Estás leyendo... Calila e Dimna

El pobre que se aprovecha de lo que robaban
Y esto semeja a lo que dicen que era un home muy pobre, y ninguno de sus parientes non le acorrien a le dar ninguna cosa. Y seyendo así una noche en su posada vio un ladrón. Y dijo entre sí: «En verdat non hay en mi casa cosa que este ladrón tome, nin pueda levar. Pues trabájese cuanto podiere». Y buscando por casa qué tomase, vio una tinaja en que había un poco de trigo. Y dijo entre sí: «¡Par Dios!, non quiero yo que mi trabajo vaya de balde». Y tomó una sábana que traía cobierta, y tendióla en el suelo, y vació el trigo que estaba en la tinaja en ella para lo levar. Y cuando el home vio que el ladrón había vaciado el trigo en la sábana para se ir con ello, dijo: «A esta cosa non hay sufrimiento. Ca si se me va este ladrón con el trigo, allegar se me ha mayor pobreza y fambre; que nunca estas dos cosas se allegaron a home que non lo llegasen a punto de muerte». Y desí dio voces al ladrón, y tomó una vara que tenía a la cabecera del lecho, y arremetió para el ladrón. Y el ladrón, cuando lo vio, comenzó a fuir, y por fuir cayósele la sábana en que levaba el trigo, y tomóla el home y tomó el trigo a su lugar.

Mas el home entendido non debe allegarse a tal ejemplo como aquéste, y dejar de buscar y facer lo que debe para demandar su vida; nin se debe guiar por aquellos a quien vienen las aventuras sin albedrío de sí o trabajo; ca pocos son los homes que trabajan en demandar las cosas en que alleguen grandes faciendas. Ca todo home que entendimiento haya, y pune que su ganancia sea de las mejores y de las más leales, que esquive todas las que probó trabajosas y le fecieron haber cuidado y tristeza. Y non sea tal como la paloma que le toman sus palominos y gelos degüellan y por eso non deja de facer otros luego. Ca dicen que Dios, cuyo nombre sea bendicho, puso a toda cosa término a que home llegue. Y el que pasa dellas es atal como el que non llegó a ellas, ca dicen que quien se trabaja deste siglo es la su vida contra sí, y al que se trabaja deste siglo y del otro es su vida a par de sí o contra sí.

Y dicen que en tres cosas debe el seglar emendar en la su vida: y afiar la su ánima por ella, la segunda es por la facienda deste siglo, y por la facienda de su vida y vivir entre los homes. Y dicen que algunas cosas hay en que nunca se endereza buena obra: la una es gran vagar; la otra es menospreciar los mandamientos de Dios; la otra es creer a todo home lisonjero; la otra es desmentir a otro sabio. Y el home entendido debe siempre sospechar en su asmamiento y non creer a ninguno, maguer verdadero sea, y de buena fama, salvo de cosa que le semeje verdat; y cuando alguna cosa dudare, porfíe y non otorgue fasta que sepa bien la verdat. Y non sea atal como el home que deja la carrera y la ha perdido, y cuanto más se trabaja en andar, tanto más se aluenga del lugar donde quería llegar; y es atal como el home que le cae alguna cosa en el ojo, y non queda de le rascar fasta que le pierde; ca debe el home entendido creer la aventura, y estar apercebido, y non querer para los otros lo que non querría para sí.

Pues el que este libro leyere piense en este ejemplo, y comience en él. Ca quien sopiere lo que en él está, escusará con él otros, si Dios quisiere. Y nos, pues leemos en este libro, trabajamos de le trasladar del lenguaje de Persia al lenguaje arábigo, y quisimos y tovimos por bien de atraer en él un capítulo de arábigo en que se mostrase el escolar dicípulo en la facienda deste libro; y es esto el capítulo.
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