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De las garzas y del zarapico
Dijo el rey al filósofo: "Ya oí este ejemplo dame agora ejemplo de los dos aparceros que se fían uno de otro, cuando el uno es engañoso al otro y le tiene mala voluntad, y puna en haber mejoría en aquella cosa en que son aparceros y la quiere haber todo en su cabo, sin el otro aparcero". Dijo el filósofo: "Una de las cosas por que homne bien estuerce y es salvo, es ser enviso; y una de las cosas por que es el homne enviso es ser sospechoso del compañero fasta que sea bien cierto que le tiene buena voluntad. Y quien cuida bien de su aparcero non lo habiendo bien probado, non es bien seguro; ca la fianza y la grant creencia lo echó en grant pesar. Y la semejanza desto es el ejemplo de las garzas del zarapico. "Dijo el rey: "¿Cómo fue eso?"

Dijo el filósofo: "Dicen que cerca de la ribera de la mar había un piélago donde entraban muchos ríos, y era apartado de los pescadores, y non llegaba y homne del mundo. Y nasció y un cañaveral, y ficiéronse y muchos peces. Y las aves que solían venir a las riberas y a los piélagos y a las marismas non venían nin se allegaban a él, nin pescaban y pescado tiempo había; ca tenían sus nidos y sus fijos en la mar, y teníanse por abastados de lo que fallaban en el mar. Así que una ave que decían garza hubo sabiduría dél, y vido que era lugar muy apartado de la carrera de los pescadores y muy yermo, y hubo gran sabor de morar y, y de mudar ahí su nido. Y dijo en su corazón: "Cuando yo trajere mi nido y mi fembra a este lugar, escusaremos, con lo que aquí ha, de facer embargo a las otras aves en el pescado del mar, y habremos este lugar por heredamiento para nos y para los que de nos venieren, y ninguno otro non habrá a ello derecho, ca nos lo habremos más con derecho".

Y puso en su corazón de mudar su fembra y su nido para allí; y cuando fue tornado a la mar, dijo a su fembra lo que viera y lo que tenía en corazón de facer. Y la fembra había puesto su nido en la ribera, en que tenía sus huevos, y era ya la sazón en que los debía sacar. Y había ella un zarapico mucho su amigo que ella mucho amaba, y sin él non veía placer, y a quien facía parte en todas sus cosas. Y después que su marido hubo dicho su acuerdo a la muger, pesóle mucho por se apartar del zarapico, y quiso que hobiese parte en aquel vicio, y guisó cómo le ficiese saber aquello que el marido y ella quería facer, por que él guisase cómo se fuese con ellos para aquel lugar. Y dijo al marido: "Ya es tiempo que yo debo sacar mis pollos; y dijéronme una cosa que, faciendo gela al tiempo que han de salir, seremos seguros que les non acaescera ocasión; y yo quiero ir buscar aquella melecina que dijeron, por llevar la comigo al lugar que nos mudaremos". Y dijo el marido: " ¿Y qué es?" Dijo la fembra: "Un pece de los peces de Fulana isla; ninguno non lo conosce si non yo. Pues échate sobre los huevos en mi lugar, mientra yo vo a aquel lugar". Dijo el marido. "Non debe el homne entendido enfiuzarse en cuanto los físicos dicen; ca a las veces dicen graves cosas y muy caras, que ninguno non puede haber, si non a grant peligro de sí; ca en algunas veces dicen que han menester unto de león y de otros vestíblos; y non debe el homne entendido meterse a peligro por buscar león y vestíblo en ningunt lugar para todo cuanto provecho ha en todos sus untos. Y tú non te faz fuerza de te ir a esa isla. Levemos nuestro nido así como está al lugar donde lo queremos levar; ca hay muchos peces y grant cañaveral, y es encubierto lugar, y muy apartado de las carreras. Y sepas que quien cree a los físicos en buscar las melecinas y se mete a peligro, non es seguro que le contesca lo que acontesció al simio que buscaba el celebro de la serpiente". Y dijo la fembra: "¿Y cómo fue eso?"
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