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Los gatos y el lobo
Dijo el marido: Dicen que en una ribera de la mar había muchos lobos. Y había entre ellos uno que era más fuerte y más lozano y más glotón, y que menos se tenía por pagado de su estado. Y salió un día a venar por haber mejoría de los otros, y llegó a un monte donde había muchos vestíblos y muchas bestias salvages, y non habían salida nin carrera para otro lugar, y yacían y encerrados comiendo de aquellas yerbas y de aquellas frutas, y faciendo sus fijos. Y cuando vido el lobo que non había otra salida, fue cierto que sería muy vicioso y abondado, y moró y un tiempo. Y había en aquel monte muchos gatos, y eran fechos a comer las carnes de aquellas bestias, y habían un rey de sí.
"Y ellos cuando vían que tamaño daño rescebían por la vecinidat del lobo, ayuntáronse y aconsejáronse en que manera folgarían de aquel lobo. Y había en aquellos gatos tres que habían mejoría de todos los otros y con quien se aconsejaban todos los otros. Y dijo el rey al primero dellos: "¿Qué paresce que debemos facer a este lobo que nos ha fecho tan gran daño en nuestro vito?" Y dijo el gato: "Non veo ál por bien si non sofrir y ser pagados de lo que la ventura face; ca non podríamos lidiar". Dijo el rey al segundo: "¿Qué consejo nos das tú?" Dijo el gato: "Tengo por bien que nos mudásemos deste monte y buscásemos otro, y quizá fallar lo híamos tan vicioso; ca si nos toviésemos por pagados con el relieve de la caza del lobo, faremos muy estrecha vida y peresceremos de fambre". Dijo el rey al tercero: "Y tú, ¿qué tienes por consejo?" Dijo: "Otra cosa". Dijo el rey: " ¿Y qué es?" Dijo: "Non tengo por consejo dejar nuestros lugares, nin tener nos por pagados deste estado en que vivimos, mientra que hobiéremos esperanza de ser más abondados, nin otrosí sofrir lo en que vevimos, nin fuir; mas tengo por seso y por consejo, si me tú quisieres creer, y los que contigo son, una cosa, por que fío en Dios que venceremos nuestro enemigo y tornaremos al mejor estado que nunca fuemos". Y dijo el rey: "¿Qué consejo es?"
"Dijo él: "Tengo por consejo que paremos mientes al lobo, cuando cazare alguna bestia y la llevare por comer la, que lo sigamos tú y yo contigo, y pieza de los gatos que son conoscidos por fuertes y valientes y esforzados, sofridores, atrevidos, así como que imos buscar la relieve de lo que él come, ca es muy seguro de nos, y será engarrado de nos. Y cuando fuéremos cerca dél, saltaré yo en sus ojos, y quebrantar gelos he con mis uñas. Desí saltarán cada uno de los otros gatos, y pensarán del logar do trabaren, y non nos quitemos dél fasta que lo dejemos muerto; ca maguer que alguno de nos se pierda, el rey y los otros que quedaren cobro habrán de nos, sol que fuelguen deste lobo". Y ficieron lo así. Y en venando el lobo una bestia por comerla, y llegando la a una ribera saltó en él aquel que diera el consejo al rey, y quebrantó le los ojos con las uñas y cególo. Desí saltó en él el rey y tóvole la cola, con los dientes, y llegáronse cada uno de los otros y echaron mano dél, y non lo dejaron nin se partieron dél fasta que lo dejaron muerto.
"Y yo non te di este ejemplo si non por que sepas que en la vecindat del zarapico habremos solaz y pro y esfuerzo". Y plogo a la fembra, como placía a su marido, la morada del zarapico con ellos. Y mudáronse las garzas y el zarapico a aquel lugar. Y ficieron ahí sus nidos. Y apartóse el zarapico con su nido del nido de las garzas, y hobieron grant sabor de aquel apartamiento en que eran, y mostrábanse unos a otros muy grande amor y grant solaz y grant honra; empero el amor que era de la fembra al zarapico era más verdadero y más firme, que non entre el zarapico y el marido, y fiaban unos por otros por el amor antiguo.
Desí acaesció que se secó un río de los que caían en aquel piélago, y apocóse el pescado. Y el zarapico dijo en su corazón: "Maguer que es grant debdo de guardar homne los amigos y de amarlos, mayor derecho ha de guardar a sí mesmo; ca dicen que quien así mesmo non es leal, menos lo será a otro. Y quien non para mientes en sí, y non está presto antes que las ocasiones le vengan, cercar le pueden por ventura tantos de perdimientos que non se podrá dellos amparar. Y estas dos garzas que han comigo aparcería en este piélago facen me daño, en los peces, tanto que quizá con cuita habréme de tornar, como de cabo, a la mar; y yo só pagado deste lugar, y seráme fuerte cosa de me partir dél, pues es convenible; onde non veo más fuera matarlas, y folgaré sin ellas, y fincaré en este piélago sin aparcero y sin contendor; mas comenzaré primero en el marido, y guisar lo he con su fembra, ca ella es de flaco seso y fíase mucho en mí y créese por mí, y desque él muerto fuere, ligera cosa es de matar a ella; tanto fía por mí". Desí vénose el zarapico y la fembra muy cuidoso y muy triste, y dijo la fembra: "¿Qué has, porqué estás triste, mío amigo?" Dijo el zarapico: "Estó triste por las tribulaciones que corren en este mundo. ¿Viste nunca ninguno que estorciese de los pensamientos del mundo y de las mal andancias deste siglo, en sí o en sus amigos, y viste a alguno que esté a miedo que durase en alegría o en vicio porque hobiese de durar años?" Dijo la fembra: "Grant cosa es ésa por que tú estás triste". Dijo el zarapico: "Así es como tú dices, y non es por ál, si non por ti; mas si tú me creyeres y ficieres lo que yo dijere, por ventura desviaremos el mal que cuido y temo que te ha de acontescer. Dijo la fembra: "¿Y qué es?"
Dijo el zarapico: "Maguer que nos seamos de sendos linages, es tanto de amor que puso Dios entre nos, y tanto solaz, que es más que si fuésemos parientes caronales. Y en el parentesco acaesce a las veces tamaña enemistad y tamaña malquerencia, que es mayor daño que el espada tajante y el tósico mortal. Y dicen: "Quien non ha hermano non ha enemigo, y quien non ha parientes non le ha ninguno envidia". Y yo quiero te facer un poco de pesar por tu provecho, por mejorar tu estado, como quiera que lo tengas por fuerte cosa y por muy desaguisada; mas pienso en lo que me lo face decir. Y pienso en que las venturas que vienen a las criaturas en este mundo facen más que esto; onde quien es certero de la ventura desampárase a los mandamientos de Dios, y fuelga. Y escúchame y guíate por mí, y non me demandes la razón de lo que te yo mandare facer, fasta que sea acabado".
Dijo la fembra: "Tanto miedo me has puesto y tan grant espanto, que cuido que me sumirá la tierra. Y só placentera de perder mi alma por ti; ca dicen que quien su alma non desampara por su amigo para que le ayude a las cuitas, este tal, segunt Dios, es engañoso y falso". Dijo el zarapico: "Aconséjote que guises en como mates a tu marido, y folgarás dél; ca en matarlo será tu grant pro, y librarás a ti y a mí de una tentación que he pavor que nos averná, segunt que yo he barruntado en él, que nos tiene encubierta. Onde non me quieras preguntar nada, salvo facer lo que te aconsejo. Sepas que si non fuese por la grant pro que y ha, non me atrevería yo a tan grant cosa. Y bien te faría yo saber la razón por que te dé yo este consejo, si tú hobieses acabado lo que te yo mando facer. Y yo te buscaré después un marido de mis amigos los garzos, y escogerte he el que yo por mejor pudiere, y el que más face por mí, y el que de mejor voluntad vivirá conusco en este piélago, y te guardará y te honrará por mi amor. Y tú eres muy sesuda y muy buena; y sepas que si tú non faces lo que te digo y non me creyeres, acaescer te ha lo que acaesció al mur que non quiso creer al gato que le consejaba lealmente". Dijo la garza: "¿Y cómo fue eso?"
"Y ellos cuando vían que tamaño daño rescebían por la vecinidat del lobo, ayuntáronse y aconsejáronse en que manera folgarían de aquel lobo. Y había en aquellos gatos tres que habían mejoría de todos los otros y con quien se aconsejaban todos los otros. Y dijo el rey al primero dellos: "¿Qué paresce que debemos facer a este lobo que nos ha fecho tan gran daño en nuestro vito?" Y dijo el gato: "Non veo ál por bien si non sofrir y ser pagados de lo que la ventura face; ca non podríamos lidiar". Dijo el rey al segundo: "¿Qué consejo nos das tú?" Dijo el gato: "Tengo por bien que nos mudásemos deste monte y buscásemos otro, y quizá fallar lo híamos tan vicioso; ca si nos toviésemos por pagados con el relieve de la caza del lobo, faremos muy estrecha vida y peresceremos de fambre". Dijo el rey al tercero: "Y tú, ¿qué tienes por consejo?" Dijo: "Otra cosa". Dijo el rey: " ¿Y qué es?" Dijo: "Non tengo por consejo dejar nuestros lugares, nin tener nos por pagados deste estado en que vivimos, mientra que hobiéremos esperanza de ser más abondados, nin otrosí sofrir lo en que vevimos, nin fuir; mas tengo por seso y por consejo, si me tú quisieres creer, y los que contigo son, una cosa, por que fío en Dios que venceremos nuestro enemigo y tornaremos al mejor estado que nunca fuemos". Y dijo el rey: "¿Qué consejo es?"
"Dijo él: "Tengo por consejo que paremos mientes al lobo, cuando cazare alguna bestia y la llevare por comer la, que lo sigamos tú y yo contigo, y pieza de los gatos que son conoscidos por fuertes y valientes y esforzados, sofridores, atrevidos, así como que imos buscar la relieve de lo que él come, ca es muy seguro de nos, y será engarrado de nos. Y cuando fuéremos cerca dél, saltaré yo en sus ojos, y quebrantar gelos he con mis uñas. Desí saltarán cada uno de los otros gatos, y pensarán del logar do trabaren, y non nos quitemos dél fasta que lo dejemos muerto; ca maguer que alguno de nos se pierda, el rey y los otros que quedaren cobro habrán de nos, sol que fuelguen deste lobo". Y ficieron lo así. Y en venando el lobo una bestia por comerla, y llegando la a una ribera saltó en él aquel que diera el consejo al rey, y quebrantó le los ojos con las uñas y cególo. Desí saltó en él el rey y tóvole la cola, con los dientes, y llegáronse cada uno de los otros y echaron mano dél, y non lo dejaron nin se partieron dél fasta que lo dejaron muerto.
"Y yo non te di este ejemplo si non por que sepas que en la vecindat del zarapico habremos solaz y pro y esfuerzo". Y plogo a la fembra, como placía a su marido, la morada del zarapico con ellos. Y mudáronse las garzas y el zarapico a aquel lugar. Y ficieron ahí sus nidos. Y apartóse el zarapico con su nido del nido de las garzas, y hobieron grant sabor de aquel apartamiento en que eran, y mostrábanse unos a otros muy grande amor y grant solaz y grant honra; empero el amor que era de la fembra al zarapico era más verdadero y más firme, que non entre el zarapico y el marido, y fiaban unos por otros por el amor antiguo.
Desí acaesció que se secó un río de los que caían en aquel piélago, y apocóse el pescado. Y el zarapico dijo en su corazón: "Maguer que es grant debdo de guardar homne los amigos y de amarlos, mayor derecho ha de guardar a sí mesmo; ca dicen que quien así mesmo non es leal, menos lo será a otro. Y quien non para mientes en sí, y non está presto antes que las ocasiones le vengan, cercar le pueden por ventura tantos de perdimientos que non se podrá dellos amparar. Y estas dos garzas que han comigo aparcería en este piélago facen me daño, en los peces, tanto que quizá con cuita habréme de tornar, como de cabo, a la mar; y yo só pagado deste lugar, y seráme fuerte cosa de me partir dél, pues es convenible; onde non veo más fuera matarlas, y folgaré sin ellas, y fincaré en este piélago sin aparcero y sin contendor; mas comenzaré primero en el marido, y guisar lo he con su fembra, ca ella es de flaco seso y fíase mucho en mí y créese por mí, y desque él muerto fuere, ligera cosa es de matar a ella; tanto fía por mí". Desí vénose el zarapico y la fembra muy cuidoso y muy triste, y dijo la fembra: "¿Qué has, porqué estás triste, mío amigo?" Dijo el zarapico: "Estó triste por las tribulaciones que corren en este mundo. ¿Viste nunca ninguno que estorciese de los pensamientos del mundo y de las mal andancias deste siglo, en sí o en sus amigos, y viste a alguno que esté a miedo que durase en alegría o en vicio porque hobiese de durar años?" Dijo la fembra: "Grant cosa es ésa por que tú estás triste". Dijo el zarapico: "Así es como tú dices, y non es por ál, si non por ti; mas si tú me creyeres y ficieres lo que yo dijere, por ventura desviaremos el mal que cuido y temo que te ha de acontescer. Dijo la fembra: "¿Y qué es?"
Dijo el zarapico: "Maguer que nos seamos de sendos linages, es tanto de amor que puso Dios entre nos, y tanto solaz, que es más que si fuésemos parientes caronales. Y en el parentesco acaesce a las veces tamaña enemistad y tamaña malquerencia, que es mayor daño que el espada tajante y el tósico mortal. Y dicen: "Quien non ha hermano non ha enemigo, y quien non ha parientes non le ha ninguno envidia". Y yo quiero te facer un poco de pesar por tu provecho, por mejorar tu estado, como quiera que lo tengas por fuerte cosa y por muy desaguisada; mas pienso en lo que me lo face decir. Y pienso en que las venturas que vienen a las criaturas en este mundo facen más que esto; onde quien es certero de la ventura desampárase a los mandamientos de Dios, y fuelga. Y escúchame y guíate por mí, y non me demandes la razón de lo que te yo mandare facer, fasta que sea acabado".
Dijo la fembra: "Tanto miedo me has puesto y tan grant espanto, que cuido que me sumirá la tierra. Y só placentera de perder mi alma por ti; ca dicen que quien su alma non desampara por su amigo para que le ayude a las cuitas, este tal, segunt Dios, es engañoso y falso". Dijo el zarapico: "Aconséjote que guises en como mates a tu marido, y folgarás dél; ca en matarlo será tu grant pro, y librarás a ti y a mí de una tentación que he pavor que nos averná, segunt que yo he barruntado en él, que nos tiene encubierta. Onde non me quieras preguntar nada, salvo facer lo que te aconsejo. Sepas que si non fuese por la grant pro que y ha, non me atrevería yo a tan grant cosa. Y bien te faría yo saber la razón por que te dé yo este consejo, si tú hobieses acabado lo que te yo mando facer. Y yo te buscaré después un marido de mis amigos los garzos, y escogerte he el que yo por mejor pudiere, y el que más face por mí, y el que de mejor voluntad vivirá conusco en este piélago, y te guardará y te honrará por mi amor. Y tú eres muy sesuda y muy buena; y sepas que si tú non faces lo que te digo y non me creyeres, acaescer te ha lo que acaesció al mur que non quiso creer al gato que le consejaba lealmente". Dijo la garza: "¿Y cómo fue eso?"
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