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De la paloma collarada, y del galápago, y del gamo, y del cuervo; y es capítulo de los puros amigos
Dijo el rey al filósofo: "Ya oí el ejemplo de los amigos, cómo los departe el mesturero, falso, mezclador, y a qué tornó su facienda; pues dime de los puros amigos, cómo comienza su amistad entrellos, y cómo se ayudan y se aprovechan unos de otros". Dijo el sabio: "El homne entendido non eguala con el buen amigo ningund tesoro nin ninguna ganancia; ca los amigos son ayudadores a la hora que acaesce al homne algund mal. Y uno de los ejemplos que me semejan a esto es el ejemplo de la paloma collarada y del mur y del galápago y del gamo y del cuervo". Dijo el rey: " ¿Y cómo fue eso?"
Dijo el filósofo: "Dicen que en tierra de Duzat, cerca de una cibdat que decían Muzne, había un lugar de caza, do cazaban los pajareros, y había y un árbol grande de muchas ramas y muy espesas, y había y un nido de un cuervo que decían Geba. Y estando el cuervo un día en aquel árbol vio venir un homne muy feo y de mala catadura y muy despojado; y traía al cuello una red, y en la mano lazos y varas y asomaba faza el árbol. Y el cuervo hubo pavor, y dijo "Alguna cosa adujo a este pajarero a este lugar, y yo non sé si es por mi muerte o por muerte de otri; mas estaré quedo en mi lugar, y veré qué fará". Y armó el cazador su red, y esparció y trigo, y echóse en celada y cerca. Y a poca de hora pasaron y unas palomas que habían por cabdillo y por señora una paloma que decían la collarada. Y vio la collarada el trigo, y non vio la red, y posó ella y todas las palomas, y trabáronse en la red.
Y vino el pajarero muy gozoso por las tomar, y comenzaron las palomas a debatirse cada una a su parte, y punaban por estorcer. Díjoles la collarada: "Non vos desamparedes en vos querer librar, nin haya ninguna de vos más cuidado de sí que de su amiga; mas ayuntemos nos todas en una y quizá arrancaremos la red, y librar nos hemos las unas a las otras. "Y ficieron lo así: ayuntáronse y arrancaron la red, y leváronla en alto por el aire. Y vio el cazador lo que ficieron, y siguiólas por las haber, y non se desfució dellas y cuidó que luego a poca de ora les apesgara la red y cayeran. Dijo el cuervo, entre sí: "Seguir las he fasta que vea en qué torna su facienda y del cazador". Y la collarada paró mientes y vio al cazador que las seguía. Dijo ella a las otras: "Veo que nos viene a buscar; y si fuéremos por lo escampado non perderá rastro de nos nin dejará de nos seguir; y si fuéremos por el lugar de los muchos árboles y por lo poblado, perderá rastro de nos, y desperará de nos, y tornar se ha. Y si se fuere, aquí cerca hay una cueva de un mur que es mi amigo; y si allá vamos tajará esta red y librarnos hía della". Y ficieron las palomas lo que les ella mandó.
Y perdiólas el pajarero de vista y desfució se dellas, y tornóse. Y siguiólas el cuervo como ante facía por ver si farían alguna arte para sallir de aquello en que eran caldas, y la aprendiese y se ayudase della si él cayese en otro tal. Y llegaron las palomas a la cueva del mur, y mandólas la collarada que se posasen. Y fallaron que el mur tenía ciento cuevas para los miedos. Y llamólo la collarada por su nombre, y decíanle Zira, y él respondió y díjole, "¿Quién eres?" Díjole la collarada: "Tu amiga la collarada". Salió luego a ella, y cuando vido la red díjole: "Hermana, ¿quién te echó en esta tribulación?" Díjole la collarada: "¿Non sabes que non hay cosa en este mundo que en ventura non haya aquello que le contesce? Y así la ventura me echó en esta tribulación, ca ella me mostró los granos y me encubrió la red de guisa que me travé en ella, yo y mis compañeras. Y non es maravilla en me non amparar yo de la ventura, ca non se ampara della quien es más fuerte que yo y de mayor guisa; ca a las veces se escuresce el sol y la luna, y pierden su color, y sacan los peces de fondón de la mar do ningunos non nadan, y facen descender las aves que vuelan por el aire, si lo han en parte. Onde la cosa que face cobrar al perezoso lo que le es menester, esa mesma la face perder al anviso, y así las aventuras me metieron en esto que vees". Desí comenzó el mur de roer los lazos en que yacía la collarada. Y ella díjol: "Amigo, comienza en las otras palomas, y taja sus lazos; desí tajarás los míos". Y dijo gelo muchas veces, y él non tornaba cabeza por lo quel decía, nin le respondía. Y tanto gelo dijo, fasta que le respondió el mur y le dijo: "Semeja que non has duelo nin piedat de ti nin debdo con tu alma". Díjol la collarada: "Non me culpes de lo que te digo, ca yo só cabdillo destas palomas, y asegurélas que estorcerían desta cuita por mí; y es grant derecho que lo faga, así como ellas ficieron su derecho en obedescer a mí lealmente, ca con su ayuda y obedescimiento nos libró Dios del pajarero. Y yo temo me, si comenzares a roer mis lazos, que cansares y te enojares de los que fincaren; y sé que si ante royeres los lazos dellas y fuere yo la postrimera, maguera que canses y te enojes, non querrás estar que non me libres desto en que só". Dijo el mur: "Por esto otrosí te deben amar tus amigos, y haber mayor cobdicia de ti". Y comenzó a roer y a catar la red fasta que la acabó. Tornóse la collarada y las otras palomas a su lugar, salvas y seguras.
Cuando el cuervo vido lo quel mur ficiera, y como librara a las palomas, hubo cobdicia de haber su amor, y dijo en su corazón: "Non só yo seguro de non acaescor a mí lo que acontesció a las palomas, y non puedo escusar el amor del mur". Y llegóse a la puerta de la cueva y llamólo por su nombre; y dijo el mur: "¿Qué quieres o quién eres?". Dijo el cuervo: "Yo só el cuervo, y sepas que me acaesció desta guisa y desta. Y cuando vi la lealtad que hobiste a la collarada y a sus compañeras, y de lo que fueron libradas por ti, hube grant cobdicia de tu amistad y de tu compañía, y vine te la a demandar". Dijo el mur: "Non ha entre mí y ti carrera por amor, y el homne entendido non debe trabajarse si non de lo que ha fiucia que fará, y dejarse de buscar lo que non podrá haber, ca será por nescio contado, así como el homne que quiso facer correr las naves por la tierra, y las carretas por el agua, y non es en guisa. Y ¿cómo será entre nos carrera de amor, yo seyendo tu vianda y tú seyendo mi comedor?" Dijo el cuervo: "Piensa con tu entendimiento que en comerte yo, maguer que tú seas mi vianda, non me abastarás nada, y que en viviendo tú y habiendo yo tu amor, haberé solaz y consolación y seguranza mientra que viva. Y pues que yo vine pedirte tuyo amor y gracia, non me debes enviar vago, ca me ha parescido de ti grant bondat y buenas costumbres; y maguer que tú non quesiste mostrar esto de ti, el homne bueno non se encubre su bondat, maguer la encubra y esconda cuanto pueda, así como el musgo, que maguer es cerrado y sellado, por eso non deja su olor de recender; pues tú non mudes contra mí tus costumbres, nin me viedes tu amor". Dijo el mur: "La mayor enemistad es de la natura que es en dos maneras: la una es egual así como la enemistad del elefante con el león, ca a las veces mata el león al elefante, y a las veces mata el elefante al león; y la otra es del daño de la una parte contra la otra, así como la enemistad que es entre mí y ti. Y esta nuestra enemistad non es por daño de mí contra ti; mas por la mala andancia que nos fue prometida en parte que hobiésemos de nos enemistar de la natura; y la paz y la tregua del que ha algo menester, las más veces en enemistad se torna, y non debe el homne fiar por tal tregua, nin ser engañado por ella; ca el agua, maguer sea bien escalentada con el fuego, non deja por eso del amatar el fuego si de suso se le echan. Y solamente tal es el que face amistad con su enemigo como el que lleva la culebra en su seno, que non sabe cuando se le ensañará y lo matará. Y non se consuela el homne entendido con la amistad del que lo ha menester, mas antes se aparta dél y lo esquiva".
Dijo el cuervo: "Entendido he lo que dejiste, y tú debes facer segund la bondat de tus costumbres, y conoscerás que verdad te digo, y non me encarezcas la cosa nin la aluengues entre mí y ti en decir que non hay carrera para haber yo y tú nuestro amor de so uno; ca el amor que es entre los buenos depártese muy tarde y ayúntase aína, y es en esto tal como el vaso de oro que se quiebra muy tarde y se emienda muy aína, maguer que se quiebra y se abolle; y el amor que es entre los malos depártese mucho aína y ayúntase muy tarde, así como el vaso de tierra que se quiebra por cualquier guisa mucho aína, desí nunca se emienda. Y el homne de buena parte ama al homne de buena parte de una vez que se vean, y por conoscencia de un día y non más, y el homne vil non pone su amor con ninguno si non por cobdicia o por miedo, y tú eres noble y de buena parte, y yo he menester tu amor, y aquí estaré a tu puerta, que non comeré nin beberé fasta que me otorgues tu amor".
Dijo el mur: "Ya rescibo el tu amor, que yo nunca envié al que algo hobo menester de mí sin ello, y non te comencé a decir esto que oíste si non por me escusar, y si me quisieres facer traición non dirás: fallé el mur de flaco consejo y rafez de engañar". Desí salió de su cueva y paróse a su puerta. Dijo el cuervo: "¿Qué te tiene a la puerta de la cueva que te vieda de salir a mí y solazarte comigo? ¿Has sospecha o miedo de mí aún?" Dijo el mur: "Los homnes deste siglo danse entre sí unos a otros dos cosas: la una es el amor y la otra es el algo. Y los que se dan el amor son los que pura y lealmente se aman, y los que se dan el algo son los que se ayudan y se aprovechan unos de otros. Y el que non face bien si non por haber bien, y por ganar alguna alegría deste siglo y algund pro, es tal en esto como el pajarero que echa los granos a las aves, non por les facer ayuda, si non por que quiere ganar. Onde dar homne su amor mejor es que dar su algo. Y fío en tu amor, y dote otra tal de mí; y non me tiene de salir a ti mala sospecha que haya en ti; mas yo creo que tú has compañeros que son de tu natura, y non son contra mí como tú, y he miedo que me vea contigo alguno dellos y me mate". Dijo el cuervo: "Esta es la señal del amigo: ser amigo del amigo y enemigo del enemigo, y non me es a mí amigo nin compañero quien a ti non amare y non hobiere sabor de ti. Muy rafez me partiría yo de su amor del que tal fuere; y el que siembra las yerbas odoríferas, si con ellas nasce alguna cosa que las dañe y las afogue, arráncala".
Desí salió el mur al cuervo, y abrazáronse y saludáronse el uno al otro y solazáronse y seguráronse y fablaron y contáronse nuevas, fasta que pasó una hora del día. Y después que pasaron algunos días dijo el cuervo al mur: "Esta tu cueva es cerca de la carrera por do pasan los homnes, y témome que te farán mal. Y yo sé un lugar apartado y muy vicioso do ha peces y agua y hay un galápago mi amigo; si quisieres vamos a él, y veviremos con él salvos y seguros". Dijo el mur: "Pláceme y yo te he de decir muchas historias y fazañas que te departiría si fuésemos ya llegados do tu quieres". Y priso el cuervo al mur por la cola, y voló con él fasta que llegó cerca de la fuente en que yacía el galápago. Cuando vido el galápago un cuervo y un mur con él espantóse, y non sopo que su amigo era, y metióse en el agua. Y puso el cuervo el mur en tierra, y posóse en un árbol y llamó al galápago por su nombre, y decíanle Asza, y él conosció su voz, y salió a él y preguntóle dónde venía, y díjole él lo que le acaesciera desque siguiera a las palomas, y lo que le acaesciera después del fecho del mur. Y maravillóse el galápago del seso del mur y de su lealtad, y llegóse a él y saludólo, y díjole: "¿Qué te adujo a esta tierra?" Dijo el mur: "Hube cobdicia de tu compañía y de vevir contigo". Desí dijo el cuervo al mur: "Las historias y las fazañas que me dijiste que me dirías, dímelas agora y cuentamelas, y non te receles del galápago, que así es como si fuese nuestro hermano".
Dijo el filósofo: "Dicen que en tierra de Duzat, cerca de una cibdat que decían Muzne, había un lugar de caza, do cazaban los pajareros, y había y un árbol grande de muchas ramas y muy espesas, y había y un nido de un cuervo que decían Geba. Y estando el cuervo un día en aquel árbol vio venir un homne muy feo y de mala catadura y muy despojado; y traía al cuello una red, y en la mano lazos y varas y asomaba faza el árbol. Y el cuervo hubo pavor, y dijo "Alguna cosa adujo a este pajarero a este lugar, y yo non sé si es por mi muerte o por muerte de otri; mas estaré quedo en mi lugar, y veré qué fará". Y armó el cazador su red, y esparció y trigo, y echóse en celada y cerca. Y a poca de hora pasaron y unas palomas que habían por cabdillo y por señora una paloma que decían la collarada. Y vio la collarada el trigo, y non vio la red, y posó ella y todas las palomas, y trabáronse en la red.
Y vino el pajarero muy gozoso por las tomar, y comenzaron las palomas a debatirse cada una a su parte, y punaban por estorcer. Díjoles la collarada: "Non vos desamparedes en vos querer librar, nin haya ninguna de vos más cuidado de sí que de su amiga; mas ayuntemos nos todas en una y quizá arrancaremos la red, y librar nos hemos las unas a las otras. "Y ficieron lo así: ayuntáronse y arrancaron la red, y leváronla en alto por el aire. Y vio el cazador lo que ficieron, y siguiólas por las haber, y non se desfució dellas y cuidó que luego a poca de ora les apesgara la red y cayeran. Dijo el cuervo, entre sí: "Seguir las he fasta que vea en qué torna su facienda y del cazador". Y la collarada paró mientes y vio al cazador que las seguía. Dijo ella a las otras: "Veo que nos viene a buscar; y si fuéremos por lo escampado non perderá rastro de nos nin dejará de nos seguir; y si fuéremos por el lugar de los muchos árboles y por lo poblado, perderá rastro de nos, y desperará de nos, y tornar se ha. Y si se fuere, aquí cerca hay una cueva de un mur que es mi amigo; y si allá vamos tajará esta red y librarnos hía della". Y ficieron las palomas lo que les ella mandó.
Y perdiólas el pajarero de vista y desfució se dellas, y tornóse. Y siguiólas el cuervo como ante facía por ver si farían alguna arte para sallir de aquello en que eran caldas, y la aprendiese y se ayudase della si él cayese en otro tal. Y llegaron las palomas a la cueva del mur, y mandólas la collarada que se posasen. Y fallaron que el mur tenía ciento cuevas para los miedos. Y llamólo la collarada por su nombre, y decíanle Zira, y él respondió y díjole, "¿Quién eres?" Díjole la collarada: "Tu amiga la collarada". Salió luego a ella, y cuando vido la red díjole: "Hermana, ¿quién te echó en esta tribulación?" Díjole la collarada: "¿Non sabes que non hay cosa en este mundo que en ventura non haya aquello que le contesce? Y así la ventura me echó en esta tribulación, ca ella me mostró los granos y me encubrió la red de guisa que me travé en ella, yo y mis compañeras. Y non es maravilla en me non amparar yo de la ventura, ca non se ampara della quien es más fuerte que yo y de mayor guisa; ca a las veces se escuresce el sol y la luna, y pierden su color, y sacan los peces de fondón de la mar do ningunos non nadan, y facen descender las aves que vuelan por el aire, si lo han en parte. Onde la cosa que face cobrar al perezoso lo que le es menester, esa mesma la face perder al anviso, y así las aventuras me metieron en esto que vees". Desí comenzó el mur de roer los lazos en que yacía la collarada. Y ella díjol: "Amigo, comienza en las otras palomas, y taja sus lazos; desí tajarás los míos". Y dijo gelo muchas veces, y él non tornaba cabeza por lo quel decía, nin le respondía. Y tanto gelo dijo, fasta que le respondió el mur y le dijo: "Semeja que non has duelo nin piedat de ti nin debdo con tu alma". Díjol la collarada: "Non me culpes de lo que te digo, ca yo só cabdillo destas palomas, y asegurélas que estorcerían desta cuita por mí; y es grant derecho que lo faga, así como ellas ficieron su derecho en obedescer a mí lealmente, ca con su ayuda y obedescimiento nos libró Dios del pajarero. Y yo temo me, si comenzares a roer mis lazos, que cansares y te enojares de los que fincaren; y sé que si ante royeres los lazos dellas y fuere yo la postrimera, maguera que canses y te enojes, non querrás estar que non me libres desto en que só". Dijo el mur: "Por esto otrosí te deben amar tus amigos, y haber mayor cobdicia de ti". Y comenzó a roer y a catar la red fasta que la acabó. Tornóse la collarada y las otras palomas a su lugar, salvas y seguras.
Cuando el cuervo vido lo quel mur ficiera, y como librara a las palomas, hubo cobdicia de haber su amor, y dijo en su corazón: "Non só yo seguro de non acaescor a mí lo que acontesció a las palomas, y non puedo escusar el amor del mur". Y llegóse a la puerta de la cueva y llamólo por su nombre; y dijo el mur: "¿Qué quieres o quién eres?". Dijo el cuervo: "Yo só el cuervo, y sepas que me acaesció desta guisa y desta. Y cuando vi la lealtad que hobiste a la collarada y a sus compañeras, y de lo que fueron libradas por ti, hube grant cobdicia de tu amistad y de tu compañía, y vine te la a demandar". Dijo el mur: "Non ha entre mí y ti carrera por amor, y el homne entendido non debe trabajarse si non de lo que ha fiucia que fará, y dejarse de buscar lo que non podrá haber, ca será por nescio contado, así como el homne que quiso facer correr las naves por la tierra, y las carretas por el agua, y non es en guisa. Y ¿cómo será entre nos carrera de amor, yo seyendo tu vianda y tú seyendo mi comedor?" Dijo el cuervo: "Piensa con tu entendimiento que en comerte yo, maguer que tú seas mi vianda, non me abastarás nada, y que en viviendo tú y habiendo yo tu amor, haberé solaz y consolación y seguranza mientra que viva. Y pues que yo vine pedirte tuyo amor y gracia, non me debes enviar vago, ca me ha parescido de ti grant bondat y buenas costumbres; y maguer que tú non quesiste mostrar esto de ti, el homne bueno non se encubre su bondat, maguer la encubra y esconda cuanto pueda, así como el musgo, que maguer es cerrado y sellado, por eso non deja su olor de recender; pues tú non mudes contra mí tus costumbres, nin me viedes tu amor". Dijo el mur: "La mayor enemistad es de la natura que es en dos maneras: la una es egual así como la enemistad del elefante con el león, ca a las veces mata el león al elefante, y a las veces mata el elefante al león; y la otra es del daño de la una parte contra la otra, así como la enemistad que es entre mí y ti. Y esta nuestra enemistad non es por daño de mí contra ti; mas por la mala andancia que nos fue prometida en parte que hobiésemos de nos enemistar de la natura; y la paz y la tregua del que ha algo menester, las más veces en enemistad se torna, y non debe el homne fiar por tal tregua, nin ser engañado por ella; ca el agua, maguer sea bien escalentada con el fuego, non deja por eso del amatar el fuego si de suso se le echan. Y solamente tal es el que face amistad con su enemigo como el que lleva la culebra en su seno, que non sabe cuando se le ensañará y lo matará. Y non se consuela el homne entendido con la amistad del que lo ha menester, mas antes se aparta dél y lo esquiva".
Dijo el cuervo: "Entendido he lo que dejiste, y tú debes facer segund la bondat de tus costumbres, y conoscerás que verdad te digo, y non me encarezcas la cosa nin la aluengues entre mí y ti en decir que non hay carrera para haber yo y tú nuestro amor de so uno; ca el amor que es entre los buenos depártese muy tarde y ayúntase aína, y es en esto tal como el vaso de oro que se quiebra muy tarde y se emienda muy aína, maguer que se quiebra y se abolle; y el amor que es entre los malos depártese mucho aína y ayúntase muy tarde, así como el vaso de tierra que se quiebra por cualquier guisa mucho aína, desí nunca se emienda. Y el homne de buena parte ama al homne de buena parte de una vez que se vean, y por conoscencia de un día y non más, y el homne vil non pone su amor con ninguno si non por cobdicia o por miedo, y tú eres noble y de buena parte, y yo he menester tu amor, y aquí estaré a tu puerta, que non comeré nin beberé fasta que me otorgues tu amor".
Dijo el mur: "Ya rescibo el tu amor, que yo nunca envié al que algo hobo menester de mí sin ello, y non te comencé a decir esto que oíste si non por me escusar, y si me quisieres facer traición non dirás: fallé el mur de flaco consejo y rafez de engañar". Desí salió de su cueva y paróse a su puerta. Dijo el cuervo: "¿Qué te tiene a la puerta de la cueva que te vieda de salir a mí y solazarte comigo? ¿Has sospecha o miedo de mí aún?" Dijo el mur: "Los homnes deste siglo danse entre sí unos a otros dos cosas: la una es el amor y la otra es el algo. Y los que se dan el amor son los que pura y lealmente se aman, y los que se dan el algo son los que se ayudan y se aprovechan unos de otros. Y el que non face bien si non por haber bien, y por ganar alguna alegría deste siglo y algund pro, es tal en esto como el pajarero que echa los granos a las aves, non por les facer ayuda, si non por que quiere ganar. Onde dar homne su amor mejor es que dar su algo. Y fío en tu amor, y dote otra tal de mí; y non me tiene de salir a ti mala sospecha que haya en ti; mas yo creo que tú has compañeros que son de tu natura, y non son contra mí como tú, y he miedo que me vea contigo alguno dellos y me mate". Dijo el cuervo: "Esta es la señal del amigo: ser amigo del amigo y enemigo del enemigo, y non me es a mí amigo nin compañero quien a ti non amare y non hobiere sabor de ti. Muy rafez me partiría yo de su amor del que tal fuere; y el que siembra las yerbas odoríferas, si con ellas nasce alguna cosa que las dañe y las afogue, arráncala".
Desí salió el mur al cuervo, y abrazáronse y saludáronse el uno al otro y solazáronse y seguráronse y fablaron y contáronse nuevas, fasta que pasó una hora del día. Y después que pasaron algunos días dijo el cuervo al mur: "Esta tu cueva es cerca de la carrera por do pasan los homnes, y témome que te farán mal. Y yo sé un lugar apartado y muy vicioso do ha peces y agua y hay un galápago mi amigo; si quisieres vamos a él, y veviremos con él salvos y seguros". Dijo el mur: "Pláceme y yo te he de decir muchas historias y fazañas que te departiría si fuésemos ya llegados do tu quieres". Y priso el cuervo al mur por la cola, y voló con él fasta que llegó cerca de la fuente en que yacía el galápago. Cuando vido el galápago un cuervo y un mur con él espantóse, y non sopo que su amigo era, y metióse en el agua. Y puso el cuervo el mur en tierra, y posóse en un árbol y llamó al galápago por su nombre, y decíanle Asza, y él conosció su voz, y salió a él y preguntóle dónde venía, y díjole él lo que le acaesciera desque siguiera a las palomas, y lo que le acaesciera después del fecho del mur. Y maravillóse el galápago del seso del mur y de su lealtad, y llegóse a él y saludólo, y díjole: "¿Qué te adujo a esta tierra?" Dijo el mur: "Hube cobdicia de tu compañía y de vevir contigo". Desí dijo el cuervo al mur: "Las historias y las fazañas que me dijiste que me dirías, dímelas agora y cuentamelas, y non te receles del galápago, que así es como si fuese nuestro hermano".
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