Estás leyendo... Calila e Dimna

La garza, la culebra y el cangrejo
Dijo el padre: "Dicen que un garza criaba cerca de una cueva de una culebra, y esta culebra comíale cuantos pollos sacaba. Y la garza, pagándose mucho de aquella morada, entristeció y hubo muy gran pesar, y entendiógelo un cangrejo y preguntóle que qué había, y ella dijo gelo, y dijo el cangrejo: "¿Quieres que te conseje una cosa que te librará de la culebra?" Dijo ella: "Placermehía mucho". Y fue y mostróle una cueva de un lirón, y contóle que tamaña enemistad había entre la culebra y el lirón, y dijo: "Ayunta muchos peces, y ponlos desde la puerta de la cueva de la culebra fasta la cueva del lirón, y el lirón comerlos ha, y fallará a la culebra y matarla ha". Y ella fízolo así como le consejó el cangrejo, y el lirón siguió el rastro fasta que falló a la culebra, y la mató. Y andando así el lirón buscando lo peces, falló el nido de la garza, y comió a ella y a sus pollos.
"Y ya non te di este ejemplo si non por que sepas que el que non cata primero la cosa que la faz, échalo la suerte por ventura en lugar onde nunca estorcerá, y tú sabrás qué facer". Dijo el falso a su padre: "Bien entiendo lo que dices, mas non hayas miedo, ca más cosa ligera es y más presta que tú non cuidas". Y non quedó de lo falagar fasta que gelo otorgó y seguró por su consejo y yogo en el árbol. Y cuando fue otro día de mañana, llegó el alcalld al árbol, él y los que eran con él, y preguntóle por los maravedís, y respondióle el padre del falso de dentro del árbol, y dijo: "El torpe tomó los maravedís". Y maravillóse ende el alcalld y cuantos con él eran, y andudo enderredor del árbol, y non vio nada en que dubdase. Y mandó ayuntar leña y poner cerca del árbol enderredor y encendióse fuego; y cuando llegó el fumo al viejo y le dio el calor y la flama, sufrióse una hora, desí dio voces y demandó acorro, y sacáronlo cerca de muerto. Y mandó el alcalld justiciar a él y a su fijo, y tomó el torpe los maravedís, y tornóse el falso con su padre a cuestas. El padre perdió y los maravedís.
"Y yo non te di este ejemplo sino por quel engaño y la falsedat quien la face cae en el mal y pierde su derecho. Y tú, Dimna, has ayuntado todas estas malas mañas que yo dije. Y esto que tú vees es fruto que tú vendimiaste de tu mal fecho, y con todo esto non creo que tú estorcerás del león; ca tú eres de dos faces y de dos lenguas, y la casa está siempre en paz mientra que non entra dañoso, y la amistad dura entre los amigos mientra que non entra entrellos tal como tú; ca non es cosa que más semeja que tú a la culebra que le corre de la lengua tósigo. Y cuamaño miedo había yo del tósigo de tu lengua, el cual me face aborrecer tu compaña; ca los entendidos dicen: "Esquiva es la compañía de los falsos maguer sean tus parientes, y quien tal es, non es si non como la culebra que cría el homne y la falaga, desí non ha della si non morderlo y facerle mal".
"Y dicen los filósofos: "Acuéstate al homne entendido y honrado, y guíate por su consejo y guárdate que te non quites dél, y non quieras haber amistad del que non ha amor maguer sea de buen consejo y de honestas maneras, y guárdate cuanto pudieres de sus costumbres, y aprovéchate de lo que sopiere; y non dejes de haber amor de los largos, maguer que non te den nada, mas allégate a su largueza y tenlo pro con tu seso; y fuye cuanto pudieres del vil loco". Y yo, ¿dó fuiré de ti, o do me apartaré? Y debíate esquivar. Y yo, ¿cómo haberé esperanza y tus amigos en tu lealtad, habiendo tu fecho esto a tu rey, que te honrara cuanto yo vi? Y eres en esto tal como el mercador que dijo que en la tierra donde comían los mures ciento quintales de fierro non es esquiva cosa que los azores roben los infantes". Dijo Dimna: "¿Y cómo fue eso?"
"Y ya non te di este ejemplo si non por que sepas que el que non cata primero la cosa que la faz, échalo la suerte por ventura en lugar onde nunca estorcerá, y tú sabrás qué facer". Dijo el falso a su padre: "Bien entiendo lo que dices, mas non hayas miedo, ca más cosa ligera es y más presta que tú non cuidas". Y non quedó de lo falagar fasta que gelo otorgó y seguró por su consejo y yogo en el árbol. Y cuando fue otro día de mañana, llegó el alcalld al árbol, él y los que eran con él, y preguntóle por los maravedís, y respondióle el padre del falso de dentro del árbol, y dijo: "El torpe tomó los maravedís". Y maravillóse ende el alcalld y cuantos con él eran, y andudo enderredor del árbol, y non vio nada en que dubdase. Y mandó ayuntar leña y poner cerca del árbol enderredor y encendióse fuego; y cuando llegó el fumo al viejo y le dio el calor y la flama, sufrióse una hora, desí dio voces y demandó acorro, y sacáronlo cerca de muerto. Y mandó el alcalld justiciar a él y a su fijo, y tomó el torpe los maravedís, y tornóse el falso con su padre a cuestas. El padre perdió y los maravedís.
"Y yo non te di este ejemplo sino por quel engaño y la falsedat quien la face cae en el mal y pierde su derecho. Y tú, Dimna, has ayuntado todas estas malas mañas que yo dije. Y esto que tú vees es fruto que tú vendimiaste de tu mal fecho, y con todo esto non creo que tú estorcerás del león; ca tú eres de dos faces y de dos lenguas, y la casa está siempre en paz mientra que non entra dañoso, y la amistad dura entre los amigos mientra que non entra entrellos tal como tú; ca non es cosa que más semeja que tú a la culebra que le corre de la lengua tósigo. Y cuamaño miedo había yo del tósigo de tu lengua, el cual me face aborrecer tu compaña; ca los entendidos dicen: "Esquiva es la compañía de los falsos maguer sean tus parientes, y quien tal es, non es si non como la culebra que cría el homne y la falaga, desí non ha della si non morderlo y facerle mal".
"Y dicen los filósofos: "Acuéstate al homne entendido y honrado, y guíate por su consejo y guárdate que te non quites dél, y non quieras haber amistad del que non ha amor maguer sea de buen consejo y de honestas maneras, y guárdate cuanto pudieres de sus costumbres, y aprovéchate de lo que sopiere; y non dejes de haber amor de los largos, maguer que non te den nada, mas allégate a su largueza y tenlo pro con tu seso; y fuye cuanto pudieres del vil loco". Y yo, ¿dó fuiré de ti, o do me apartaré? Y debíate esquivar. Y yo, ¿cómo haberé esperanza y tus amigos en tu lealtad, habiendo tu fecho esto a tu rey, que te honrara cuanto yo vi? Y eres en esto tal como el mercador que dijo que en la tierra donde comían los mures ciento quintales de fierro non es esquiva cosa que los azores roben los infantes". Dijo Dimna: "¿Y cómo fue eso?"
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