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Las palomas y el tesoro
Desí levantóse otro religioso y loó a Dios y agradesciólo. Desí dijo: "Yo había, ante que entrase en la orden de religión, dos maravedís. Y metióme Dios en corazón de amar el otro siglo, y facer las buenas obras. Y dije en mi corazón: "Non es ninguna cosa que de mejor merescimiento sea, segunt Dios, que comprar un alma y franquear la por el amor de Dios". Y fui al mercado, y fallé un pajarero que tenía dos palomas y querría las vender, y azomélas, y daba le por ellas un maravedí y non me las quiso dar si non por dos maravedís, y yo non tenía más, y fízose me muy grave de comprar las por cuanto tenía, y compré la una por un maravedí. Y hobe piedat dellas, y dije: "Por aventura son parejas, maslo y fembra; y si las partiere una de otra morrán más, con pesar que habrán la una de la otra, y si las dejare al pajarero comprar las ha otro para comer y matar las ha". Y comprélas y tomé las por dos maravedís. "Y dije: "¿Cómo faré dellas? Ca si las diere de mano por lo poblado cerca de los homnes, he miedo que non podrán volar, por que son flacas y magras de la premia que han rescibido y del atar, y non só seguro que las non cace alguno otra vez, y non les terná pro el bien que les yo quiero facer". Desí levé las a un campo a un lugar do había buen pasto, y lueñe de los homnes, y dejélas ir, y comenzaron a volar, catando las yo. Y cuando las palomas se alongaron de mí, posaron en tierra y fueme para ellas, y con miedo que las non tomase alguno. Y cuando fuí cerca dellas volaron y posaron en un ramo de un árbol, y seguílas fasta que fue cerca dellas, y asentáronse en tierra y comenzaron, de picar y de ferir a la raíz de aquel árbol.
"Y llegué al árbol por ver qué facían, y cabé con una vara en aquel lugar do ellas picaban, y fallé y una jarra llena de maravedís, y descobríla y vi lo que había, y entendí que non lo habían fecho si non por me galardonar lo que les ficiera. Y rogué a Dios que les ficiese fablar, de guisa que fablase con ellas, y fablaron, y díjeles: "Vos, aves, que así sabedes lo que es so tierra, ¿cómo caíste en la red del pajarero?" Y ellas dijéronme: "Homne bueno, ¿non sabes que la aventura del juicio de Dios vence toda cosa y que ninguno non le puede contrastar? Y cuanto viste que acaesció de nos y de ti fasta que llegaste a la raíz deste árbol non fue si non por la aventura que nos fue prometida. Pues la más bien aventurada criatura es aquella a quien Dios promete en su juicio bien, y la más mala aventurada es aquella a quien Dios promete lo contrario".
"Y llegué al árbol por ver qué facían, y cabé con una vara en aquel lugar do ellas picaban, y fallé y una jarra llena de maravedís, y descobríla y vi lo que había, y entendí que non lo habían fecho si non por me galardonar lo que les ficiera. Y rogué a Dios que les ficiese fablar, de guisa que fablase con ellas, y fablaron, y díjeles: "Vos, aves, que así sabedes lo que es so tierra, ¿cómo caíste en la red del pajarero?" Y ellas dijéronme: "Homne bueno, ¿non sabes que la aventura del juicio de Dios vence toda cosa y que ninguno non le puede contrastar? Y cuanto viste que acaesció de nos y de ti fasta que llegaste a la raíz deste árbol non fue si non por la aventura que nos fue prometida. Pues la más bien aventurada criatura es aquella a quien Dios promete en su juicio bien, y la más mala aventurada es aquella a quien Dios promete lo contrario".
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