse a una pared; y después que fue sano del peligro del agua, cayó la pared sobrél y matólo, y non pudo fallescer a la ventura, bien así como Senceba.
Y a poco de tiempo engordó Senceba, y embraveció. Y cerca de aquel plado había un león, que era rey de todas las alimanias; y en aquel tiempo estaban con el león muchas dellas. Y este león era muy lozano. Y cuando oía la voz de como el buey bramaba, en que non tal cosa había oído, espantábase mucho; mas non que ría que gelo sopiesen sus vasallos, y estovo quedo en su lugar. Y entre los otros vasallos que él allí tenía, había dos lobos cervales, y al uno decían Dimna y al otro Calila, y eran muy ardides y agudos, y era Dimna de más noble corazón y de mayor facienda, y el que menos se tenía por pagado del estado en que era; y el león non los había conoscido nin eran de la privanza fasta allí.
Dijo Dimna a Calila: "Ya vees cómo está el león en su lugar pecachado, que non se mueve nin se solaza como solía facer". Dijo Calila: "Y tú, hermano, ¿qué has que preguntas lo que non has menester, nin te tiene pro en lo preguntar? Nos estamos en buen estado, y estamos a la puerta de nuestro rey, y tomamos lo que queremos, y non nos fallece nada de lo que habemos menester, y non somos de los que fablan con el rey sus fechos. Y déjate desto, y sabe que el que se entremete de decir y de facer lo que non es para él, que le acaesce lo que acaesció a un simio artero que se entremetió de lo que non era suyo, nin le pertenescía". Dijo Dimna: ¿Cómo fue esto?"
Y a poco de tiempo engordó Senceba, y embraveció. Y cerca de aquel plado había un león, que era rey de todas las alimanias; y en aquel tiempo estaban con el león muchas dellas. Y este león era muy lozano. Y cuando oía la voz de como el buey bramaba, en que non tal cosa había oído, espantábase mucho; mas non que ría que gelo sopiesen sus vasallos, y estovo quedo en su lugar. Y entre los otros vasallos que él allí tenía, había dos lobos cervales, y al uno decían Dimna y al otro Calila, y eran muy ardides y agudos, y era Dimna de más noble corazón y de mayor facienda, y el que menos se tenía por pagado del estado en que era; y el león non los había conoscido nin eran de la privanza fasta allí.
Dijo Dimna a Calila: "Ya vees cómo está el león en su lugar pecachado, que non se mueve nin se solaza como solía facer". Dijo Calila: "Y tú, hermano, ¿qué has que preguntas lo que non has menester, nin te tiene pro en lo preguntar? Nos estamos en buen estado, y estamos a la puerta de nuestro rey, y tomamos lo que queremos, y non nos fallece nada de lo que habemos menester, y non somos de los que fablan con el rey sus fechos. Y déjate desto, y sabe que el que se entremete de decir y de facer lo que non es para él, que le acaesce lo que acaesció a un simio artero que se entremetió de lo que non era suyo, nin le pertenescía". Dijo Dimna: ¿Cómo fue esto?"
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