Estás leyendo... Calila e Dimna

Los papagallos acusadores
Dijo Dimna: "Dicen que había en una villa un rico homne quel decían Morzubem, y era noble y de gran fecho, y había una muger muy fermosa y buena y leal. Este rico homne había un sirviente azorero, y amaba a su señora, y había le demandado su amor muchas veces, y ella non tornaba cabeza por él, y amenazóla muy mal. Y cuando fue desfuciado della, pensó de buscarle mal con el marido. El salió un día a cazar y priso dos pollos de papagallos. Y apartólos el uno del otro, y enseñó al uno decir: "Yo vi al portero yacer con mi señora en el lecho", y enseñó al otro decir: "Pues yo non quiero decir nada". Y aprendieron esto los pollos en lenguaje de Balaf, que non sabían los de aquella tierra. Y tomólos y diólos a su señor, y cantaban antél, y placíale con ellos, y non sabía qué decían. Y un día vinieron le huéspedes de tierra de Balaf; y después que hobieron comido mandó traer las aves antellos por les facer placer, y cantaron. Cuando ellos oyeron lo que los pollos cantaban, catáronse unos a otros y abajaron las cabezas de vergüenza que hobieron; díjol el uno dellos: "¿Sabes que dice el uno destos papagallos? Non te ensañes contra nos si te lo dijéramos, ca fablan en lenguaje de Balaf" Dijo él: "Non me ensañaré, ca ante me placerá". Sabed que dice: "El portero yace con mi señora en el lecho de mi señor"; y el otro dice: "Pues yo non quiero decir nada". Y nos habemos por ley de non comer en casa de homne que su muger sea mala". Cuando esto hobieron dicho, dijo el siervo que estaba y cerca: "Verdad es, y yo so ende testigo, que lo vi muchas veces y non lo osé decir". Y el señor de casa, cuando esto vido, mandó matar a su muger.
Y ella enviól rogar que pesquisase bien lo que le dijeran, y dijo: "Demanden y pregunten a los papagallos si saben más deste lenguaje de Balaf, y fallarán que esto ha fecho tu azorero; ca él me pidió mío amor y yo non quise". Y ellos ficieron lo así y vieron que non sabían más fablar, y entendieron quel azorero los enseñara. Y cuando esto vieron entendieron que la mujer era sin culpa y el azorero era mintroso, y mandaron lo llamar. Y él entró muy atrevido y traía en la mano un azor. Y díjole la muger: "Di tú, ¿me viste facer esto que dices?" Dijo él: "Sí". Cuando esto hubo dicho saltóle el azor al rostro y sacóle los ojos con las uñas. Dijo la muger: "Vees, traidor, las justicia de Dios, que aína te avino y te compreendió, porque testimoniaste falso contra mí de lo que non sabías nin acaesció".
Dijo Dimna: "Di vos este ejemplo por que vos guardedes de facer como fizo el azorero; ca el que tal face, justícialo Dios en este mundo y en el otro". Y el alcall fizo escrebir todo lo que dijera Dimna y todo lo otro que y pasó; y enviáronlo a la cárcel y fuéronse los mayores de la mesnada a la casa del rey y leyeron antél todo lo que se razonó. Y tovieron a Dimna en la cárcel siete días; y cada día le demandaban y non le rescebían ninguna escusación de su pecado y nunca lo pudieron vencer nin facer que manifestase. Desí la madre del león cuando le mostraron el escripto entró al león y díjole: "Si dejas a Dimna vivo, faciendo tal traición, atrever se han a ti tus mesnadas y ninguno non se temerá de tu justicia por grant pecado que faga". Y fizo ella venir al león pardo, y testimonió de Dimna lo que le oyó decir y lo que le respondió Calila. Y pues que gelo hubo dicho muchas veces al león, entendió él que Dimna lo había metido a ello, y quel ficiera andar a ciegas, y mandó que lo matasen con fambre y con sed, y murió mala muerte en la cárcel.
Desí dijo el sabio: "Paren mientes los entendidos en esto y en otro tal, y sepan quel que quiere pro de sí a daño de otri, a tuerto por engaño o por falsedat, non estorcerá de mala andanza y fará mala cima, y rescebirá galardón de lo que ficiere, en este mundo y en el otro". Aquí se acaba el capítulo de la pesquisa de Dimna.
Y ella enviól rogar que pesquisase bien lo que le dijeran, y dijo: "Demanden y pregunten a los papagallos si saben más deste lenguaje de Balaf, y fallarán que esto ha fecho tu azorero; ca él me pidió mío amor y yo non quise". Y ellos ficieron lo así y vieron que non sabían más fablar, y entendieron quel azorero los enseñara. Y cuando esto vieron entendieron que la mujer era sin culpa y el azorero era mintroso, y mandaron lo llamar. Y él entró muy atrevido y traía en la mano un azor. Y díjole la muger: "Di tú, ¿me viste facer esto que dices?" Dijo él: "Sí". Cuando esto hubo dicho saltóle el azor al rostro y sacóle los ojos con las uñas. Dijo la muger: "Vees, traidor, las justicia de Dios, que aína te avino y te compreendió, porque testimoniaste falso contra mí de lo que non sabías nin acaesció".
Dijo Dimna: "Di vos este ejemplo por que vos guardedes de facer como fizo el azorero; ca el que tal face, justícialo Dios en este mundo y en el otro". Y el alcall fizo escrebir todo lo que dijera Dimna y todo lo otro que y pasó; y enviáronlo a la cárcel y fuéronse los mayores de la mesnada a la casa del rey y leyeron antél todo lo que se razonó. Y tovieron a Dimna en la cárcel siete días; y cada día le demandaban y non le rescebían ninguna escusación de su pecado y nunca lo pudieron vencer nin facer que manifestase. Desí la madre del león cuando le mostraron el escripto entró al león y díjole: "Si dejas a Dimna vivo, faciendo tal traición, atrever se han a ti tus mesnadas y ninguno non se temerá de tu justicia por grant pecado que faga". Y fizo ella venir al león pardo, y testimonió de Dimna lo que le oyó decir y lo que le respondió Calila. Y pues que gelo hubo dicho muchas veces al león, entendió él que Dimna lo había metido a ello, y quel ficiera andar a ciegas, y mandó que lo matasen con fambre y con sed, y murió mala muerte en la cárcel.
Desí dijo el sabio: "Paren mientes los entendidos en esto y en otro tal, y sepan quel que quiere pro de sí a daño de otri, a tuerto por engaño o por falsedat, non estorcerá de mala andanza y fará mala cima, y rescebirá galardón de lo que ficiere, en este mundo y en el otro". Aquí se acaba el capítulo de la pesquisa de Dimna.
Estás leyendo... Calila e Dimna





