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De lo que pasó al camello con el león y sus compañeros
Dijo Senceba: "Dicen que un león, estaba en un valle, cerca del camino, y había tres vasallos: el lobo, y el abnue, y el cuervo. Y pasaron por y unos mercadores, y dejaron y un camello, y el camello entró al valle fasta que llegó al león. Dijo el león: "¿Quién te metió aquí?" Dijo el camello su facienda. Dijo el león: "¿Pues qué quieres?" Dijo el camello: "Lo que tú mandares". Dijo el león: "Si me quisieres servir y vevir comigo mucho me place, y dóte seguranza por mí y por mi compaña, que vivas muy vicioso y muy seguro". Y vivió el camello con él un tiempo, fasta que acaesció que fue el león un día a cazar que comiese, y fallése con un elefante, y hubo con él grand lid, y llagólo el elefante con sus colmillos muy mal. Y tornóse el león su sangre corriendo y rastrando, fasta que llegó a su lugar, y cayó como muerto, que se non podía mover para cazar para él y para sus vasallos. Y ellos hobieron fambre; y entendiólos el león y díjoles: "Mucho, sodes lazdrados, y menester habedes de comer". Dijeron ellos: "Non habemos cuidado de nos, veyéndote desta guisa estar, y querríamos nos buscar alguna cosa que te toviese pro, aunque nos hobiésemos un poco de lacerio". Díjoles el león: "Non he dubda en vuestra lealtad, y en vuestro amor, y en vuestro buen consejo, y buen galardón hayades ende. Derramadvos aquí en derredor, y por ventura fallaredes alguna cosa, y venir melo hedes decir, y quizá haberé algo para mí y para vos".

"Y salieron ende y apartáronse y cerca, y aconsejáronse entre sí, y dijeron: "¿Qué pro habemos deste camello que come yerba, y que non es de nuestro talle, nin de nuestra natura, nin de nuestro seso? ¿Por qué non afeitamos al rey que lo coma, y pongamos gelo en rahez?" Dijo el lobo: "Non hay guisa por que se esto diga, por la seguridat y pleito homenaje que le fizo el león". Dijo el cuervo: "Sed vos aquí, y dejad me con el león". Y fuese y entró al león. Cuando lo vio el león díjole: "¿Qué has? ¿Sentistes algo?" Dijo el cuervo: "Non falla si non quien busca, nin vee si non quien ha ojos, nin piensa si non quien ha entendimiento; y nos perdido habemos esto con la fambre que habíamos, y la cuita que éramos. Mas habemos pensado una cosa, que si tu atorgares connusco, habremos algunt vito tú y nos". Dijo el león: " ¿Y qué es?" Dijo: "Comamos este camello que anda entre nos delicioso sin pro, que nin es de nuestra natura nin de nuestro talle".

Y ensañóse el león y dijo: "¡Confóndate Dios, cómo eres de mal seso, y qué poca piadad has, y qué alongado eres de lealtad! Y tú non debes parar ante mí con tal dicho. ¿Non sabes tú que yo he atreguado al camello, y que le he afiado, y que non ha ninguno que faga algún limosna de alguna cosa, maguer muy grande sea, que mayor gualardón haya que dejar a vida algunt alma medrosa, y reposar la sangre que era de verter? Y yo atregüé al camello, y non faré traición nin aleve". Dijo el cuervo: "Verdat es, señor; mas con un alma se redime una casa, y con una casa se redime un linaje, y con un linaje se redime una cibdat, y con una cibdat se redime un rey. Y veemos que estás en grant cuita, que eres rey, y yo te daré carrera como salgas del pleito y homenaje que feciste al camello sin rebto alguno; que yo faré al camello que te ruegue que lo comas por sí, y tú saldrás por muy leal, y haberás lo que quisieres tú y nos". "Y el león calló, y el cuervo tornó para sus compañeros, y dijéronle: "¿Qué feciste?" Y él díjoles lo que al león dijera, y qué respuesta le diera, y preguntóles cómo y en cuál guisa lo faría, que el león non entraría en la traición, nin la mandaría facer. Dijéronle: "Por tu artería cuidamos vevir". Dijo: "Tengo por bien que nos ayuntemos nos y el camello, y fablemos de su estado del león, y de cómo está lazrado y cuidado, por mostrar que nos dolemos dél, y que habemos cobdicia de le facer alguna pro, por tal que non nos tenga por mal y por desconocimiento; y lleguemos nos a él, y gradescamos le su bien facer, y aun que lo habemos por muy bueno, y como vevimos en su sombra, y de como ha de menester que gelo agradescamos y que le seamos leales; y que si le pudiésemos traer alguna pro que non fincaría por nos, nin gelo callaríamos; y que si gelo non pudiéremos facer, que le ofrezcamos nuestras almas, y que nos le mostremos delante, y digan cada uno de nos: coma a mí el rey, y non muera de fambre. Y cada que lo dijere alguno de nos, recúdale el otro con alguna razón tal, que sea escusación por que estuerza, y en esto faremos nuestro derecho".

"Y ficieron lo así, y el camello otorgó con ellos. Y viniéronse para el león, y ayuntáronse antél; y comenzó el cuervo a fablar, y dijo: "Señor, tú eres lazrado y enflaquecido, y has menester algunt cobro por que te mantengamos. Y nos debemos te mantener con nos mismos, y ofrecernos te por el bien y por la merced que nos feciste, ca por ti vevimos nos, y por ti esperamos que vivan los que fincaren de nos, y los que vinieren de nos. Y si tú murieres a ninguno de nos non le ha pro después de ti en vevir. Y yo ofrézcote mi cuerpo, y cómeme y non mueras de fambre". Recudieron el lobo y el abnue, y dijeron: "Calla, non te ha pro en te desamparar a muerte, y non habiendo el rey en ti fartura". Dijo el lobo: "Mas coma a mí, y fartar se ha, y abondar le ha mi carne". Dijeron el cuervo y el abnue: "Calla, astroso; ¿non oíste decir que el que se quiere matar que coma carne de lobo, y le tomará postema a la garganta, y morrá luego?" Dijo el abnue: "Mas coma a mí, y será mejor que a ti". Y dijeron el lobo y el cuervo: " ¿Y cómo combrá a tí? Ca tú sabes que hueles muy mal, y has el vientre lijoso". Y en esto cuidó el camello mezquino que cuando él dijese como dijeron los otros, que lo escusarían por que estorciese como ellos, y que sería pagado el león como se pagó dellos otros, y dijo: "En mí has fartura cuanto quieras, ca mi carne es muy buena y alba y sana, y el mi vientre es muy limpio, y non ha en mí tacha ninguna". Y ellos todos dijeron: "Verdat dejiste, y feciste lealtad contra el león, y Dios te dé buen galardón por ello, ca fecho has lo que debías". Y saltaron en él todos, y matáronlo y comiéronlo. "Y yo non te di este ejemplo si non porque sé que si el león y sus compañeros acordaron en mi muerte, maguer contra su voluntad y contra su voluntad dél sea, que lo podrán facer y acabar lo que quisieren en mí. Y dicen que el que mejor rey es semeja al bueitre, que tiene en derredor de sí las bestias vivas y non cura dellas, y búscalas muertas, por que se paga dellas más que de otra cosa; ca los bueitres siempre se ayuntan a las bestias muertas. Y puesto quel león non me pensase mal, usando con él los malos consejeros, habíalos de escuchar y facer por ellos. Tú vees que el agua es más blanda que la piedra, y si mucho atura corres por ella, a poco tiempo face en ella rastro".

Dijo Dimna: "¿Qué es lo que quieres facer?" Dijo Senceba: "Non me semeja qué he de facer, si non convidar al león a lit; ca nin el religioso por sus oraciones, nin el limosnero por sus limosnas, nin el que teme a Dios por su simpleza, non ha tanto galardón como aquel que se ampara si quiera una hora del día, manteniendo la verdat, y su enemigo mentira. Ca qui manifiestamente tiene la verdat, si lo matan vase a paraíso, y si él mata, vence y sale por bueno". Y dijo Dimna: "Non se debe ninguno meter a peligro, podiendo estorcer; ca si muere pierde su alma y peca, y si vence es ventura. Mas el homne de buen entendimiento pone la lid en fin de todas sus artes. Y dicen: "Non desprecies al enemigo flaco y deshonrado, y más si fuere artero; cuanto más el león, que es tan atrevido y tan fuerte como tú sabes". Ca qui menosprecia facienda de su enemigo y lo tiene en nada, acaéscele lo que acaesció al mayordomo de la mar con la ave que decían tittuy". Dijo Senceba: "¿Cómo fue eso?"
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